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Renace la nave Argo

23 abril 2006 · Náutica

Aunque no estoy locuaz, no puedo por menos que enlazar a esta noticia de Yahoo: Greek shipbuilders bring mythical Argo to life, a la que llego a través de rogueclassicism. Al parecer carpinteros de ribera griegos están (re)construyendo la nave Argo, es decir, una pentecontera de 98 pies de eslora (lo digo en marino porque suena bonito, son 24 metros de largo en cristiano), con técnicas propias del siglo XIV adC, y la intención de botarlo y repetir la singladura de los Argonautas (será la ida, porque la vuelta tiene bemoles). Como no podía ser menos lo hacen en el mismo puerto de Volos del que partió la expedición al mando de Jasón, según se narra en las Argonáuticas de Apolonio de Rodas. Y como si fuera de cachondeo, uno de los constructores se apellida Kalafatídis, toma ya nombre parlante (otro se apellida Perros, pero no sé cómo sacarle punta).

El proyecto no es una frivolidad, ni busca sólo (que también) fabricar la pieza central de un futuro museo con el que atraer turistas. Es un proyecto de arqueología experimental, similar al Trireme Trust y el Kyrenia Ship, que acabaron con sendas reconstrucciones de navíos griegos antiguos, ambas botadas con éxito. Fueron también un éxito mediático, como lo será en su día la travesía de la Argo. Ya me veo a los niños repitiendo como en una letanía los nombres de los 50 miembros de la tripulación: Acasto, Áctor de Focia, Admeto de Feras, Anfiarao de Argos, Anceo el Grande de Tegea, Anceo el Pequeño de Samos, Argo de Tespia, Ascalafo de Orcómeno, Asclepio el Médico, Asterio del Peloponeso, Atalanta de Calidón, Augías de Élide, Autolico, Butes de Atenas, Calais, Canto de Eubea, Cástor de Esparta, Ceneo el lapita, Ceteo de Arcadia, Corono de Girtón, Equión, Ergino de Mileto, Estáfilo de Creta, Eufemo de Ténaro, Euríalo, Euridamante de Kynias, Falero de Atenas, Fano de Creta, Glauco de Corinto, Heracles de Tirinto, Hilas, Idas de Mesene, Idmón de Argos, Íficlo de Etolia, Ífito de Micenas, Laertes de Argos, Linceo de Mesene, Melampo de Pilos, Meleagro de Calidón, Mopso el lapita, Nauplio de Argos, Oileo de Lócride, Orfeo de Tracia, Palemón de Etolia, Peante de Magnesia, Peleo el mirmidón, Peneleo de Tebas, Periclímeno de Pilos, Polifemo de Arcadia, Pólux de Esparta, Teseo, Tifis de Tebas y Zetes (no me lo agradezcan, es mi trabajo).

Tres tripulantes en la popa de la nave Argo. Vaso Ruvo.

El vaso Ruvo, tomado de aquí.

Acabada la construcción harán falta voluntarios para remar de 10 a 15 horas diarias durante varios días. Ya estoy haciendo pesas. Y buscando en mi biblioteca el relato que hablaba de un viejo capitán de petrolero que, cuando una gran tormenta hacía temer por el futuro de su barco, se emborrachaba hasta las cejas para vencer el miedo, leía un viejo apunte de papel que sacaba de entre sus ropas y, a partir de ese momento, daba con la precisión de un reloj las órdenes que permitían a la tripulación sobrevivir a la furia de la naturaleza. Una noche, en medio de una galerna, el corazón del marino no resistió más y murió repentinamente. Su segundo rebuscó desesperadamente entre sus ropas y halló el milagroso pliego, donde pudo leer: “Babor a la izquierda, estribor a la derecha”.

Actualizado. Cómo no, la nave Argo acabó convertida en una constelación, que la Wikipedia ilustra con un bello grabado antiguo. Los astrónomos modernos la despiezaron en Carina, Puppis y Vela, como si así fueran a hacerla más marinera.

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Un bioquímico recomienda estudiar latín

19 abril 2006 · Enseñanza

Somos ya perros viejos y conocemos de sobra el género Apología del estudio de las lenguas clásicas, así como el reverso que a menudo esconde: la legítima defensa del puesto de trabajo. Por eso tiene más valor que esta defensa (o reconocimiento) venga del exterior, con el añadido de la sorpresa cuando procede de un científico que además es norteamericano. Queda claro, pues que ya no hablamos de publicidad, sino de pura información (vale, hago trampa, lo dejaremos en opinión).

