Pocas veces un enlace merece un artículo, pero aquí hay uno: Clipart ETC (siglas de Educational Technology Clearinghouse). Tienen 25.000 grabados antiguos escaneados a varias resoluciones, limpios y perfectamente catalogados, libres para su uso por estudiantes y profesores. Claro que arrogarse derechos sobre material antiguo es discutible, pero esa es otra historia.
Se habla mucho de vulneración de la propiedad intelectual en internet, pero poco de su contrario: sitios que se atribuyen un copyright abusivamente.
Al grano. En elaleph.com, por ejemplo, tienen libros electrónicos para descargar gratis. Te das de alta y al poco recibes mails como: “Mariano, alárgate el apéndice”. “Pues que se lo alargue” piensas, hasta que te acuerdas. De un sitio de estos me bajé Los nueve libros de la Historia de Heródoto, y allí estaba flamante su pretendido copyright. Vamos a ver: Heródoto 2.500 años muerto, Bartolomé Pou, su traductor, 200.
La editorial Crítica cumple 30 años y se ha estirado. Entre otros reedita, de David Abulafia (ed.), El Mediterráneo en la historia (ISBN 84-8432-483-4): gran formato, tapa dura, 308 ilustraciones, 161 de ellas a color, papel couché y sobretodo rigor en el texto. ¿Hace falta decir que es un regalo a 12 euros? No me pagan, pero si lo hicieran no les diría que no.
Los griegos tienen tirón, aunque reducidos esta vez al esperpento del camarero rompeplatos con un estropajo Nanas de tupé. Hay otro estereotipo: el macizo que baila sirtaki, pero éste no se le parece. Dice algo así como Απo πού πήραν αυτά τα πιάτα; (“¿De dónde han sacado estos platos”). Buscan repetir el exitazo del Jroña que jroña, pero no creo. Aprovechando, publico un artículo que escribí una noche tonta y que un amanecer listo decidí retener. Voilà.
Nace Chironweb, una iniciativa de los blogeros clasicistas españoles, sección enseñanza media, más activos (me ha costado precisar, pero ahí está). Lo mejor, que está abierta a todos sin mayores trámites. Me ahorro mayores elogios por innecesarios, y porque (cito a Marx, Groucho Marx) “la amabilidad es una cáscara de plátano a los pies de la verdad”.
Resulta que este domingo botaron la Argo (ver el artículo arterior Renace la nave Argo) y aquí sin enterarnos. Ni aquí ni en la red en general. Me he enterado de casualidad, por una noticia de hace unos días, Argo Ready to Sail, y por un aviso de la lista CLASSICS-L de la Universad de Kentucky.
Programamos. Aquí, pues, un regalito: Aristóteles, PolíticaVIII 6 1340b. Queda precioso como cita inicial de mi programación:
ἡ δὲ παιδεία πλαταγὴ τοῖς μείζοσι τῶν νέων.
La educación, para los jóvenes, es un juego.
Me produce un placer, aunque menor, hurtar la traducción a una autoridad que, de todas formas, ni tendrá noticia de la trastada. Yo sí que juego, como anillos de humo en una habitación vacía.
me cansa la vana tarea de las palabras, como al niño las dulces piedrecillas que arroja a un lago para ver estremecerse su calma con el reflejo de un gran ala misteriosa. (“La gloria del poeta”, en Las invocaciones de Luis Cernuda).
Pero tal vez pesa más la verdad contenida en Séneca:
Toca dar testimonio. Un portavoz norteamericano ha calificado el suicidio de tres de los secuestrados en Guantánamo de “acto de guerra asimétrico contra nosotros”. Le sugiero una idea para romper la asimetría: basta con que USA responda con el suicidio de Bush, Rumsfeld y el portavoz en cuestión. Y que se joda el enemigo. ¿Banalizo? No, digiero.
Es un cacharro fascinante este Google Earth. Todo el que lo conoce empieza buscando su casa o algún lugar importante de su historia personal. Pero hay una utilidad añadida, la de marcar hitos en el mapa y compartirlos luego. La forma más impersonal, pero más universal, consiste en colgarlos en la Google Earth Community en la categoría apropiada para que cualquiera se lo descargue.