Leyendo sobre el ortotipógrafo José Martínez de Sousa, he descubierto en Wikipedia el adjetivo «autodidacto», que me ha sonado basto como lija del 10. Pero —¡mira por dónde!— a continuación he descubierto que el adjetivo griego del que deriva es αὐτοδίδακτος, ον, que bien podía haber dado en español un masculino acabado en «o». Sin embargo el término ha llegado al español pasando por el francés, que se come la última vocal: autodidacte, y ha dejado el campo libre a la creatividad del hablante español…
Un poema de Ángel González que, sin ser mío, dedico a una amiga que ha cumplido un sueño, como quien desposa al mar. Y ahora pasea a su lado por la mañana, por la tarde levanta la vista del libro que está leyendo y se llena de él, y —aunque no ha reparado en ello— oye dormida cada noche su rumor continuo como la respiración de un amante.
El recuerdo
Si fuese débil, si
me abondonase a tu canto un solo instante…
He conocido —ya ni sé cómo; sufear la red acaba mareándome— la recopilación de chistes griegos del siglo IV titulada Φιλογέλως, o sea, Filógelos o «El amante de la risa». Tiene el libro colgado en internet Ulrich Harsh, el profesor de informática y humanista vocacional autor de la Biblioteca Augustana. Traduzco un par:
Uno de los obstáculos para dejar de usar el paquete ofimático MS Office en los centros educativos es la constatación de que las consejerías de educación —y las juntas directivas de los centros, y los compañeros— siguen enviando al profesorado documentos electrónicos en formatos propios de este programa, incumpliendo las normativas europea y española. Preparé hace tiempo una respuesta para usar en estos casos que, combinada con un poco de firmeza y buena educación, debería bastar.
La etimología es un placer sin fondo: llevas 40 años estudiando latín o griego y de repente un día te sale al paso una etimología obvia en la que no habías caído. No por difícil, que generalmente no lo son, sino porque son tantas… miles sin exagerar un ápice (del latín apex ‘punta’, sin ir más lejos). Pues bien, esta es obvia y una delicia. Todo instituto debería tener plantado en su jardín un ejemplar de Laurus nobilis —de laurel, vamos, de la familia de las laureáceas de toda la vida—.
Leo en El Mundo que algunos padres que han perdido a sus hijos, por enfermedad o accidente, echan en falta un adjetivo que los defina, y quieren que la Real Academia de la Lengua (RAE) les reconozca esta propuesta: «huérfilo, la: adj. A quien se le ha muerto uno o más hijos». Aunque cualquier significante puede asociarse a cualquier significado, no parece este un buen candidato. Los peticionarios han creado la palabra a partir del español «huérfano» y el latín filius ‘hijo’. Pero los compuestos españoles acabados en -filo y -filia no proceden del latín filius ‘hijo’, sino del griego φιλέω ‘amar’; de ahí la «zoofilia» , la «escopofilia» y otros entretenimientos.
Es una tontería, una pequeña curiosidad de bibliófilo. Lleva Anagrama editando la colección Panorama de Narrativas… ¡pffff! …como cuarenta años. Y como cuarenta años lleva en la portada, bien a la vista de todos, la herejía tipográfica de titular las obras con una falsa cursiva, o sea, con una letra redonda o romana forzada a ser oblicua en lugar de una cursiva avant la lettre. Me explico. En estas portadas se combinan dos tipos: el nombre del autor y los de la editorial y la colección van escritos en el tipo Gill Sans; el nombre de la obra, en cambio, va en lo que parece un tipo Times (no sabría decir de qué fabricante en concreto) en su variante negrita y descaradamente falsa cursiva.
Darrerament he tornat a participar a Viquipèdia en català (VP:CA), després d’un temps d’inactivitat. Gairebé totes les meves intervencions tenen a veure amb la lluita pel Punt de vista neutral. Per definició, aquest és discutible i, més que per consens, em sembla que hi arribem per equilibri de forces. Per això sento —i per una mena d’imperatiu moral— que hi ha d’aportar cadascú la força que tingui.
Hoy y mañana se desarrollan en la Universidad de Zaragoza las Jornadas de investigación hermenéutica «Representación y hermenéutica de las emociones», a las que he contribuido como casual graphic designer:
Han quedado monos los carteles y el folleto, encuentro.