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Artículos de la categoría «Naútica»

Un problema y su solución

21 noviembre 2009 · Naútica

Estoy con mi barco en aguas territoriales marroquíes, en un punto situado, según el radar, a 10 millas náuticas al oeste verdadero de cabo Espartel (Ras Spartel). He quedado con un amigo en un punto situado a 3,5 millas al norte verdadero del mismo cabo. En la zona hay una corriente de rumbo NW e intensidad horaria de 2,5 nudos. Tengo que calcular el rumbo de aguja que debo poner, así como el tiempo que invertiré en la singladura. La declinación magnética para esa zona es de 2º 50’ W 2005 (7’ E), y el desvío de mi barco a ese rumbo es de 3 grados noreste. Mi velocidad de máquina es de 9 nudos.

Primero, con ayuda del transportador náutico y el compás, localizo en la carta mi situación: 35º 47,5’ N y 6º 07,8’ W (punto 1). Localizo a continuación y con el mismo procedimiento el punto de destino: 35º 51,1’ N y 5º 55,4’ W (punto 2). Trazo sobre la carta el rumbo efectivo que debo llevar: Ref 071º.

A continuación trazo desde el punto 1 el rumbo NW al que teóricamente me derivará la corriente, y localizo el punto en el que me encontraría al cabo de una hora, es decir, a dos millas. Como mi velocidad de máquina es de 9’, tomo una distancia de nueve millas en la escala de longitudes y desde ese punto teórico corto la línea de mi rumbo efectivo. Trazo una línea que une ambos puntos y con el transportador descubro que mi rumbo verdadero debe ser Rv 085º.

La corrección magnética de la carta, según su leyenda, es de 2º 50’ W 2005 (7’ E). Como el incremento anuo es de 7’ E y han pasado 4 años, debo actualizar la declinación magnética sumándole 28’ E o positivos; esto resulta en un declinación magnética para el año 2009 de 2º 22’ W. Desprecio los minutos y opero con -2º. Como el desvío de mi barco a ese rumbo es de Δ +3º, la corrección total resultante es de +1º o 1º NE. Sumo, pues, un grado a mi rumbo verdadero y obtengo que mi rumbo de aguja debe ser Ra 086º.

Para calcular la velocidad efectiva de mi barco, tomo con el compás la distancia entre el punto 1 y el punto de corte del rumbo verdadero con el rumbo efectivo, lo que da una velocidad efectiva de 7,8 nudos. La distancia total desde el punto 1 al punto 2 es de 10,6 millas. Dividiendo la distancia entre la velocidad, obtengo que la duración del viaje es de 1,35 horas. Hago la conversión del sistema decimal al sistema horario usando una regla de tres y eso me da una duración total de la singladura de 1 h. 21 m.

Cabo Espartel con cálculo de un rumbo efectivo

Así que me tumbaré en la proa a tomar el sol y diré al timonel: “Chiqui, rumbo de aguja ochenta y seis grados durante una hora y veinte minutos. Cuando lleguemos me despiertas”.

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Vocabulario náutico del griego antiguo

3 noviembre 2009 · Naútica

Cuelgo aquí un vocabulario náutico del griego antiguo y la traducción de cada término al español. No hay mejor manera de tener siempre a mano una chuleta que colgarla en el interné. Iré completándola con términos nuevos a medida que se me crucen por el camino. Siempre con la ayuda de philolog.us, por supuesto.

