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Artículos de la categoría «Libros»

Se acaban

24 octubre 2006 · Libros

La editorial Crítica cumple 30 años y se ha estirado. Entre otros reedita, de David Abulafia (ed.), El Mediterráneo en la historia (ISBN 84-8432-483-4): gran formato, tapa dura, 308 ilustraciones, 161 de ellas a color, papel couché y sobretodo rigor en el texto. ¿Hace falta decir que es un regalo a 12 euros? No me pagan, pero si lo hicieran no les diría que no.

Portada del libro El mediterráneo en la historia

Lo digo porque me gustan los libros, pero también porque la cultura clásica es, en realidad, una parte de la historia del Mediterráneo. Platón decía que los griegos vivían como ranas en torno a una charca, y los romanos… ¡se creían que el mar era suyo! En fin, que la ecuación cultura clásica igual a cultura naval acabará calando. Y si no, al tiempo. :)

Más. Por cierto, que aún dicen algunos que la vida es fea. Será insoportable, pero fea, lo que se dice fea… vale, a veces también.

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Idea para un librito (o un breve)

25 mayo 2006 · Varia

Julio Pólux es un lexicógrafo greco-egipcio del siglo II. M. C. Howatson, en el Dicccionario de la literatura clásica (ISBN 84-206-5239-3), gasta una mala baba muy británica en su juicio crítico: “Su relación de treinta y tres improperios para un recaudador de impuestos hace que la obra merezca ser mejor conocida”.

El caso es que zascandileando hace tiempo en su Onomástico me encontré con una sección dedicada al vocabulario de los juegos infantiles, y pensé: “Qué gran idea. Se hace un librito con el texto en letras grandes y claritas, se ilustra con dibujillos naïf y, ¡hala!: todos los profes de griego a enseñar el corro de la patata (bueno, del boniato, que Colón todavía… en fin, ustedes ya saben)”. Eran tiempos que amenazaban reforma, cuando lo lúdico se vendía solo y se proponían optativas como “Química divertida” (yo me propuse contraatacar con un “Latín suavín”, pero como soy de natural pasivo me contenté con reirme la gracia).

Y ahí quedó todo. Pero la idea acabó pesándome con los años (la del librito, no la del latín), como si fuera un “tarea para mañana” recurrente. Así que, llegado como estoy a la edad del downshifting, he decidido arreglar el problema por la vía rápida:

IDEA EN BUEN
ESTADO VEND REGALO
RAZÓN: AQUÍ
DESCARGAR (5 PAGS)
Julio Pólux 9.94-129.pdf

Pero antes de decirle adiós definitivamente, me permitiré acariciarla un poco. Comienza el pasaje de Julio Pólux diciendo: “Y ya que hemos hablado sobre los juegos que se practican en los banquetes (el cótabo, los grifos y, en un pasaje anterior, los dados), no estaría de más que diéramos un repaso rápido a las palabras usadas en los juegos, a la vez que aclaramos las dudas que surjan al respecto” (9.94).

Algunos juegos son deliciosos en su ingenuidad, como esta simpleza (9.123):

El juego llamado “Sal, querido sol” consiste en que los niños repiten esta cantinela cada vez que una nube tapa al dios; de ahí lo que escribe Estratis en Las fenicias: “Ojalá el sol obedeciera a los niños / cada vez que dicen ‘Sal, querido sol’”.

ἡ δ’ ἔξεχ’ ὦ φίλ’ ἥλιε παιδιὰ κρότον ἔχει τῶν παίδων σὺν τῷ ἐπιβοήματι τούτῳ, ὁπόταν νέφος ἐπιδράμῃ τὸν θεόν· ὅθεν καὶ Στράττις ἐν Φοινίσσαις· εἶθ’ ἥλιος μὲν πείθεται τοῖς παιδίοις, / ὅταν λέγωσιν ‘ἔξεχ’ ὦ φίλ’ ἥλιε.’

