Este artículo de Antonio Delgado se merece un enlace: No es por bajar pelis gratis. Aunque habría que matizar: “No es sólo por…”, pero también. De todos los argumentos que se manejan pro y contra la propiedad intelectual hay uno que me subleva y que es cierto como el sol del mediodía: los artículos (libros, música, etc.) que las industrias no consideran rentables quedan descatalogados, es decir, secuestrados durante décadas al conocimiento y disfrute de millones de potenciales usuarios, hasta que llega el día en que nadie sabe siquiera de sus existencia. Ahí sí que hace santamente la piratería dando agua al que tiene sed.
Y la que se les viene encima con los lectores de libros digitales.
Me sorprende la negligencia con que hemos tratado entre todos a un helenista al que, sin embargo, debemos tanto: José Manuel Pabón Suárez de Urbina, autor del Diccionario manual griego–español, por mal nombre llamado Diccionario VOX. Los demás diccionarios que usamos llevan en nuestras voces el nombre de sus autores: el Liddell, Scott & Jones, el Bailly, el Chantraine… Repetimos sus nombres una y otra vez, devolviéndolos así a la única vida que ya les es dado disfrutar, la de la fama.
Convendrá el lector conmigo en que hacer un diccionario es una labor de chinos mayorías étnicas orientales. Y J. M. Pabón se lo curró, aunque todos ahora le cambiaríamos algo a su diccionario. Sin ir más lejos, todos le cambiaríamos el tratamiento de las preposiciones, que nuestros alumnos se pasan meses analizando tozudamente como adverbios sólo porque el autor decidió poner en primer lugar el uso más antiguo y, a continuación, el uso más moderno que, sin embargo, es inconmensurablemente (¡pedazo de adverbio, éste sí!) más habitual.
[Error: ver comentario de toko] Busco en internet y del buen helenista no me salen sino bibliografías en las que figura su obra, pero ni una palabra sobre su otra vida, la poca que le debió de quedar entre entrada y entrada. Me huelo que fue hombre de iglesia, y eso explicaría algunas cosas: las órdenes eclesiásticas atienden más a la santidad, quién sabe si a los derechos de autor, y a la bibliografía eclesiástica de sus militones. Y éstos no suelen dejar familia o discípulos en los departamentos universitarios que coreen su nombre como un mantra: así les va, que éstos sí que fueron polvo et in pulverem reverterunt. [Acaba error]
En su desagravio, dado que tras tantos años es para mí ya como de la familia, inicio una página de la Wikipedia con su nombre: José Manuel Pabón Suárez de Urbina. ¿Habrá alguien ahí fuera que sepa algo más sobre su vida y otras obras? Me sospecho que no, y hasta que cualquier día borrarán el artículo por esbozo. Buen insulto éste: “Esbozo. Tú cállate, que no eres más que un pedazo de esbozo”.
Añado el artículo a la categoría Helenistas y es como inscribir su nombre en un panteón donde por fin descansa junto a sus pares. Requiescat in pace. Y nosotros al bollo.
Añadido 24/05/2009. Gracias al comentario de toko descubro que, contra lo que yo escribía inicialmente, y ya he corregido aquí y en la Wikipedia, nuestro autor se llamaba José Manuel, no José María. Eso resuelve muchas dudas: con la información disponible en internet se puede ampliar su biografía con datos como que fue Catedrático de bachillerato y en las universidades de Salamanca y Madrid. Así que de eclesiástico nada. Sigue siendo, en cambio, un olvidado entre nosotros cuando nos referimos a su obra más conocida con el nombre de diccionario VOX. Claro que las editoriales contribuyeron a ello reservando el nombre de su autor a las páginas interiores. Me hago el firme propósito, pues, de llamarlo a partir de ahora el diccionario Pabón, o el Pabón a secas.
Insisto en gastar más las palabras más gastadas. Pero esta vez el título no es mío, sino del joven poeta Juan Marqués. Ha publicado su primer libro, Un tiempo libre, en la editorial La Veleta: del primer empujón se lista en el catálogo con Leopardi, Stevenson… Suyas, de él, son estas palabras:
Nocturno
Detrás de tres de cada cuatro puertas
habita el sufrimiento
mientras sobre la noche reina
media rodaja de limón.
Siempre ha sido así
y así lo será siempre.
Ven a dormir conmigo.
Voy a cantarte un cuento.
Juan Marqués, de Un tiempo libre,
Granada, 2008, editorial La Veleta
ISBN: 9788498364477.
Para vigilias las del invierno mientras el frío, ahí fuera, hiela la sangre. Sólo que no sabe extinguir, no le enseñaron, este incendio.
El letrado, para estas convalecencias, se sirve una copa y paladea versos. Como éstos del persa Bava Taher. El traductor, en este caso, se ganó sobradamente el sueldo.
Vigilia
Imagino tus labios blandos
y el peso apenas de tu cuerpo de paloma
reclinado en el mío cuando me besas.
Tus manos ciñen mi nuca
como la de un enfermo.
Para ser un fantasma, hermana mía,
besas como una hurí.
Holocausto
Si no sonríes me doleré
de haber extinguido el sol,
y si sonríes sufriré
porque esa sonrisa no es mía.
Que ardan, pues, los astros
y me consumas entero.
Añadido 28/12/2008. Resulta irónico. Ahora me doy cuenta de que escuchaba entretanto, una y otra vez, el CD de Silje Nergaard titulado precisamente Nightwatch, “Vigilia”, sin darme cuenta de la coincidencia; está visto que mi subconsciente sabe más inglés que yo. Aquí un tema, «I don’t want to see you cry».

Cualquier excusa es buena para recordar la poesía que un día ya lejano nos acunó. Por ejemplo, el que uno de estos días empieza el invierno y la humedad se nos cala hasta el tuétano.
La primavera
Homenaje de Franz Lehar a Jaime Gil de Biedma
¿Quién no se ha puesto un día una guerrera
de húsares, azul, un quepis negro
con un aigret flamante, y las espuelas
con que el caballo vals galopa firme
dentro de los espejos fugitivos
y cual viento de mayo se ha lanzado
a la ocasión que pasa, al dulce atisbo
de la aventura errante, para luego
llorar amargamente sobre el rastro
de una estrella fugaz?
Juan Gil-Albert, Homenajes e impromptus,
recogido en Obra poética completa 2,
Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 1981, p. 341
(ISBN 8400048482).