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Aaron Swartz se ha suicidado

15 enero 2013 · Red

Aaron Swartz, programador y activista de internet, fue uno de los creadores de los RSS y colaboró en el diseño de las licencias Creative Commons y en la creación de la Open Library. El 11 de enero de 2013, con sólo 26 años se ha suicidado, cuando iba a enfrentarse a un juicio por violación de derechos de autor en el que podía haber sido condenado a pagar una multa de 4,5 millones de dólares y a una pena de hasta 50 años de cárcel. Aaron Awartz tenía, además, un carácter depresivo.

Entre 2010 y 2011 Aaron Swartz aprovechó una estancia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) para descargar millones de artículos y documentos de la base de datos documental JSTOR, supuestamente con el ánimo de compartirlos en las redes de intercambio gratuito de archivos. El sitio JSTOR contiene millones de artículos científicos publicados en revistas académicas, principalmente anglosajonas. Aunque la sociedad editora carece de ánimo de lucro, la descarga de artículos para el público general es de pago. Sin ir más lejos, doce dólares (12) cuesta descargarse este articulito de cuatro páginas, a tres euros la página: Samuel E. Mark: “Odyssey 5.234-53 and Homeric Ship Construction: A Reappraisal”. American Journal of Archaeology Vol. 95, No. 3 (Jul., 1991), pp. 441-445. Es cierto que no pagan los miembros de muchas universidades e instituciones, pero sólo porque su universidad o institución lo hace por ellos, o porque éstas han suscrito un acuerdo con JSTOR de intercambio de publicaciones.

Primera página de un artículo científico distribuido por JSTOR.

Este suceso se inscribe en la polémica por el acceso al conocimiento a través de internet. Mientras que la investigación privada y la investigación con fines militares produce habitualmente conocimientos orientados a la competencia y el lucro, y protegidos a menudo mediante el secreto, la investigación financiada con fondos públicos que se genera en las universidades y se publica en las revistas académicas, tradicionalmente se ha difundido de forma generosa y se ha publicado sin cortapisas. El ciudadano que ahora compre por descargar un artículo de JSTOR lo habrá pagado dos veces: la primera vez mediante los impuestos que han sufragado el sueldo del investigador y la edición de la revista académica en formato papel (edición a menudo deficitaria), la segunda comprándolo en PDF a través de internet. Es ésta una polémica viva que ha producido, esta vez, un efecto colateral trágico e imprevisible.

Contribuyo al debate colgando aquí, para su descarga gratuita y sin ánimo de lucro por mi parte, un artículo científico distribuido por JSTOR sobre las llamadas “sartenes” cicládicas de la Edad de Bronce:

John E. Coleman: “‘Frying Pans’ of the Early Bronze Age Aegean”. American Journal of Archaeology, Vol. 89, No. 2. (Apr., 1985), pp. 191-219.

Añadido 26/01/2013. Me entero tarde de la existencia de la Declaración de Berlín sobre el acceso abierto al conocimiento en Ciencia y Humanidades de 2003, a la que se han adherido cientos de instituciones de todo el mundo. Es el camino.

Añadido 12/02/2013. Leo en el NYT un artículo en el que Mike Winerip critica la actitud de Aaron Swartz con estas palabras: “Llevo tiempo viendo a numerosos periodistas, autores, músicos, artistas, correctores de textos, agentes y editores de talento perder su medio de vida en nombre de la información libre”. Pero este no era el caso. Las revistas académicas, que es el contenido que almacena JSTOR, no pagan derechos de autor, porque supuestamente las ediciones son tan menesterosas que sólo alcanzan a cubrir gastos de edición, impresión y distribución; además se da por supuesto que el académico rentabiliza económicamente tales publicaciones en forma de méritos, notoriedad, ascensos, carrera profesional en suma.

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Comentarios

  1. Excelente exposición y comentario. Un debate interesante e imprescindible que debería ser enfrentado con urgencia, dada la rapidez con que el mundo virtual está envolviendo nuestras vidas.
    Enhorabuena a Pompilo por esta entrada, llena de sugerencias

    Antonio Villanueva · 24 enero 2013, 10:36 · #

  2. Hola. Acabo de encontrar este sitio, iniciativa académica abierta que, aunque esté en inglés, sirve para ilustrar las ventajas de esta forma de enfocar el conocimiento. Se puede contribuir como explican aquí.

    Espero que te guste. Muy interesante la entrada.

    — elena · 29 enero 2013, 10:21 · #

  3. Gracias por la entrada.

    Por lo que parece Aaron Swartz estaba acusado no de violación de derechos de autor, sino por acceso ilegítimo a redes de ordenadores (más en la Wikipedia en inglés). De hecho, JSTOR retiró sus demanda cuando Swartz borró los archivos y pidió que la fiscalía no prosiguiese la investigación.

    Respecto a JSTOR, no sé si tendrá alguna funcionalidad más, pero desde luego pagar lo que sea por una imagen sin texto es un abuso.

    Y además habría que empezar a plantearse muy en serio qué modelo queremos. En la mayoría de revistas académicas no se paga a los autores. Yo diría que realmente en ninguna ¿Y luego son ellos los que tienen todos los derechos reservados, impidiendo incluso la difusión del artículo por parte del autor? Sí, se ve que el prestigio (como el barco de infame nombre) nos puede salir muy caro.

    Pablo Rodríguez · 3 febrero 2013, 17:35 · #

  4. Hay una muy buena explicación en una conferencia de Lawrence Lessig (vídeo aquí).

    Pablo Rodríguez · 10 marzo 2013, 12:03 · #

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