Sólo eso, pero imagino a los niños griegos tan reales como nosotros, cuando en el parvulario uno miraba al cielo y gritaba, y en un momento todos corríamos gritando “¡Un avión a reacción! ¡Un avión a reacción!”.

Y otro más (9.125). De chicas, o sea, soso y melodramático.

Y el tortitortuga. Es un juego de niñas, un poco parecido a “la olla”: una se sienta, la que hace de tortuga, y las demás corren a su alrededor y le preguntan:
– Tortitortuga, ¿qué haces ahí en medio?
Y ella contesta:
– Hilo lana y tejo una tela milesia.
Y ellas le preguntan de nuevo:
– ¿Y cómo murió tu hijo?
Y ella dice:
– Caballos lo arrastraron al blanco mar.

ἡ δὲ χελιχελώνη, παρθένων ἐστὶν ἡ παιδιά, παρόμοιόν τι ἔχουσα τῇ χύτρᾳ· ἡ μὲν γὰρ κάθηται, καὶ καλεῖται χελώνη, αἱ δὲ περιτρέχουσιν ἀνερωτῶσαι
– χελιχελώνη, τί ποιεῖς ἐν τῷ μέσῳ;
ἡ δὲ ἀποκρίνεται
– ἔρια μαρύομαι καὶ κρόκην Μιλησίαν.
εἶτ’ ἐκεῖναι πάλιν ἐκβοῶσιν
– ὁ δ’ ἔκγονός σου τί ποιῶν ἀπώλετο;
ἡ δέ φησι
– λευκᾶν ἀφ’ ἵππων εἰς θάλασσαν ἅλατο.

Jélijelóni, tortitortuga, lunalunera. Nihil novum sub… Nosotros, cuando entonces, haciendo no sé qué con las manos cantábamos:

En el Barranco del moro
hay una fuente que mana
sangre de los españoles
que murieron por España.
Pobrecitas madres,
cómo llorarán
al ver a sus hijos
que a la guerra van.

De boca en boca, cincuenta años desde la guerra de África. Ahora dirán que no es una canción adecuada para los niños. ¿De verdad son tan tontos los psicólogos como nos los imaginamos? ¿O los tontos somos nosotros? Y la niñita griega tejedora (gordita, sonrosada, reventona de salud) jugando a las tragedias.

Se me olvidaba. Me encantó encontrar este juego: uno clava un clavo en una madera y el otro, con otro clavo, intenta sacarlo. Y aclara el autor que de ahí viene el dicho: ἥλῳ τὸν ἧλον, παττάλῳ τὸν πάτταλον (9.120). En otras palabras: “Un calvo saca otro clavo”, como mil ochocientos años de tradición ante las narices.

Nada más. Adiós, librito, buen traductor y feliz dibujante. Tu papá que no (ahora ya sí) te olvida.

Actualizado 28/5/2006. En mi ignorancia, que es un pozo sin fondo, desconocía este librito: Ludus. Cómo jugar como antiguos romanos, de Fernando Lillo Redonet, profesor de latín y activista de la cultura clásica en varios frentes.

Añadido 31/1/2008. Cuelgo una versión del tradicional Sal, solito (.mp3), cantado por una preciosa niña de tres años.

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Panfleto antipedagógico (2)

22 mayo 2006 · Enseñanza

El panfleto es ideología para hoy mismo; por eso se imprimía en hojillas sueltas, y por eso hoy su hábitat natural es la red. Ya hablé del Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo en un artículo anterior, recién leído y agradecido a su autor. El caso es que del .doc ha desembocado en el papel (ISBN 84-935020-1-4) aupado por el boca a boca. Sale en una editorial nueva, Leqtor (sic), que inaugura en compañía de Félix de Azúa, con contenido ampliado y prólogo (prologuillo, una especie de espaldarazo) de Fernando Savater. Lo recomendé en su día, y ahora más, porque donde esté un libro que se quiten muchas webs: no necesita batería y puede leerse al aire, en la terraza de un parque, arrimado a un daiquiri.

