Odiseo NO estuvo aquí

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Poco después de que aceptarán publicar mi artículo «El barco en la cueva: el origen ggiego y naval de la arquitectura griega», descubrí que no necesitaba a Odiseo y su tesoro guardado en la cueva, ni la identificación de este personaje con Buda, que son con mucho los elementos más hipotéticos de la argumentación.

Si mencioné la cueva del puerto de Forcis (Odisea XIII 102-112), el tesoro guardado en el fondo de esa cueva (XIII 366-371) y propuse una supuesta identificación de Odiseo y Buda fue porque la primera referencia homérica que aporté, la más clara, me parecía muy poco relevante para inspirar en los budistas de origen griego una forma arquitectónica. Dice así:

«Mientras amanecía la hija de la mañana, Eos de rosados dedos,
varamos la nave empujándola dentro de una cueva profunda,
donde unas ninfas tenían su lugar de baile y reunión».
Odisea XII 316-318.

Aunque el pasaje explica perfectamente la forma de barco volteado de las chaytia excavadas en la roca, lo cierto es que resulta anodino. Por contra, (a) la figura de Odiseo durmiendo y de su tesoro guardado son mucho más relevantes en la trama de la Odisea, (b) el tesoro amontonado daría una explicación a la forma, la ubicación y la etimología de la stupa ‘montón’ y, por último, (c) el término meros ‘botín’ parecía una buena etimología para el monte Meru, que se identifica con la estupa.

Composición con un pequeño Buda delante de una foto de la entrada a la cueva de Lomas Rishi, un pabellón naval griego y una sirena

Composición con un pequeño Buda delante de una foto de la entrada a la cueva de Lomas Rishi, un pabellón naval griego y una sirena.

Ahora, en cambio, lo veo de otra manera. Las enseñanzas budistas sostienen que Buda predicó el respeto a los animales y el vegetarianismo, con el argumento de la transmigración de las almas. En la Iliada y la Odisea, en cambio, se representa a los héroes homéricos celebrando hecatombes, fiestas en las que se sacrifican y comen 100 toros o vacas. En ese contexto, los fieles budistas de origen griego, los yavanas, se enfrentarían a menudo a reproches por ello: «Tú calla, yavana, salvaje-comedor-de-cien-vacas». El pasaje de la Odisea XII 316-318 en el que los griegos arrastran su barcos dentro de una cueva es parte del episodio de la isla y las vacas de Helios (el Sol), en el que Odiseo y sus compañeros se someten precisamente a la prohibición de comer carne de vaca por una profecía que habían recibido de la maga Circe. Dice así en traducción de Luis Segalá:

«Llegarás más tarde a la isla de Trinacia, donde pacen las muchas vacas y pingües ovejas del Sol. (…) Dicho ganado no se reproduce ni muere, y son sus pastoras dos deidades, dos ninfas de hermosas trenzas: Faetusa y Lampetia; las cuales concibió del Sol Hiperión la divina Neera. La veneranda madre, después que las dio a luz y las hubo criado, llevólas a la isla de Trinacia, allá muy lejos, para que guardaran las ovejas de su padre y las vacas de retorcidos cuernos. Si a estas las dejares indemnes, ocupándote tan sólo en preparar tu regreso, aún llegaríais a Ítaca, después de pasar muchos trabajos; pero, si les causares daño, desde ahora te anuncio la perdición de la nave y la de tus amigos. Y aunque tú escapes, llegarás tarde y mal a la patria, después de perder todos los compañeros». (Odisea XII 127-141)

Probablemente los monjes que dieron forma de barco invertido a la entrada de la cueva de Lomas Rishi manifestaban así que «Somos griegos, sí, pero no comemos carne de vaca».

Arco de entrada a la cueva de Lomas Rishi, en Barabar, India (en blanco y negro)

Foto: Neilsatyam. Wikimedia Commons. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.

La isla de Trinacia

La geografía de la Odisea es irreal, pero los antiguos identificaron Trinacia, que significa ‘tres puntas’, con la isla de Sicilia que tiene forma triangular; sabemos que otros entendieron que estaba «muy lejos» donde vive y nace cada día el Sol, en el Mar Negro. Pero no sería extraño que los griegos de la India, por su parte, o los marinos que navegaron desde el Egipto helenístico hasta ella, identificaran su tierra con Trinacia por estar «muy lejos» en el este, y por el respeto debido a los rebaños. Eso explicaría la abundancia de los ornamentos llamados trisqueles en los templos budistas, que por su siginificado etimológico (‘tres piernas’) se asocian con la isla de Sicilia, y se asociarían también con la homérica Trinacia de ‘tres puntas’. Se da por hecho que los templos excavados en cueva eran usados por los primeros monjes budistas como refugio durante los meses del monzón; de forma parecida, Odiseo y sus compañeros habían pasado un mes en la isla de Trinacria esperando a que pasen los vientos del este y el sur que les impedían zarpar en dirección a su patria (XII 326-327). Si quienes crearon o usaron esos templos fueron marinos mercantes griegos, tendrían muy en cuenta la recomendación de no consumir carne, porque en la Odisea (XII 403-419), por no obedecer la prohibición, un rayo de Zeus destroza el barco de Odiseo y provoca la muerte de todos sus compañeros.

Por último, la presencia de la estupa al fondo de la cueva no requiere de Odiseo ni de su tesoro. Como indico en el mismo artículo, el fondo de la cueva corresponde a la popa del barco, y la estupa es el memorial formado por los restos del capitán de barco: una base, sus cenizas y el stylos que le representa.

Barcos…

Aprovecho para mencionar curiosidades navales que callé en el artículo porque eran poco relevantes para lo que se discutía allí. Los arcos gavaksha, como los arcos de las tumbas licias, representan cascos construidos con el sistema shell-first ‘primero el casco’, como corresponde a la tradición de arquitectura naval mediterránea de su época, pero los refuerzos longitudinales indican que se trata concretamente de barcos cosidos o πλοῖα ῥαπτά (Estrabón VII 4.1). Por último, el arco de Lomas Rishi, y los arcos de la planta baja de la estupa de Guldara no tienen una apéndice marcado, lo que sugiere que representan cascos sin quilla. Este tipo de cascos es el habitual en la navegación fluvial, y ambas construcciones están cerca de afluentes de los ríos Ganges e Indo respectivamente. La quilla es un estabilizador de rumbo útil en las travesías marítimas, mientras que en los ríos se han de hacer viradas continuamente para seguir su curso serpenteante. El ápice superior de los arcos gavaksha de los templos de la región de Maharashtra, y de los arcos ojivales de las tumbas licias, se corresponde con una quilla, y sugiere que los constructores indios y licios representaban barcos de navegación marítima.

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