  • ἄγκοινα, ας (ἡ): driza.
  • ἄγκυρα, ας (ἡ): ancla.
    ἱερὰ ἄγκυρα: ancla de esperanza.
  • ἀκάτειος, ον: perteneciente a un barco ligero.
  • ἀκάτειον ου, (τό): vela pequeña del trinquete.
  • ἀκάτιον ου, (τό): barco ligero usado por los piratas.
  • ἄκατος, ου (ἡ): barco ligero.
  • ἀκροστόλιον, ου (τό): adorno terminal de proa y/o popa.
  • ἀρτέμων, ονος (ὁ): vela de proa.
  • ἀσπιδεῖον, τό): parte de la proa de un barco (Hesiquio).
  • ἄφλαστον, ου (τό): remate curvado de la popa en forma de cola de pez.
  • γαλήνη, ης (ἡ): calma del mar.
  • γόμφος, ου (ὁ): clavija, espiga de madera usada en la unión de los palmejares.
  • διατόναιον, ου (τό): bao, viga transversal de la cubierta.
  • ἔμβολος, ου (ὁ) y ἔμβολον, ου (τό): espolón.
  • ἐπισείων, οντος (ὁ): cinta, banderola en lo alto del estandarte de popa.
  • ἐπίτονοι, ων (οἱ): backstays.
  • ἐπωτίδες, ων (αἱ): orejas, plataformas en ambas amuras en las que se depositan las anclas.
  • ἐρέτης, ου (ὁ): remero.
  • ἕρμα, ατος (τό): piedra de lastre; puntal para soportar una embarcación varada.
  • ζευγίτης, ου (ὁ): zeugita, remero del nivel intermedio de una trirreme.
  • ζωστήρ, ῆρος (ὁ): cinturón, viga longitudinal de refuerzo del casco.
  • ἠλακάτη, ης (ἡ): perilla.
  • θαλαμίτης, ου (ὁ): talamita, remero del nivel inferior de una trirreme.
  • θρανίτης, ου (ὁ): tranita, remero del nivel superior de una trirreme.
  • ἱστίoν, ου (τό): vela.
  • ἱστοπέδη, ης (ἡ): bloque o hueco de la quilla en que apoya el mástil.
  • ἱστός, (ὁ): mástil, palo
    ἀκάτειος ἱστός: trinquete
    μέγας ἱστός: palo mayor
  • κάλως, κάλω (ὁ): escota.
  • κάνθαρος, ου (ὁ): un tipo de barco de Naxos.
  • καρχήσιον, ου (τό): tope del mástil por donde pasan las drizas; también grúa para carga y descarga de mercancías.
  • κατάστρωμα, ατος (τό): puente de combate.
  • κεραία, ας (ἡ): antena, verga, gavia.
    ἀκάτειος κεραία: antena del trinquete.
  • κυβερνήτης, ου (ὁ): piloto.
  • κωπεύς, έως, ὁ): astil del remo.
  • κώπη, ης (ἡ): mango del remo; por extensión, remo.
  • κορώνη, ης (ἡ): cuervo, popa curvada del barco.
  • λέμβος, ου (ὁ): bote.
  • λῃστής, οῦ (ὁ): pirata.
  • λιμήν, ένoς (ὁ): puerto.
  • ναύαρχος, ου (ὁ): navarco, almirante de una flota.
  • ναῦς, νεώς (ἡ): barco.
    ναῦς μακρά: barco largo de combate ο galera.
    ναῦς στρογγύλη: barco grueso ο mercante.
  • ναύσταθμον, ου (τό): puerto, fondeadero.
  • ναύτης, ου (ὁ): marinero.
  • νεώλκιον, ου (τό): dique seco.
  • νεώσοικος, ου (ὁ) y νεώριον, ου (τό): arsenal, astillero, atarazana.
  • νεωρός, οῦ (ὁ): director de un arsenal.
  • ὀθόνη, ης (ἡ): (tardío) vela.
  • ὅπλα, ων (τά): equipamiento de una nave (poleas, cabos, etc.).
  • ὀφθαλμoί, ῶν (oἱ): ojos pintados en ambas amuras (Philostr.Im.1.19).
  • παρεξειρεσία, ας (ἡ): saliente lateral en el que se apoyan los remos.
  • πειρατής, οῦ (ὁ): pirata, término tardío para λῃστής.
  • πηδάλιον, ου (τό): timón.
  • πηδαλιοῦχος, ου (ὁ): timonel.
  • πλάτη, ης (ἡ): pala de remo; por extensión, remo.
  • πλοῖον, ου (τό): barco en general; mercante por oposición a ναῦς, barco de guerra.
  • προεμβόλιον, ου (τό): pico del barco, espolón.
  • πρότονοι, ων (οἱ): estays de proa.
  • πρύμνα (ἡ): popa.
  • πρυμνήτης, ου (ὁ): oficial de popa, piloto; χώρας τῆσδε πρυμνήτης ἄναξ, “el piloto del estado” (Esquilo, Euménides 16).
  • πρῷρα, ας (ἡ): proa.
  • πρῳρεύς, έως (ὁ): oficial de proa.
  • πτέρνη, ης (ἡ): talón, donde encaja el pie del mástil.
  • πτυχή, ῆς (ἡ): parte de la amura donde están los ojos y el nombre del barco (Escolios a Apolonio Rodio 1.1089).
  • Σάμαινα, ης (ἡ): samaina, barco de Samos.
  • σειρά, ᾶς (ἡ): cuerda.
  • σκαλμός, οῦ (ὁ): escálamo, tolete, donde apoya el fulcro del remo.
  • στεῖρα, ας (ἡ): tajamar
  • στόλος, ου (ὁ): equipamiento, expedición, flota; también proa.
  • στυλίς, ίδος, (ἡ) columnilla, asta del estandarte (gallardete, insignia, banderola, emblema) enarbolado a popa.
  • στυππεῖον, ου (τό): estopa.
  • ταρσός, οῦ (ὁ): pala del remo; por extensión, fila de remos.
  • τρόπις, εως (ἡ): quilla.
  • τροχιλεῖον, ου (τό): polea.
  • τροχίλος, ου (ὁ): rueda de la polea.
  • ὑπόζωμα, ατος (τό): tensor, maroma de proa a popa que tensa la trirreme.
  • φορτίς, ίδος (ἡ): barco mercante.
  • φρυκτώριον, ου (τό): torre para hacer señales con fuego.
  • χορδή, ῆς (ἡ): cuerda.

