Eric H. Cline es un arqueólogo, profesor universitario y escritor de divulgación norteamericano de mucho mérito. Es especialista en relaciones internacionales durante el Bronce Tardío, y por eso borda este libro que ha titulado 1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó, en referencia al año en que Ramsés III derrotó a los llamados Pueblos del Mar. Además de estudiar arqueología, siguió cursos de escritura, y se nota porque escribe muy bien: planifica, crea intriga, hace avanzar la acción como lo haría un novelista, redacta adecuadamente… y es consciente de lo importante que es empezar atrapando al lector con un buen título, aunque sea tan falso, tan filisteo, como este lo es.
Me he enganchado a una versión de Fly me to the Moon. Rock Hale y Breea Guttery la mezclan con la canción Lucky de Jason Mraz. Y filólogo redomado, he caído en la cuenta de que la primera estrofa de este clásico del jazz contiene una hermosa metáfora…
Hablando con una amiga también profesora de Griego, también filóloga clásica, convinimos en que no era lo mismo Grecia que Roma. A ambos nos cautivó la cultura de la Grecia Antigua: su historia casi libertina, su literatura, muchísimo más variada… Así que me bastó decirle: «Roma… ¡Bah, demasiado estado!», y me entendió a la primera. Sólo me faltaba dar con el eslógan: ἔρως τε οἶνός τε καὶ διαυλός.
Leyendo en voz alta en clase el libro Cultura Clásica de 3º de ESO (editorial Edebé, ISBN 9788423697465), me encuentro con la frase —tan rotunda como rutinaria hoy en día— «El matrimonio en Grecia y en Roma era un contrato social que tenía lugar en una sociedad de estructura patriarcal, en la que todo redundaba en beneficio del varón y no de la mujer» (p. 98). Y mentalmente disiento.
«Una pintura rupestre descubierta en España, perteneciente al Holoceno temprano, muestra diez figuras con arcos en las manos y una figura solitaria tendida en tierra con lo que parecen ser diez flechas clavadas en su cuerpo. La composición sugiere poderosamente una ejecución y no una muerte en combate».
Escribí hace tiempo aquí un articulito, El olvidado, dedicado a reivindicar la memoria del filólogo José Manuel Pabón, autor del conocido Diccionario Griego-Español usado por generaciones de escolares españoles. Me quedó tras la oreja el mosqueo por un supuesto coautor de las primeras ediciones llamado Eustaquio Echauri. Pues bien, me lo he cruzado de nuevo y… ¡qué sorpresa, es un paisano!
No lo había hecho en años porque, cuando un diseño funciona ¿para qué estropearlo? Pero tocaba cambiar un poco el diseño y bastante más el código para hacerlo más «responsivo» o adaptable. Este palabro, adaptado del inglés responsive web desgin se refiere al diseño web que se adapta al dispositivo con el que se está visualizando la información. La razón obvia, que cada vez más gente ve internet con el móvil y las tabletas.
Ando escribiendo un articulillo sobre la obsesión que tanto me da de pensar y de entretener. Y mi hijo, que está adolescente y pasa de mí, pero me [ad]mira secretamente con el rabillo del ojo y me ha visto escribir como un poseso, me pregunta si alguien más en el mundo sabe lo que yo: eso de que dando vuelta a los barcos se hicieron los primeros templos griegos.
Leo que 200 niños, convenientemente manipulados por sus mayores (la aclaración y la mala leche son mías), han dado a luz el llamado Manifiesto de Santander. Entre las perlas del manifiesto de los mayores que se expresan impostando la voz de los menores a su cargo, me subleva esta, mal redactada para más inri:
Χείρων·Chiron vuelve a estar totalmente operativo después de sufrir problemas técnicos durante unos días. En el caso de la página index, actualizamos WordPress a la versión 4.6.1, y todas las páginas gestionadas por WP se blanqueron. ¿La causa? La nueva versión de este programa requiere una versión de PHP superior a la 5.5.