De vez en cuando me pregunta algún amigo “¿Y para cuándo lo del Liddell?”. Y yo le digo que en eso estamos. Desde el último post hasta el día de hoy se han dado algunos pasos, como son:
1. A raíz de una sugerencia de Francisco Cortés, de la página de recursos de la Universidad de Salamanca, se ha decidido que la traducción se haga no del Liddell, Scott & Jones grande, sino de la versión abreviada de 1889: Liddell & Scott, An Intermediate Greek English Lexicon (también digitalizada por el proyecto Perseus y en dominio público). Esta versión del diccionario tiene 36.000 en lugar de 116.000 entradas, con lo que su traducción es más accesible. Las entradas que se pierden son de raro uso y, ya dentro de cada entrada, sólo se pierden las referencias a los pasajes originales, pero se mantienen todas las acepciones y su traducción, con lo que se gana en claridad.
Dicho con otras palabras, el Intermediate es la versión del diccionario idónea para bachilleres, universitarios de los primeros cursos y curiosos en general. Para comprobarlo basta comparar la misma entrada φλέγω en el LSJ con la entrada φλέγω en el LS Intermediate.
2. El proyecto y el programa resultante ya tienen nombre. Se llamarán Pigres, que es el nombre de un traductor de griego y persa, de origen cario probablemente, que hacía de intérprete entre Ciro el joven y los 10.000 mercenarios griegos de la Anábasis de Jenofonte (hay otros Pigres).
πέμψας Πίγρητα τὸν ἑρμηνέα παρὰ τοὺς στρατηγοὺς τῶν Ἑλλήνων ἐκέλευσε προβαλέσθαι τὰ ὅπλα… Jenofonte, Anábasis 1.2.17 (“enviando a Pigres el intérprete junto a los generales, dio orden de enarbolar las armas…”)
3. Ya hay financiación para elaborar el programa con el que se gestionará el trabajo de los traductores voluntarios.
4. El informático ya se ha puesto manos a la obra. Por si alguien tiene curiosidad al respecto, el programa se construirá sacando el texto de un documento .xml. Se pasará a una base de datos MySql y se programará un CMS o gestor de contenido con PHP, HTML y JavaScript. Y a pesar de todas estas siglas, es de prever que el resultado sea una herramienta de traducción colaborativa tan fácil de usar como la página en la que leemos a diario el correo electrónico. O sea, un campo para escribir y un botón para “Guardar”, y poco más.
Dadas las fechas en las que estamos, y dado que somos una cultura mediterránea, la intuición me dice que hasta la vuelta de las vacaciones, y una vez pasada la impresión que da siempre empezar un nuevo curso, no nos pondremos a trabajar en serio. Por lo demás, yo soy de los optimistas: creo que en un par de meses está el trabajo hecho. Sería bueno acabar la faena como acaban las comedias de Aristófanes: con una comilona de hermandad de los 300 o 400 traductores voluntarios a cuenta de, pongamos, el MECD. Y si en cambio, no lo quiera el Olimpo, acaba esto como el rosario de la aurora, pues aquí εἰρήνη καὶ ἔπειτα κῦδος.
5. Y en cuanto esto esté hecho, ya se apuntan segundas partes buenísimas, que son varias.
a) Después de traducirlo es muy fácil ir un paso más allá y mejorar el L&J Intermediate dotándole de dos funcionalidades de las que por ahora carece: la agrupación de términos por familias léxicas y la consulta como diccionario inverso, propuestas ambas de Francisco Cortés. Como ya estará creada la comunidad de traductores y éstos se habrán fogueado en el manejo de la herramienta, todo será cuestión de acordar voluntades y añadirle el código necesario para trabajar estos dos aspectos.
b) El código del programa Pigres se está escribiendo de forma que luego sea fácil traducirlo a otras lenguas: catalán, gallego, vasco, por lo que nos toca de cerca, y francés, italiano o lo que les plazca a los respectivos si se da el caso. Escribía yo mismo en un post anterior, cuando planeábamos trabajar con el LS&J de las 116.000 entradas, que harían falta 1000 traductores, y que probablemente las lenguas minoritarias de España no alcanzarían a reclutar tan numerosa pléyade de clasicistas. Pero tal vez se atreva con el L&J Intermedio de las 36.000 entradas una comunidad de hablantes numerosa como la catalana, o una tenaz como la gallega y la vasca. Comentaba Margalida Capellà, del premiado El fil de les clàssiques, que ahora mismo los escolares catalanes (y valencianos, añado) no tienen ni un solo diccionario griego-catalán en papel, y menos aún en red.
c) Y quién sabe si un día, ya puestos, ampliamos el L&J Intermediate con la información que le falta para que sea el LS&J completo, es decir, con todos sus hápax y sus citas a pasajes concretos, que es lo que de verdad a nosotros los filólogos nos pone. ¿O no?
De cómo va encarrilado todo sólo hay una cosa que no veo muy clara: cómo se debería titular este diccionario cimarrón. Desde luego no es un Diccionario intermedio griego-inglés, porque ya no estará en inglés, pero quedaría rarísimo ver a dos ingleses como autores de un Diccionario intermedio griego-español que los tales ingleses, en puridad, nunca escribieron. Aunque es más ajustado a la realidad, resulta farragosísimo titularlo de Diccionario intermedio griego que sus autores originales tradujeron al inglés y nosotros hemos vertido ahora al español. Y a la fórmula evitativa, la que soslaya el problema optando por el anodino Diccionario intermedio griego, le faltan claramente hormonas. Quid faciamus?
Artículos previos sobre el mismo tema: Una idea mu gorda, Continuará… y Βραδἐως.