En esta página un lexicógrafo de verdad cuelga muestras de su proyecto Historical Dictionary of Mediterranean Nautical Terms. Mucha tela que cortar.

Agenda sunt. Entre los recursos que aún me falta consultar, la voz Ναῦς en Perseus. Sí he usado en cambio este póster de una trirreme, completo aunque con erratas: Τριήρης.jpg.

Off topic. Alucino pepinillos con Google. Once minutos después, once, de publicar este artículo su base de datos ya lo tiene indexado y lo coloca en cabeza de lista para la búsqueda Vocabulario náutico del griego antiguo. Este muchacho empieza a preocuparme.

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Θάλασσα, θάλασσα…

29 octubre 2009 · Naútica

Yendo a Tarragona por la autopista, nada más rebasar el puerto de Montblanc, vi al final del paisaje una mancha gris de brillo metálico: era el mar calmo encendido por un sol que se abría paso perezosamente entre las nubes. Como me ha ocurrido otras veces, no pude evitar recordar a los adelantados de la expedición de los 10.000 que, al culminar el último puerto de su ruta, ya en las inmediaciones de Trapezunte (hoy Trabzon, antes Trapisonda o Trebisonda), gritaron llenos de júbilo «Θάλασσα, θάλασσα». Pero, a diferencia de lo que me ha ocurrido otras veces, a la sensación de júbilo se le sumó esta vez una sensación de encogimiento, porque venía a medir mis fuerzas con las de ese mar.

Leí en algún sitio que en el mar no hay ateos. La expresión “fuerza de la naturaleza” tuvo que inventarse para describir la enormidad que supone vivir una tormenta en el mar. En tierra firme la lluvia, el viento, el granizo… pueden dar miedo, pero la tierra en estas circunstancias hace honor a su adjetivo y sigue firme. En el mar a todo lo anterior hay que añadir que el suelo se mueve, sube y baja con oscilaciones de varios metros de altura, que la vertical de los palos puede describir un arco amplísimo en unos pocos segundos, y que no puedes salir huyendo de todo ese horror porque unos metros más allá, al otro lado de la borda, no está el refugio que necesitas, sino el mar helado que engulle por ahogamiento o consume por enfriamiento tu vida en unas pocas horas.

