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Lapidario náutico, atribuido a Astrámpsico

1 junio 2013 · Clásicas

Me entero por cortesía de Elena de la existencia de un Lapidario náutico en griego, atribuido quién sabe si falsa o acertadamente al escritor de magia alejandrino Astrámpsico. Como no hay, por lo que veo en Google, edición electrónica alguna en modo texto en todo el universo mundo, y mucho menos traducción al español, procedo a proveer al desocupado lector de ambas.

El texto procede de la edición decimonónica de Mely, F. de, Courel, H. y Ruelle, C. E.: Les Lapidaires de L’Antiquité et du Moyen Age Paris, ed. E. Leroux, 1896-1902 aprox., vol. 2, pp. 191-92. Puedes descargar de aquí en formato .pdf las páginas 191 y 192 que contienen este lapidario en concreto.

LAPIDAIRE NAUTIQUE DIT DE ASTRAMPSICHUS

῾Ὀσοι τῶν λίθων εἰς ἀνακωχὴν ζάλης καὶ τρικυμίας θαλάσσης.

1) Ἄνθραξ καὶ χαλκηδόνιος ἀπὸ παιδίου φορούμενος ναυαγήσαντας ὑποβρυχίους οὐκ ἐᾷ γενέσθαι.

2) Ἀδάμας καὶ ὁ γλαῦκος καλούμενος, ὁ ἐν Μακεδονίᾳ περὶ τὸ Πάγγαιον* ὄρος, ὃ χαλάζῃ ἔοικεν ἀποτρόπαιος μεγίστου κλύδωνος καὶ τυφῶνος· τὰ ὅμοια δὲ δύναται καὶ ὁ παρὰ Ἰνδοῖς εὑρισκόμενος ὁ τῷ εἴδει πυρρὸς καὶ ἀργυροειδής· κρείσσων δὲ ὁ σιδηρἰζων.

3) Βήρυλλος ὁ διαυγὴς καὶ λαμπρός, ὁ θαλασσόχρους· γλυφέσθω ἐν αὐτῷ Ποσειδῶν ἐφ ἅρματι διπώλῳ βεβηκῶς καὶ ἐν τοῖς διὰ θαλάσσης ὁδεύουσιν ἀπήμων ταῖς ταραχαῖς ἔστω.

4) Δρύοψ, λίθος ἔχων το μέσον λευκόν· ἁρμόζει καὶ αὐτὸς πρὸς εὔπλοιαν.

5) Κυράλιος σὺν δέρματι φώκης εἰς τὸ καρχήσιον τοῦ πλοίου περιαπτόμενος, ἀντιπάσχει άνέμοις καὶ κλύδωσι, και ἀκαταστασίαις παντοίαις ὑδάτων.

6) Ὀφιόκοιλος λίθος γενόμενος ἐν τοῖς ὄρεσι τῆς Αἰγύπτου· ἔχων ἐν ἑαυτῷ φολίδας διεζωσμένας, καθάπερ ὀφἐως κοιλία. Τοῦτον, ἐάν τὶς ἔχῃ, ἀκίνδυνος ἐν ζάλῃ θαλάσσης διαφυλαχθἠσεται.

7) Ὀψιανὸς λίθος μέλας οὐ λίαν, ἀλλ ὑπόχλωρος εὑρισκόμενος ἐν τῇ Φρυγίᾳ καὶ Γαλατίᾳ. ὃς καὶ πίσσα καλεῖται, διὰ τὸ προστριβόμενον αὐτὸν ὀσμὴν παρέχειν πίσσης. Χρήσιμος δέ ἐστι φορούμενος τοῖς κατὰ θάλασσαν καὶ ποταμοὺς τὴν πορείαν ποιουμένοις.

* Enmienda de Halleux y Schamp, manuscritos πάγιον.

Las piedras para calmar una tormenta y una mar brava:

1) Ántrax y calcedonio, llevados desde la niñez, no permiten que uno se hunda en caso de naufragio.

2) El acero y la piedra que llaman mochuelo, la que se encuentra en Macedonia en torno al monte Pangeo, la que se parece al granizo, protege contra la mayor de las olas y el tifón. También tiene el mismo poder la que se encuentra en la India, la que parece de fuego y de plata, pero es mejor la que parece de hierro.

