Nautegología

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Ando escribiendo un articulillo sobre la obsesión que tanto me da de pensar y de entretener. Y mi hijo, que está adolescente y pasa de mí, pero me [ad]mira secretamente con el rabillo del ojo y me ha visto escribir como un poseso, me pregunta si alguien más en el mundo sabe lo que yo: eso de que dando vuelta a los barcos se hicieron los primeros templos griegos.

— Pues no… Bueno, saber… A alguno se lo he contado, pero la mayoría no se lo cree.
— ¿Pero eres el único que lo sabe? ¿De todo el mundo?
— Sí, más o menos. Que se lo cree, sí.
— Entonces algún día dirán que tú eres el padre de la barcotechología, ¿no?

Barco+volteado+y+varado+sobre+soportes%2C+supuesto+origen+del+templo+griego

Barcotechología… ¡Qué grande mi chico! Un niño casi y ya anda inventándose neologismos como su padre. Claro que yo soy un rancio (profesor de griego, no diré más) y tengo que escribirlo a la culta: nautegología (del griego ναῦς ‘barco’, τέγος ‘techo’, λόγος ‘palabra, estudio’ y el sufijo -ía formador de sustantivos abstractos femeninos) designa el “estudio del uso de barcos volteados como tejado de edificos monumentales”. Claro que, en sentido esctricto, tal vez no haga falta neologismo alguno, porque quiero creer —sería bonito, pero no puedo asegurarlo— que “arquitecto” significa ya en griego ‘el que hace un techo con la ἀρχή’, tal vez la ‘nave insignia’.

Pero sí, soy el orgulloso padre de ambos: de la barcotechología y del niño que la nombró. :D

Post data. Lo que me recuerda a aquella que decía en Twitter que “Lo bueno de haber estudiado Filología Hispánica es que puedo inventarme las palabras que me salgan del porroncho”.

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