Generación perdida

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Para generaciones, muchas, perdidas las de los escritores latinos medievales y modernos, como este Juan Segundo. Demasiado modernos para los clasicistas y una especie de renegados para los estudiosos de las literaturas vernáculas, el descuido de todos hace que los tengamos por raros a unos y a los más por carroña para eruditos.

De sus contemporáneos científicos, tal que Newton con sus Philosophiae naturalis principia mathematica, o Pedro Ciruelo con su Cursus quatttuor mathematicarum artium liberalium lo mismo da que escribieran en latín: los físicos, los matemáticos o los filósofos no hacen distingos con las lenguas. Los filólogos, en cambio, nos hemos nacionalizado como quien dice, y a estos apátridas neolatinos les van zurciendo.

Abrevio. Que he rescatado de un estante a Juan Segundo y sus Basia et alia quaedam (Barcelona: Bosch, 1979), traducido por Olga Gete. Le he soplado el polvo, como de veintitantos años, de cuando era capaz de aprenderme versos de memoria. Como muestra un beso, el 9, y en negrita los versos que aún recordaba:

Beso 9

No siempre me des húmedos besos ni blandas risas mezcladas con suspiros ni te reclines siempre sobre mi cuello como para morir abrazándolo. Las dulzuras tienen su medida. Cuanto más tiernamente algo nos conmueve, antes acarrea el triste hastío. Cuanto te pida tres veces tres besos, niégame siete y dame sólo dos, mas ni prolongados ni húmedos; bésame como la casta Diana besa a su hermano portador de dardos, como besa a su padre la hija no iniciada en el amor. Luego, por juego, corre, que no te vea, con alados pies. Ya puedes ocultarte en guaridas recónditas, en profundos refugios; te seguiré hasta el fondo del refugio, te seguiré hasta la apartada guarida. Y, ardiente vencedor, con manos de dueño asiré mi presa como el gavilán de curvas garras a la indefensa paloma. Vencida, me tenderás tus manos suplicantes y, colgándote de mi cuello, querrás, tonta, aplacarme con siete besitos juguetones. No acertarás; para expiar tal delito, te daré siete veces siete besos y pondré por cadenas mis brazos a tu cuello para que no me huyas. Cuando hayas pagado todos aquellos besos, jurarás por todos tus encantos querer sufrir a gusto y a menudo el mismo castigo por igual delito.

Suena incorrecto al cabo de los años, pero a Juan Segundo y a mí eso nos la refanfinfla. Toca dar el original latino, que tomo de The Latin Library: Janus, donde guardan besos como para saciar al hambriento.

Basium 9

Non semper udum da mihi basium,
nec iuncta blandis sibila risibus,
nec semper in meum recumbe
implicitum moribunda collum.

Mensura rebus est sua dulcibus.
Ut quodque mentes suavius afficit,
fastidium sic triste secum
limite proximiore ducit.

Cum te rogabo ter tria basia,
tu deme septem, nec nisi da duo,
utrumque nec longum nec udum:
qualia teligero Diana

dat casta fratri, qualia dat patri
experta nullos nata Cupidines;
mox e meis lasciva ocellis
curre procul natitante planta.

Et te remotis in penetralibus,
et te latebris, abdito in intimis,
sequar latebras usque in imas,
in penetrale sequar repostum;

praedamque victor fervidus in meam
utrimque heriles iniiciens manus,
raptabo ut imbellem columbam
unguibus accipiter recurvis.

Tu deprecantes victa dabis manus,
haerensque totis pendula bracchiis,
placare me septem iocosis
basiolis cupies inepta.

Errabis; illud crimen ut eluam,
septena iungam basia septies,
atque hoc catenatis lacertis
impediam fugitiva collum;

dum, persolutis omnibus osculis,
iurabis omnes per Veneres tuas,
te saepius poenas easdem
crimine velle pari subire.

Atque. Por cierto, chicas, os deseo lo mejor para este 2008.

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Categorías Libros, Clásicas

Comentarios

  1. Ana

    Hermosas palabras para iniciar el año, ya me gustaría que alguien me las dedicara. Basia.

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