3) El berilo traslúcido y brillante, el de color verde aguamarina: si se graba en él a Posidón montado en un carro de doble tiro, saldrán ilesos de las dificultades quienes navegan por el mar.

4) El carpintero, una piedra que tiene el centro blanco; esta también va bien para tener una travesía tranquila.

5) El coral, atado con una piel de foca en torno al mástil del barco, contrarresta los vientos y las olas, y todas las perturbaciones de las aguas.

6) La piedra vientre de serpiente que se da en los montes de Egipto. Tiene escamas separadas como las del vientre de una serpiente. Quien la tenga se mantendrá a salvo de la tormenta en el mar.

7) La obsidiana, una piedra no muy oscura, más bien verdosa, que se encuentra en Frigia y en Galacia. También se la llama brea, porque al frotarla expide olor a brea. Conviene que la lleven quienes hacen un viaje por mar o por los ríos.

Dicho sea de paso, buscando documentación del Lapidario, me encuentro en la red un artículo de nombre delicioso y contenido más delicioso aún: “La pizarra visigoda de Carrio y el horizonte clásico de los χαλαζοφύλακες”, de F. J. Fernández Nieto, donde se habla del curioso y descansado oficio de vigilante de tormentas o guardián del granizo. Me lo pido, χαλαζοφύλαξ con una silla de enea por toda dotación y vistas al cielo.

Añadido 1/8/2014. Por si interesa a alguien, que lo dudo, hay una edición reciente, que aprovecho para hacer un par de enmiendas al texto y la traducción. La referencia es Halleux, Robert y Schamp, Jacques (2003): Les lapidaries grecs. Paris: Les belles lettres. ISBN 9782251003573.

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María Moliner [no] se equivocaba

21 mayo 2013 · Clásicas

Solemos llamar María Moliner, con el nombre de su autora, al Diccionario de uso del español. Gracias a Wikipedia me entero de que hay varias ediciones de este diccionario: la edición original escrita y editada en vida de la autora, agotada hace años, y unas segunda y tercera ediciones publicadas tras su muerte con numerosos cambios debidos a otras manos. Leo que los herederos han litigado con la editorial a cuenta de estas ediciones espurias, no sé si por la integridad de la obra, por dinero o por ambos.

La primera edición, la fetén, no incluía las voces kuros y kore, pero se metieron con calzador en las ediciones siguientes, y se metieron mal. Kurós y koré dice la versión electrónica, y dice que porque vienen del griego ya agudas:

kurós (del gr. kourós, hombre joven)
koré (del gr. koré, mujer joven)

Una colleja había que meterles a estos lexicógrafos anónimos que no saben leer griego: κοῦρος y κόρη son llanas de toda la vida. Manolete, si no sabes deletrear, ¿pa qué te metes?

Bueno, pues que los chicos/as de Wikipedia se lo creyeron y pusieron toda la wiki perdida de kurós y korés agudos. Y en esas ando, de limpieza. ¡Anda que no hay faena! A ver si un bibliotecario me cree y traslada Kurós a Kuros, que les mosquea que yo diga que María Moliner se equivocaba, cuando lo que yo digo es que María Moliner [no] se equivocaba.

Por cierto, que cualquier excusa es buena para traer a colación esta foto del usuario de Wikimedia Commons Tetraktys: un primerísimo primer plano lateral de un kuros, el famoso Diadúmeno “el que se ciñe (la cinta a la cabeza)”. Las manchas de la piedra hasta parecen pelusilla de un mal afeitado. ¡Qué belleza!

Primer plano lateral del Diadúmeno
Foto: Tetraktys. Licencia CC by-sa 3.0.

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Διπλοῦν ὁρῶσιν οἱ μαθόντες γράμματα

24 abril 2013 · Clásicas

“Los que saben leer y escribir ven el doble” es una frase atribuída a Pitágoras. Podría decirse que es un gregajo si tuviéramos que inventar un paralelo del término latinajo. Aunque eran pocos, alguno había antes en España que soltaba latinajos: médicos, abogados, curas… pero qué pocos, ¡ay!, soltaban en su vida una frase o proverbio en griego antiguo, un gregajo.

Diploun horosin hoi mathontes grammata
Foto: Immanuel Giel (dominio público).