Harold J. Morowitz ha sido entre otras cosas profesor de bioquímica y biofísica molecular en la Universidad de Yale. Se ha publicado en España El filantrópico doctor Guillotin y otros ensayos sobre la ciencia y la vida (ISBN: 84-8310-428-8), una recopilación de artículos de tono ligero sobre ciencia y sociedad que el autor publicó en la prensa de su país. Me ha sorprendido encontrarme con este artículo (pp. 176–79) en el que el autor recomienda dos materias centrales para la enseñanza secundaria: la física y el latín.

Portada de El filantrópico doctor Guillotin

Calistenia mental

Hace algunos años recibí un cuestionario de una fundación preocupada por la mejora de la formación de los futuros estudiantes de teología que cursaban el primer ciclo universitario. La carta que lo acompañaba indicaba que el cuestionario se había enviado a mil profesores universitarios elegidos al azar. Casi siempre subestimo estos estudios porque tengo la sensación de que es difícil formular las preguntas de manera que se obtenga una información fiable y útil. En esta ocasión, sin embargo, la cuestión era lo bastante diferente y seductora para justificar una respuesta meditada.

Mi recomendación fue que estudiaran física. Los aspectos teóricos enseñarían a los estudiantes a tratar con las abstracciones necesarias para la teología, mientras que los aspectos experimentales les proporcionarían un anclaje mental en el mundo cotidiano de los resultados comprobables. Estas conclusiones fueron enviadas en su momento y nunca recibí respuesta con los resultados del estudio. Puede que confundiera u ofendiera a los encuestadores.

En cualquier caso, el tema del plan de estudios de la enseñanza secundaria y el primer ciclo universitario está siempre ahí, planteando la cuestión de la mejor elección de asignaturas para preparar esta o aquella carrera. Así que, de vez en cuando, al madurar otra generación, vale la pena reexaminar el asunto de la elección de asignaturas. De mi propia reflexión han surgido unos pocos universales que quizá puedan proporcionar una base para discutir estos puntos.

Estoy firmemente convencido de que todo estudiante de secundaria debería estudiar física. Las razones incluyen las que he dado para el estudio mencionado, pero son algo más amplias. La física proporciona la base para comprender la química, la biología, la geología y la tecnología. Y le permite a uno tratar con los fenómenos cotidianos, no intelectualmente aislados, sino como parte de una red de comprensión que ha ido adquiriendo forma durante los últimos trescientos años. Sin duda, hay un gran subconjunto de fenómenos que quedan desmitificados mediante una comprensión de la física elemental. Como resultado de ello, cierto número de reparaciones y otras manipulaciones de objetos cotidianos, además de respuestas a situaciones comunes, se hacen más fáciles e intuitivas.

Desde un punto de vista más filosófico, la física, aunque limitada en su dominio de aplicabilidad, proporciona un sentido de la racionalidad de los fenómenos dentro de su alcance que no ofrece ninguna otra empresa humana. Por supuesto, esto no significa que las otras disciplinas tengan que imitar a la física. Los intentos de imitarla en las ciencias sociales a menudo han sido desastrosos desde el punto de vista intelectual. Sin embargo, es bueno tener un paradigma que, en ciertas áreas, puede comprenderse a fondo.

El estudio de la física en la enseñanza secundaria requerirá cierto bagaje matemático. Este prerrequisito es, por supuesto, parte de la recomendación de un año de física. Pero las matemáticas tienen otros valores propios.

Para la mayoría de estudiantes yo añadiría el latín a la lista de cursos centrales. La razón es algo menos universal que la de la física, pero la encuentro persuasiva. En primer lugar, las lenguas románicas e indogermánicas, el inglés incluido, son los transmisores centrales de la cultura occidental, que es el marco principal de la civilización norteamericana contemporánea. El latín, que está en el núcleo literario de las lenguas románicas, es la raíz histórica del italiano, el español, el portugués, el francés y el rumano, además de otras lenguas menores. Para los estudiantes angloparlantes, un conocimiento del latín los sitúa en la cultura occidental.

El sistema de creencias religiosas que conformó la Europa occidental y las Américas se articuló en latín, de san Agustín a la Reforma. Hasta las ciencias físicas y biológicas se escribían en latín, desde De rerum natura de Lucrecio hasta los Principia de Newton. Las raíces de la educación moderna, el Trivium y el Quadrivium, son conocidas por sus nombres latinos. El Renacimiento fue en parte la latinización de la enseñanza secular en Europa.

