Panfleto antipedagógico

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No sé de qué pie cojean el Colectivo Baltasar Gracián ni el profesor Ricardo Moreno Castillo, autor del Panfleto antipedagógico. Ni me tiene que importar: habíamos quedado en que los prejuicios y las banderías eran malos consejeros, así que me lo he leído sin prejuicios. ¿Y? El autor ha conseguido que acabe por primera vez un libro de pedagogía. Aclaro que borrezco esta disciplina, de la que a menudo me pregunto mosqueado si es una ciencia o una religión o, peor aún, directamente un lobby.

Volviendo al panfleto. Le agradezco infinitamente su claridad. Al cabo de los años no tengo duda de que la claridad es mucho más que la cortesía de los filósofos; es una prueba de honestidad. Impagables también sus referencias al sentido común como método pedagógico. ¿Que parece un nostálgico de la educación franquista? Imagino que durante la República también se hacían dictados, y se valoraba la buena educación. ¿O no? Que hablen los testigos.

En fin, no tengo ganas de discutir, pero no quería dejar pasar la ocasión de difundirlo.

Actualizado 11/12/2005. Por cierto, que he encontrado en la Biblioteca Augustana unos textos escolares del siglo III d.C. que no conocía, los Hermeneumata Pseudodositheana. Por lo visto son unos guiones de conversación para aprender griego y latín. Del Colloquium Harleianum entresaco este fragmento:

4. Χαῖρε, κύριε διδάσκαλε, καλῶς σοι γένοιτο, ἀπὸ σήμερον φιλοπονεῖν θέλω. ἐρωτῶ σε οὖν, <δίδαξόν με> ῥωμαϊστὶ λαλεῖν. Διδάσκω σε, ἐάν μοι πρόσχηις. Ἰδού, προσέχω. Καλῶς εἶπας, ὡς πρέπει τῆι εὐγενείαι σου.

4. Ave, domine praeceptor, bene tibi sit. ab hodie studere volo. rogo te ergo, latine loqui. Doceo te, si me attendas. Ecce, attendo. Bene dixisti, ut decet ingenuitatem tuam.

4. — Hola, señor profesor, le deseo lo mejor. A partir de hoy quiero ser estudiante, así que se lo ruego: enséñeme a hablar latín. — Te enseñaré si me atiendes. — Venga, le atiendo. — Has hablado bien, como corresponde a tu buen linaje.

Nótese lo claro que fue el lenguaje de aquellos tiempos: “ser estudiante” se decía en griego φιλοπονεῖν, que en clara etimología significa “amar el esfuerzo”.

Actualizado 24/5/2006. El panfleto antipedagógico se ha editado en libro, así que escribo un segundo artículo sobre él. Le deseo suerte y notoriedad, que hace falta.

Categorías Enseñanza, Libros

Comentarios

  1. JoseAngel

    Hombre, ha cambiado el tipo de esfuerzo, ahora se lleva más el culturismo, si es posible con máquinas de gimnasia pasiva. Pero eso de mover los músculos de los ojos, y levantar libros… deja, deja.

  2. Francisco

    Te felicito por tu entretenido blog. Cuentame, como puedo incursionar en el latin. Me gustarìa aprender algo, siempre me ha fascinado la idea. Hay sitios donde pueda aprender un poco de latin.

    Saludos

  3. J. Cano

    Estimado Sr.
    Veo y compruebo que “odias la pedagogía”. Soy maestro y profesor, y no salgo de mi asombro como que se dedica a esto suda odio. Como también le ocurre al autor del “Panfleto”. Todos sabemos que se odia lo que no se conoce y, ese parece ser su caso y el del citado.
    Yo, por el contrario, no odio a los pésimos profesores de Latín y Griego, que nos hicieron sufrir lo indecible, precisamente por su falta de “pedagogía”, al igual que los de Matemáticas, con su indescriptible soberbia y mal quehacer. Porque a pesar de ellos, amo las matemáticas, el latín y el griego.

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