Para paliar esta minusvalía de nuestros contemporáneos, por aprender el idioma de mis antepasados in pectore, o por curiosidad sin más, he emprendido la traducción de un listado de locuciones griegas de la Wikipedia en inglés (WP-EN) a la Wikipedia en español (WP-ES): Anexo:Locuciones griegas. Allí encuentro perlas como esta regla menmotécnica para recordar el número pi: ἀεὶ ὁ θεὸς ὁ μέγας γεωμετρεῖ τὸ σύμπαν “Siempre el gran dios aplica la geometría a todo”, que vale (no revelaré aquí cómo) por 3,1415926. Voy por la alfa, y estás invitado/a a sumarte a este llamémosle esfuerzo o gusto. Así, y por cerrar en anillo este articulito, haremos verdad el dicho atribuido a Pitágoras de que διπλοῦν ὁρῶσιν οἱ μαθόντες γράμματα. Χαίρε.

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¡Glups! Creo que he cambiado el español

4 abril 2013 · Clásicas

Me he quedado de piedra. Resulta que con cuatro golpes de tecla y un clic de ratón cambié sin saberlo el español. Así, como suena, yo solo. Bueno, en realidad por mediación de Wikipedia (y obviamente todo el mérito es suyo).

Hace tres años cambié el título de un artículo de Wikipedia en español de Templo de Afaia a Templo de Afea, porque en la elección del título se había cometido un error de transcripción con Ἀφαία, algo muy habitual con los nombres propios griegos. Razoné el cambio en un artículo de este mismo blog que titulé Fija y da esplendor (19/3/2010), en referencia no a la RAE, sino a Wikipedia. Me preguntaba en él si la enciclopedia electrónica, por su relevancia, sería capaz de inclinar el uso idiomático en una dirección u otra, y reflexionaba, al alimón con el también wikipedista Ángel Luis Alfaro, sobre la responsabilidad que eso podía suponer:

…a lo mejor [Wikipedia] tiene en su mano el torcer mínimamente el uso e inclinar la balanza, a medio o largo plazo, en un sentido u otro. Vamos, que a lo mejor fija y estamos jugando sin saberlo a aprendices de brujo.

No sabía hasta qué punto me estaba quedando corto. Sólo tres años después los números que se pueden recolectar con Google me han dejado con la boca abierta. En mi artículo comentaba que “Templo de Afaia”, a pesar de ser la forma errónea, se usaba el doble de veces que “Templo de Afea” (según Google 27.100 a 13.200), y mucho más que “Templo de Afaya” (no apunté cuánto por parecerme una cantidad despreciable). A pesar de estar menos extendida, aposté en 2010 por Afea, la transcripción correcta según las normas de transcripción usuales, con intención de ganarle un pulso a la ignorancia. A día de hoy los números son radicalmente distintos: el uso más extendido antes era “Afaia”, mientras que ahora es “Afea”, que cuadruplica al anterior, y “Afaia” se usa hoy un poco menos que hace tres años, en tanto que “Afea” se usa ocho veces más. En números y con gráfica:

2010 2013
Afaia 27.100 25.400
Afea 13.200 104.000
Afaya ? 7.050


Gráfico con la evolución del uso de los nombres propios Afaia y Afea

En la gráfica, y en el razonamiento que ilustra, estoy dando por hecho algo para lo que no puedo aportar más dato que el de mi propia experiencia, que seguro que comparte el lector. Durante estos últimos años el templo de Afaia o Afea no ha sido noticia en los medios de comunicación de masas, ni se ha editado ningún bombazo editorial que haya popularizado una versión del nombre a costa de la otra; lo único que ha cambiado es que, desde marzo de 2010 hasta la actualidad, Wikipedia en español tiene como versión canónica la forma “templo de Afea” porque así lo decidí yo. De hecho el comienzo del artículo reza desde 2010 tal que así: “El templo de Afea (en ocasiones trasliterado erróneamente como Afaia)…”

Pues bien, tres años más tarde hay en internet 90.000 menciones más del templo de Afea que hace tres años. Los autores de las nuevas menciones se decantan abrumadoramente por una forma del nombre propio que entonces era minoritaria. El canon que guía esta decisión no es otro que Wikipedia, que muchos usuarios consultan, también, a modo de diccionario de dudas, para decidir qué palabra usan en sus publicaciones electrónicas, y también presumiblemente en sus publicaciones en papel.

¡Vaya por Dios!