Por supuesto, podría objetarse que otras lenguas han tenido igual influencia en la cultura global, y estoy de acuerdo. El árabe y el chino podrían considerarse del mismo alcance. Pero estoy pensando en los estudiantes de la Norteamérica contemporánea, donde los elementos culturales dominantes, incluida la ciencia, son los antes descritos.

Puesto que es principalmente un lenguaje escrito, con estructuras fijadas, el latín sirve de introducción al pensamiento sobre el lenguaje: la lingüística. En el mundo moderno, gobernado por la información, la lingüística es cada vez más importante.

Otro rasgo común a la física y el latín es su carácter disciplinado. Buena parte de la enseñanza secundaria moderna parece carente de estructura y responde a un programa social de amplio espectro. Es importante que una parte del plan de estudios pueda aprenderse de manera sistemática y admita una comprensión derivada del aprendizaje de la estructura subyacente. La física y el latín, en secundaria, pueden aprenderse con dedicación y compromiso. Los temas sociales complejos, en cambio, conllevan cierto grado de ambigüedad, y la literatura es muy individual. Si bien la física y el latín son actividades sociales, están relativamente libres de esas incertidumbres. Ambas materias dependen de un consenso entre participantes que han establecido un entendimiento.

En educación física, música y otras áreas de interés, nuestros estudiantes se ejercitan en la práctica, la disciplina y la repetición. La calistenia mental también es importante, y es lo que proporcionan el latín y la física.

Instrucciones de uso: copiar, pegar en Word, imprimir, pinchar en el corcho de la sala de profesores, hinchar de orgullo el pecho, esperar reacciones, expirar sentados, consolar la espera pensando en otra cosa, ir a casa, comer, dormir la siesta, no comentar la decepción en los blogs.

Y un comentario etimológico obvio. Calistenia procede de καλός ‘bueno’ y σθένος ‘fuerza física’. El DRAE en línea la define como “conjunto de ejercicios que conducen al desarrollo de la agilidad y fuerza física”.

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Locuciones latinas en la Wikipedia

8 abril 2006 · Enseñanza

Cada vez alucino más con la Wikipedia. ¡Hay tanto por hacer, y a la vez tanto hecho! Ars longa, vita brevis, claro. Se me ocurrió buscar una expresión latina, que no estaba, y la he creado: Memento mori. A su través he llegado a esta entrada, Locuciones latinas, en la que los clasicistas tenemos mucha cuchara que meter. Solos, o mejor con los alumnos, para iniciarlos/viciarlos en esto de la cultura compartida. Claro que, para heavy, la Vicipaedia en latín.

De rebote me encuentro con un .mp3 [descargar] del Gaudeamus igitur cantado por un coro alemán al que, por una vez, se le entiende todo. Para enseñar el himno en clase sin mostrar nuestras limitaciones vocales.

Vale.

Añadido. Un wikipedista ha colocado mi “Memento mori” en la categoría Frases y citas latinas, que no debe ser lo mismo que “locuciones”. Pero más útil aún, he localizado la página que contiene la llave para entender ese galimatías de siglas latinas usadas en las inscripciones lapidarias por aquello de ahorrar piedra: Lista de abreviaturas latinas. Así descubro que O.T.B.Q. significa “Ossa tua bene quiescant”, a la par que compruebo que una inocente P. puede significar cualquiera de estas cosas: Pars, Passus, Pater, Patronus, Pax, Perpetuus, Pes, Pius, Plebs, Pondo, Populus, Post, Posuit, Praeses, Praetor, Primus, Pro, Provincia, Publicus, Publius, Puer. (¡Mi reino por un contexto!.)

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Filipollas

2 abril 2006 · Enseñanza

Un post tonto al año no hace daño, y retrata con mayor verismo al lepero que todos llevamos dentro, incluido un servidor. Vamos allá.

Real como la vida misma. El otro día, en clase de Sociales de la ESO la profesora se refiere a Filipo y una alumna salta: “Pero, profe, ¿no dijo el otro día que se llamaba Filipollas?”. “¿Queeeeeé? Filipo, Filipo II de Macedonia”. Pues, contra lo que pueda parecer, la alumna no estaba de cachondeo. Haciendo memoria, resulta que la profesora había dicho algo así como “…y entonces Filipo ya es rey de Macedonia”, o sea, por fonética sintáctica, “…Filipo ya ‘s rey de Macedonia”. Lo curioso es que a la alumna le había parecido verosímil, pero bien mirado, si en la cabeza de una alumno caben nombres como Anaxímenes y Tchaikovsky, también habrá sitio para un pobre Filipollas.