Portada de Panfleto antipedagógico

Y ahora ya, hablando en serio, recuerdo lo que han destacado muchos: honradez (que es mucho decir) y un sentido común revolucionario para estos tiempos. Comparto opiniones suyas como que el arte de enseñar es eso, un arte, que se lleva en la sangre y puede mejorar con la práctica; que una de las mayores habilidades pedagógicas nace de la simple pasión contagiosa por lo que se enseña. Y, ya entrando en mayores, me viene el recuerdo de una conversación. Me decía un profe hijo de obreros a mí, otro tanto: “Me creeré la LOGSE el día en que vea que los hijos de obreros siguen entrando en la Universidad”. Y viene esto a cuenta de capítulos como “La falacia de la igualdad” y “La falsedad de la enseñanza obligatoria”. Como no quiero ser prolijo, apunto a las 378 referencias al Panfleto encontradas en Google, para quien quiera abrir boca.

Pero sólo refiero y refiero, sin añadir nada nuevo. Así que añado. Dije yo mismo del autor que “no sé de qué pie cojea, ni me tiene que importar”. Lo decía porque en esto de las tendencias pedagógicas, como pasa con el nacionalismo, basta que uno se declare anti-LOGSE, o antinacionallista, para que pretendan callarle con un “facha”, como si eso diera algo por zanjado. Habíamos quedado en que la progresía (menos lobos, creo que ya estaba en la Ilustración y, si me apuran, en los griegos, porque es la base misma del racionalismo) defendía ante todo el pensamiento crítico y la erradicación de prejuicios y argumentos de autoridad. Pues aquí están los deberes: “Léase sin prejuicios ni sectarismos”.

Contra el nacionalismo obligatorio acabaron levantando voces, como auténticas cuñas, movimientos como Foro de Ermua y Ciutadans de Catalunya. Quiero ver una cuña de parecido tipo en el Panfleto antipedagógico, capaz de aventar mentiras. Estas mentiras, porque estoy seguro (parafraseando) de que otras mentiras vendrán y nos harán más tontos, porque los vendedores de humo las necesitan. Sólo que éstas me pillarán viejo desde el principio.

Suave ironía: he visto el Panfleto en la FNAC, en la sección de (claro está) “Pedagogía”.

Añadido 25/5/2006. Para animar el cotarro la editorial ha montado un blog en el que recoger opiniones. Ahí va: www.antipedagogico.com.

Y aquí casco un párrafo:

También se dirige este panfleto a todos los preocupados por lo políticamente correcto, a los que piensan que defender una enseñanza rigurosa, exigente y disciplinada no es de izquierdas. Las cosas son exactamente al revés. Una enseñanza presuntamente lúdica, donde no se inculca el hábito de estudio, se convierte en un aparcamiento para pobres, donde están entretenidos hasta que les llegue la hora de convertirse en mano de obra barata. Para que la igualdad de oportunidades sea real, ha de haber una enseñanza en la que cada uno pueda demostrar su valía, su inteligencia y su capacidad de trabajo. Quien defienda lo contrario está hurtando a los muchachos de origen modesto la única oportunidad que tienen de estudiar en serio y de competir en parecidas condiciones con los que proceden de familias más favorecidas.

Añadido 29/5/2006. Eduardo Mendoza ha mencionado el Panfleto antipedagógico en su columna “Destrozos” de la contraportada de El País de hoy (servida por Caffè Regio), refiriéndose al signo de nuestros tiempos, en los que las palabras “autoridad” y “disciplina” se han vuelto un tabú.

Opino yo que esto no significa ni de lejos que estemos asistiendo al advenimiento de la utopía anarquista, sino que los perros visten hoy otros collares menos visibles; pero entretanto todo esto nos hecho el trabajo más difícil a los que pretendemos usar de una autoridad legítima, la disciplina (“calidad de discípulo”) necesaria para pretender el lema “El saber os hará libres”. ¿Por la esclavitud a la libertad? Hombre, claro, tan cierto como que para tener vacaciones pagadas hay que haber currado antes.