Por eso nombrar de una forma u otra un artículo de Wikipedia tiene su importancia (relativa, tampoco vamos a exagerar), como ocurre en este mismo caso de Afea o Afaia. Mira tú por dónde justo ahora, 90.000 menciones sobrevenidas después, que también son ganas, acabo de descubrir que la forma correcta no es ni una ni otra, y que se debe decir templo de Afaya, con y griega. Toma del frasco, Covarrubias:

«67. La equivalencia ea de αια se mantiene en […]; mientras que, en cambio, razones de eufonía seguramente han hecho que se consonantice el segundo elemento del diptongo en Afaya = Ἀφαία…» Manuel Fernández Galiano, La transcripción castellana de los nombres propios griegos. Madrid: Sociedad Española de Estudios Clásicos,1969, p. 33.

Que 90.000 usuarios de internet me perdonen. ¿Y ahora yo qué hago? XD

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Purpurina, de Alberto Gambino

9 marzo 2013 · Varia

Ayer descubrí, aluciné, bailé por primera vez Purpurina, un tema romántico del cantante de hip hop nacional Alberto Gambino (Alberto del Moral para su familia) incluido en su disco Versión española (2009). En internet se encuentra la letra en un estado de transcripción lamentable: “hoy” sin h, “a ver” escrito junto, con h y con b, y por supuesto sin signos de puntuación; a ver, lo normal en la lírica popular de hoy en día.

Portada de Versión española (2009), de Alberto Gambino

A modo de homenaje pergueñaré aquí una edición crítica digna de un texto que, por lo demás, no está exento de sofisticación. Usa, por ejemplo, los términos ingleses gial, “chica” en inglés criollo y hoy propio de germanía, y gloss “brillo” como metáfora de la vulva humedecida. Con el mismo sentido metafórico se emplea el término “purpurina” que de forma concisa titula el tema. Contiene otros hallazgos léxicos como “Gambina” y “Gambinos” para referirse respectivamente a la pareja femenina y a los hijos potenciales, es decir, los espermatozoides, del autor, Alberto Gambino. El creador va más allá de la exaltación del amor físico cuando introduce una referencia elegíaca en “Tiene que ser la edad, ya no estoy hecho un chaval”. En fin, he aquí el texto y en YouTube la canción, cada cual en su casa y Gambino en la de todos:

Y es que esa gial tiene que ser mi Gambina.
La veo por la calle, adoro cómo camina.
Quiero lamer su gloss, quiero esnifar su purpurina,
y ella es mi adicción, ella es mi cocaína.

Tumbada en mi cama, casi no puedo verte.
He bebido demasiado, apenas puedo sostenerme.
Intuyo que estás buena, no le pongo problema.
Trae un extintor, que el Gambino se quema.

Voy poquito a poco, no te quiero hacer daño.
Yo la tengo grande o tú lo tienes pequeño;
hablo de tu ****, quiero ser su dueño.
Y a ver si te depilas, hazte algo de diseño.

Y con aceite corporal, nena, todo se resbala
y tú sacas tu estilo de tigresa de Bengala.
Ya nada te para, destrozas mi cama.
Hoy me gustas, nena, ya veremos mañana.

Y es que esa gial tiene que ser mi gambina.
La veo por la calle, adoro cómo camina.
Quiero lamer su gloss, quiero esnifar su purpurina,
y ella es mi adicción, ella es mi cocaína. [Bis]

Yo necesito descansar y tú no quieres parar.
Para mí un par es lo normal, más de dos ya es desfasar.
Y es que me cuesta recargar cada día un poco más.
Tiene que ser la edad, ya no estoy hecho un chaval.

Y aun así hago un esfuerzo y repetimos.
Consigo eyacular, pero no expulso Gambinos.
No puedo más. ¡Oh, gial, tiraré los intestinos!
Si quieres, mañana te llamo y repetimos.

Y con aceite corporal, nena, todo se resbala.
Y tú sacas tu estilo de tigresa de bengala.
Ya nada te para, destrozas mi cama.
Hoy me gustas, nena, ya veremos mañana.

Y es que esa gial tiene que ser mi gambina.
La veo por la calle, adoro cómo camina.
Quiero lamer su gloss, quiero esnifar su purpurina,
y ella es mi adicción, ella es mi cocaína. [Bis]

Alberto Gambino, 2009.

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