Siguiendo la estela de Juan Palomo he decidido conceder los premios Pómpilo de oro, meramente honoríficos y de periodicidad esporádica como el blog mismo, que en esta convocatoria han correspondido a:
Hoy hemos ido, al tiempo que muy oportunamente comenzaba la primavera, a la representación de Lisístrata, de Aristófanes, en el Teatro Principal de Zaragoza.
Primero unos pocos créditos. Reconocemos la labor de los Festivales de teatro Grecolatino y de la asociación cultural Foro Humanístico Iuventus Aetatis como organizadores. De Pedro Sáenz Almeida, como excelente traductor, y del grupo de estudiantes universitarios Teatro clásico de la Universidad de Alicante, dirigidos por Andrés Vinaches.
Así es como se dice en griego moderno “mi cumpleaños”, que hace el número με´. Los curiosos pueden consultar el sistema de numeración griego en la Wikipedia.
Cuando les he dicho a mis chicas de 2º (ellas son por orden rigurosamente alfabético A. y A.) que esta cifra ya empieza a pesarme, A. me ha dicho, con el tono dulce propio de su carácter y el humor de su inteligencia: “Profesor, debería dejar de leer esos poemas…”.
Mirando atrás, veo que he hecho pocas webs directamente relacionadas con el griego: Periplo: un viaje a Grecia, Los amores de Eros y Psique, y este blog. Pues bien, contra todo pronóstico, la que se lleva la palma hasta el punto de que su éxito me deja boquiabierto es la de Eros y Psique.
Nadie pierde (en inglés Nonzero), de Robert Wright, lleva el subtítulo “La teoría de juegos y la lógica del destino humano”. Aún no sé si su autor es un historiador, un antropólogo o un economista, pero sí que trata uno de los temas estrella de las disciplinas humanísticas: el origen de las sociedades complejas, del estado, que a mí personalmente siempre me ha tenido mosqueado. Devoré sus primeras cien páginas, más o menos, y me cansó luego un poco su tono ingeniosillo (pero si tiene razón, ¿qué más da?) y su verbosidad.
Hablo en el CPR 1 de Zaragoza sobre recursos de internet para pizarra digital. Por si todo lo demás falla cuelgo aquí el listado de recursos que pienso recomendar y (en algunos casos) visitar.
Aclaración para los autores de las páginas que desconsejo (§4). Pienso que, cuando se trata de leer, un libro siempre es preferible a una página web. Máxime cuando se trata de contenidos básicos que todos los alumnos tienen en su libro de texto o que caben en unas pocas fotocopias.
Por indicación del autor de Prágmata me entero de la existencia de la Greek Font Society, que pone a disposición de quien quiera descargárselos dos bonitos tipos griegos politónicos Unicode, ambos de estilo neoclásico y muy similares entre sí: GFS Didot y GFS Bodoni (descargas). Me recomiendan elegir la variante OTF (Open Type Format) en lugar de la TT (TrueType), y lo aviso por si acaso.
Es un lujo que debemos a Inernet el poder hacer clic y ver, casi tener, lo que antes sólo veíamos en pequeñito en algunos libros, y que además no podíamos ampliar. Fotos de las páginas de un manuscrito de Homero, por ejemplo. El Digital Scriptorium, de la Universidad de Berkeley, cuelga de la red una base de datos de manuscritos medievales, con algunas imágenes de muy buena resolución que podemos usar a) para disfrutar nosotros, si nos va el rollo, y b) tal vez para hacer disfrutar a los alumnos.
No sé de qué pie cojean el Colectivo Baltasar Gracián ni el profesor Ricardo Moreno Castillo, autor del Panfleto antipedagógico. Ni me tiene que importar: habíamos quedado en que los prejuicios y las banderías eran malos consejeros, así que me lo he leído sin prejuicios. ¿Y? El autor ha conseguido que acabe por primera vez un libro de pedagogía. Aclaro que borrezco esta disciplina, de la que a menudo me pregunto mosqueado si es una ciencia o una religión o, peor aún, directamente un lobby.
Vengo de tener un pompilo.blogspot.com a ésta que es ya mi casa. Ando atareado cacharreando con la base de datos (que si traslado los comentarios antiguos, formatear los enlaces, el diseño…). Está entretenido, porque la tecnología web me gusta, pero cansa también. Cualquier día de éstos posteo sobre el libro que estoy leyendo, o sobre lo que significa para mí enseñar literatura, y lo mucho que me cuesta.