Ahora, que el récor sigue en poder de la profesora de Religión, que hace años encargó a sus alumnos buscar en una enciclopedia datos básicos sobre Rembrandt, y para evitar errores dijo: “Venga, copiároslo en el cuaderno, que luego se os olvida. Deletreo: R-E-M-B-R-A-N-D-T”. La sorpresa vino al día diguiente, cuando los alumnos se quejaron de que les mandaba deberes muy difíciles, porque ninguno había encontrado al supuesto pintor en la enciclopedia. Llena de (santa en su caso) paciencia, la profesora preguntó: “Pero, ¿qué nombre habéis buscado, vamos a ver?”. “Pues el que dijo usted, «Deletreo» y le prometo que no sale”.

Por agotar las tonterías, y cambiando de diana. Los autores de webs solemos curiosear en las estadísticas qué términos introdujeron los usuarios de Google y demás para finalmente llegar a nuestras páginas. Pues bien, el otro día di un respingo, porque además de las búsquedas habituales como diccionario inverso o libros gratis, vi que un usuario había llegado a este blog buscando cómo poder hacer consoladores. De preguntármelo directamente le habría recomendado este invento genuinamente español, registrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas: Soporte para un consolador (.pdf), para instalarlo en una bicicleta estática y disfrutar pedaleando (hallazgo de Microsiervos incluido en un recopilatorio que no tiene desperdicio). Si Aristófanes levantara la cabeza.

Postdata. Olvidaba decir que Google me encuentra con razón, porque hablé en este post de los “consoladores de ocho dedos” a los que se refiere la protagonista en Lisístrata vv. 108-110:

Ἐξ οὗ γὰρ ἡμᾶς προὔδοσαν Μιλήσιοι,
οὐκ εἶδον οὐδ’ ὄλισβον ὀκτωδάκτυλον,
ὃς ἦν ἂν ἡμῖν σκυτίνη ‘πικουρία.

Desde que nos abandonaron los milesios
no he visto ni un consolador de ocho dedos
que nos sirva de asistente de cuero.

(La palabra que estás buscando es ὄλισβον.) A quien considere inadecuada esta referencia, le diré como Terencio que Homo sum, et nihil humanum a me alienum puto, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

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Premios «Pompilo de oro»

29 marzo 2006 · Varia

Siguiendo la estela de Juan Palomo he decidido conceder los premios Pompilo de oro, meramente honoríficos y de periodicidad esporádica como el blog mismo, que en esta convocatoria han correspondido a:

1. Francisco Cortés Gabaudán, por su página Recursos para Clásicas en internet.

Al poco de empezar a hacer páginas en Internet me di cuenta de que las había de dos tipos: las que ofrecían contenidos (temáticas) y las que servían para encontrar páginas de contenido, léase buscadores o índices. Pronto vi que las páginas temáticas, aunque fueran vistosas, creativas y difíciles de hacer, recibían pocas visitas, mientras que las segundas, aunque sosas, tenían muchísimas. Mil personas buscan mil páginas distintas a través de un mismo índice. Resultado: índice 1000 visitas, página específica una. Me pareció una situación injusta, porque los índices chupan su popularidad de la necesidad que existe de páginas temáticas. (Por cierto que entonces se pensaba que los ingresos por publicidad iban a ser jugosos; hoy nos contentamos, como los héroes homéricos, con la honra.)

Pues bien, pasado el tiempo he visto cómo los buscadores e índices específicos de clásicas han sufrido una vida azarosa: el buscador Argos ya fallecido, o el índice Iliada.net, de Iván Juanes, recientemente renovado, son ejemplos destacados. Pero la cosa tiene su lógica. Hacer una página temática lleva tiempo, pero una vez hecha ahí queda y su validez no merma con el tiempo. En cambio elaborar y mantener un índice es una labor titánica para un sólo hombre, porque requiere estar continuamente vigilando las novedades y, más difícil aún, suprimiendo los recursos desaparecidos o actualizando las direcciones. Visto lo cual, no arriendo la ganancia a quienes se dedicaron a ello.

