Estoy con mi barco en aguas territoriales marroquíes, en un punto situado, según el radar, a 10 millas náuticas al oeste verdadero de cabo Espartel (Ras Spartel). He quedado con un amigo en un punto situado a 3,5 millas al norte verdadero del mismo cabo. En la zona hay una corriente de rumbo NW e intensidad horaria de 2 nudos. Tengo que calcular el rumbo de aguja que debo poner, así como el tiempo que invertiré en la singladura.
Cuelgo aquí un vocabulario náutico del griego antiguo y la traducción de cada término al español. No hay mejor manera de tener siempre a mano una chuleta que colgarla en el interné. Iré completándola con términos nuevos a medida que se me crucen por el camino. Siempre con la ayuda de philolog.us, por supuesto. Seguir leyendo…
Yendo a Tarragona por la autopista, nada más rebasar el puerto de Montblanc, vi al final del paisaje una mancha gris de brillo metálico: era el mar calmo encendido por un sol que se abría paso perezosamente entre las nubes. Como me ha ocurrido otras veces, no pude evitar recordar a los adelantados de la expedición de los 10.000 que, al culminar el último puerto de su ruta, ya en las inmediaciones de Trapezunte (hoy Trabzon, antes Trapisonda o Trebisonda), gritaron llenos de júbilo «Θάλασσα, θάλασσα».
Siempre que oigo o leo este adjetivo, “vehicular”, una mosca chivata me aletea detrás de la oreja. Leo en un periódico que para un tribunal y en un caso determinado “el catalán es la lengua vehicular de los exámenes a profesor de autoescuela”; la noticia no sorprende una vez que todos hemos asumido que el catalán sea la lengua vehicular de las enseñanzas avant la lettre, la primaria y la secundaria.
Ωραίο, παραπολύ ωραίο. Bonito, muy bonito, es este vídeo sobre la reconstrucción, botadura y singladura de la nave Argo de la que he hablado aquí otras veces.
Me sorprende la negligencia con que hemos tratado entre todos a un helenista al que, sin embargo, debemos tanto: José Manuel Pabón Suárez de Urbina, autor del Diccionario manual griego–español, por mal nombre llamado Diccionario VOX. Los demás diccionarios que usamos llevan en nuestras voces el nombre de sus autores: el Liddell, Scott & Jones, el Bailly, el Chantraine… Repetimos sus nombres una y otra vez, devolviéndolos así a la única vida que ya les es dado disfrutar, la de la fama.
Gracias a que los niños lo sacan a uno de casa. En Dinópolis, un parque temático de la paleontología, me di de bruces con un shadouf y me eché unas risas. Para quien no lo conozca, un shadouf es el ingenio de la imagen, que se usaba desde tiempos inmemoriales en Egipto para sacar agua del Nilo; en castellano tendrá un nombre, pero no lo conozco.
Dijiste una vez que nos habitan varios yos, y que nos acercamos a quienes hacen brotar en nosotros nuestro yo más amable. Poblado como estoy de citas y poetas (una vida vivida cobardemente da para conocer algunos libros), no puedo evitar recordar este poema de Ángel González, el grande, que te doy como te di mis ojos, ávido y generoso.