En su sentido viejo de “cambio de cualquier naturaleza” esta palabra me parece preciosa; los filólogos somos así. La mudanza es la de este blog. Lo inauguré el 19 de noviembre de 2004 y fue, en palabras de Paco Cortés, el primer blog clasicista en español. Se alojó de primeras en blogspot.com y se pretendió anónimo para largar a gusto, aunque mi proverbial torpeza me descubrió a la primera de cambio.
Entonces me divertía, y creo que también se divertían hollando conmigo esta terra ignota del internet mis cinco lectores de entonces. Los contaba literalmente con los dedos de una mano. He acabado conociéndolos personalmente a todos ellos, y ése es, lo reconozco agradecido, el mayor regalo que me dio este diario esporádico.
Pero, como emanación que es de quien lo escribe, un blog pervivirá o mudará como lo haga su mantenedor. Y en ésas estamos, de mudanza. Por más que me rebusco en las entretelas, ya no me pide el cuerpo escribir en clasicista. Más aún cuando el patio anda sobradamente servido de entusiasmo que cien años les dure: me refiero, por supuesto a los blogs de Χείρων·Chiron. Como dice el viejo amigo Carlos, “Suerte, compañeros”. Para todos ellos esta breve recomendación de Séneca, que en su día me hice a mí mismo y convertí en lema autoflagelatorio de mi blog. En español esta vez, porque de la pedantería me estoy quitando.
¿A cuántos su elocuencia y su interés diario por dar muestra de inteligencia les deja exangües!
Séneca, Sobre la brevedad de la vida II.4 (trad. Carmen Codoñer; ISBN: 8430943692).
No muere este blog. Pero, en tanto que ha dejado de ser un blog clasicista, desaparece de la lista de Χείρων·Chiron. Ahora que lo pienso, no sé si pedir la baja o borrarme yo mismo.
No muere este blog, al menos no por ahora, pero se repliega sobre sí mismo y regresa a su oscuro y modesto origen: los cuatro o cinco lectores cercanos que le corresponden por naturaleza. Sea, pues, y alea iacta y todo eso que solía…
Nonada. Con ánimo introspectivo repaso mis últimos artículos y compruebo que el punto de inflexión se halla tras este Cuando muere un blogger. Me costó dos meses volver a publicar y para entonces ya sabía que algo había ocurrido. ¿Y eso qué? Pues nada.