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Κόραι (αἱ): fem. pl.

15 mayo 2006 · Libros

Alguien me ha quitado hoy sin avisar a las chicas de segundo. Decidido a montar una nueva guerra de Troya he salido a la puerta, donde me han sorprendido, con igual intensidad, el sol de mayo y un reguero esporádico de muchachas posadas en la hierba.

Y acude disciplinada la memoria en mi ayuda (“Á…, Án…, Ángel…”) hasta dar con ello: Ángel González, Palabra sobre palabra, (ISBN 84-322-3861-9) página 247 y siguiente.

Empleo de la nostalgia

Amo el campus
universitario,
sin cabras,
con muchachas
que pax
pacem
en latín,
que meriendan
pas pasa pan
con chocolate
en griego,
que saben lenguas vivas
y se dejan besar en el crepúsculo
(también en las rodillas)
y usan la coca cola como anticonceptivo.
(…)

Y sigue el poema, con una versificación a tres voces endiablada que me costaría dolores reproducir aquí [ops, aquí está, en la red por supuesto].

Si pregunta por mí la policía religiosa, di que no soy yo, que hace años que el pez volvió al mar y ya nunca se supo, que anda entre constelaciones apacentando, inocente de todo, estrellas o niños (ayer la estrella mayor brilló: “Papá, tú eres mi preferida persona” dijo, y nadie más se dio cuenta).

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Viajes con Heródoto, de R. Kapuściński

13 mayo 2006 · Libros

Descubrí al periodista/escritor polaco Ryszard Kapuściński con Ébano (ISBN 8433925458), un conjunto de reportajes sobre África. Me sedujo su amenidad y su aparente falta de pretensiones. Describía crueldades sin condenarlas explícitamente, como si en él la compasión y la curiosidad, la pasión por entender más bien, fueran más importantes que el juicio moral. Luego supe que todos sus libros de reportajes se leían como rosquillas. Más tarde recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades; para mí, es la realeza la que se prestigia en su compañía.

El caso es que acaba de salir Viajes con Heródoto (ISBN: 8433925776); tan reciente es que ni la editorial Anagrama lo publicita en su web [ahora ya sí]. Yo ando disfrutándolo, y sí, el título hace honor al contenido. El autor entrevera recuerdos de sus primeros años como reportero con la lectura del libro que le regalaron al tiempo que le anunciaban su primer destino en el extranjero: “Te vas a la India”, y toma. Aunque me queda libro por delante, aventuro que el autor halla en Heródoto un alterego en el que busca comprender su propia pasión por el viaje y el conocimiento.

Viajes con Heródoto

Una cita: “A veces, cuando por la tarde la redacción se quedaba desierta, los pasillos se llenaban de silencio y yo quería descansar de telegramas sobre huelgas y luchas armadas, sobre los atentados y las explosiones que sacudían a países que me eran desconocidos, sacaba del cajón la Historia de Heródoto” (p. 89).

Y ya me callo, no sin antes celebrarlo: “Heródoto vive, esto hay que mojarlo.”

Añadido 4/6/2006. Alguien se ha tomado la molestia de escanear la Historia de Heródoto, en traducción de Bartolomé Pou, del s. XVIII; se puede consultar en línea en la Wikisource (ver Los nueve libros de la Historia), con un enlace al texto original griego. Gracias a quien corresponda. Mucho más recomendable, por supuesto, es la traducción de Carlos Schrader, editada en la Biblioteca Clásica Gredos, en cinco volúmenes exhaustivamente anotados. Y un homenaje: comprado en Librería Cálamo, una de las mejores librerías de España.

Añadido 27/1/2007. Tal vez Heródoto viva, pero Kapuściński ha muerto. Vayan pasando, señores, la sala parece llena pero cabemos todos. Hoy leeremos Elegía de Philip Roth. ¿Por qué te noto tan cerca?

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