Pues bien, de entre todos ellos sólo uno, Francisco Cortés Gabaudán, desde el Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Salamanca, mantiene impertérrito, aunque a poco desfalleciente, su página de Recursos para Clásicas en internet. Va para él este premio, junto con el agradecimiento de quienes otra cosa no podemos darle. (Y una opinión: tal vez el futuro de este tipo de recursos esté en el uso de una herramienta colaborativa, como un wiki.)

2. Raúl del Pozo, columnista del diario El mundo, por sus continuas referencias a la antigüedad grecolatina, especialmente a la obra de Plutarco, hilvanadas a la tela del pasar de cada día.

Como se me acaba el resuello, seré breve: aquí un Encuentro digital, un poco viejo, con Raúl del Pozo, y allá una columna, Paseos en los blogs sobre la pernicie de la red precisamente. Cuando lo encuentre cuelgo uno de sus artículos con sabor a grecolatino vivo, porque precisamente éste no lo tiene. Hasta entonces, salud y libertad, como dice él que dicen los gitanos.

Foto del pez piloto
cortesía © Peter Wirtz

Y éste es el Pompilo de oro, un pececillo que nunca hizo mal a nadie, como no fuera guiar a los tiburones y a las negras naves ávidas de rapiña. Para saber más del bicho, ver el post ¿Y quién es Pompilo?.

Actualizado 30/4/2006. Encontrado artículo, entreverado de clasicismos, de Raúl del Pozo. Copio y pego.

Los amigos, de Raúl del Pozo. El Mundo (18 Febrero 2006).

Los tres jóvenes que pensaban suicidarse en Lober (Zamora) no estaban vinculados a sectas; «eran unos desencantados», según dos periodistas del programa de Ana Rosa Quintana que se infiltraron, a través de Internet, en el intento de suicidio para denunciarlo. Sin embargo, la Policía no descarta que el pacto para quitarse la vida pueda tener alguna connotación demoníaca. Muchos navegantes buscan sus ligues y también sus troncos en la Red, para integrarse en la basca. El deseo de tener amigos se refleja en los chats, los correos y en las citas. Antes para ligar o buscar colegas se iba a las discotecas o a las cafeterías; ahora se entra en Internet con el riesgo de enrollarte, no con un amigo, sino con un líder satánico. Todos los datos y encuestas reflejan la angustia de los jóvenes por encontrarse aislados, sin amigos. Algunos se alistan en las sectas, convencidos de que allí van a encontrar el tesoro del querer; como en los tiempos en que te decían que en la Legión podías llegar a comandante.

En los afectos y en el ligue, los jóvenes son consumidores compulsivos, promiscuos. Tal vez ignoren que tener un amigo es un prodigio; seguramente lo fue en los tiempos pasados porque Plutarco ya escribe que es comparable el deseo de poseer muchos amigos al afán de las mujeres disolutas en unirse con muchos hombres; amar con entrega absoluta es cosa de dos. Con un buen amigo vas que chutas; ser querido no es posible entre muchos, porque «como los ríos cuando son divididos en numerosos canales y acequias fluyen sin fuerzas y disminuidos; así la amistad al repartirse entre muchos se debilita por completo». Aquellos hermosos tiempos de la amistad romana, que se basaba en la certeza de que el amigo daría la vida por ti, a lo Marco Antonio, se han extinguido. Nada hay más prodigioso que contar con la sombra de un amigo. Sin embargo, eso de que la amistad sólo es posible entre hombres buenos parece hoy una chorrada, porque nadie es tan fiel como un gangster.

Según Borges, «los argentinos están mejor dotados para la amistad que para el amor o el parentesco». La única idea que puedo aportar a mis contemporáneos en este sentido es que algunas mujeres me engañaron, pero casi todos los amigos me traicionaron. Será una incapacidad mía, una mezcla de desconfianza, desencuentros políticos y guerras digitales, pero el caso es que cuando el tanatorio es como un cine de sesión continúa, me van quedando menos amigos. Tal vez como a Ovidio en el exilio «me toman por bárbaro, porque nadie me comprende; cuando eres dichoso contarás con muchos amigos, pero si los tiempos se nublan, estarás solo».

Los ángeles no tienen alas, como creía; lo descubrí en Wall Street, donde un tiburón de la bolsa decía: «Si quieres un amigo cómprate un perro». Pero no pienso meterme en ninguna secta. Ya estuve en muchas.

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