Leí también en otro sitio que la religión es un potente ansiolítico. Que nos protegemos de los peligros en la medida de nuestra habilidad para controlar el entorno; pero hay peligros que nuestras fuerzas son incapaces de domeñar. En estas circunstancias el ateo se encomienda a su buena suerte o a la estadística recreativa: “Si he sobrevivido al 100 % de mis peligros pasados, también saldré de ésta”. El creyente, en cambio, una vez ha hecho todo lo que a un ser humano le es dado hacer para conjurar el peligro (ponerse a la capa, asegurar la estiba, comprobar los instrumentos, notificar su posición y su rumbo a una costera…), se cree o se sabe capaz de hacer aún algo más: el creyente reza. Reza y confía y, por el arte de esa magia, su ansiedad se atenúa, gana por ello un plus de serenidad y acrece en un punto su capacidad de supervivencia. La selección natural hace el resto y acaba convirtiéndonos en una especie propensa a la fe.

Los marinos de la antigüedad evitaban navegar con mal tiempo. Si éste los sorprendía en el mar, evitaban la cercanía de la costa y sus peligros. Si a pesar de ello el viento y la corriente los empujaban hacia ella, recurrían al ancla de esperanza, que con buen criterio llamaban ἰερὰ ἄγκυρα, “ancla sagrada”. Confiaban en que a partir de ese momento, más allá del límite que alcanzaban sus conocimientos de marinería, intervendría el favor de la divinidad. Muchas anclas rescatadas de pecios antiguos conservan inciso el nombre de una divinidad o sus asimilados, Venus especialmente o los Dioscuros. Algunos, por agotar todos lo recursos, también se encomendaban a la buena suerte, la ἀγαθὴ τύχη, y algunas anclas llevan incisa además la jugada del perro, la suerte ganadora del juego de dados.

A pesar de mi inquietud los dioses atmosféricos fueron en esta ocasión generosísimos y disfruté como un antiguo a bordo de un precioso balandro de 13,5 metros de eslora, aparejado en Marconi, para más abundamiento llamado el Argonauta. Continuará.

Cubierta del balandro Argonauta

Cubierta del Argonatua. De proa a popa, el enrollador del Génova, el balcón de proa, los candeleros con sus guardamancebos o pasamanos, los obenques de estribor y, junto al palo, la contraescota o trapa. En primer plano los reenvíos y sus mordazas bien rotuladas. En el winche enrollada la driza de la mayor.

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Ωραίο…

1 julio 2009 · Naútica

Ωραίο, παραπολύ ωραίο. Bonito, muy bonito, es este vídeo sobre la reconstrucción, botadura y singladura de la nave Argo de la que he hablado aquí otras veces.

Este otro vídeo, ΑΡΓΩ, ζώντας το όνειρο, está relatado en griego con el fondo musical épico habitual.

Y contado en los telediarios en inglés:

Verlos bogar refresca y da envidia.

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Boat hut…

17 mayo 2009 · Naútica

…o, lo que es lo mismo, “cabaña de barco”. Foto de Eyeshot Photography.

Foto de una cabaña hecha con el casco de un barco (Lindisfarne, UK)

Esta monada está junto al castillo de Lindisfarne (Holy Island, Reino Unido). La ideó, con otras dos cabañas más que se perdieron y se han reconstruido, el arquitecto Edwin Lutyens en 1903 reciclando barcos dedicados a la pesca del arenque. Me he dado una vuelta por GoogleEarth y ahí que les he visto el espinazo. What a pretty world!

La incluyen en el libro Arquitectura extravagante, pero la idea no es tan original. La han usado marinos de todas las épocas que han necesitado vivaquear en tierras extrañas. Así sobrevivieron en la isla Elefante, en la Antártida, los miembros de la legendaria expedición de Shakleton, como se narra y fotografía en Atrapados en el hielo. Y los capitanes licios se hacían enterrar bajo el casco de sus barcos, como se puede ver in situ o en la tumba de Payava en el British Museum. ¿De qué me suena todo esto?

Tumba de Payava, un aristócrata licio, en la Galería 15 del British Museum

Χαίρετε καὶ παίζεσθε.

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