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Premios «Pompilo de oro»

29 marzo 2006 · Varia

Siguiendo la estela de Juan Palomo he decidido conceder los premios Pompilo de oro, meramente honoríficos y de periodicidad esporádica como el blog mismo, que en esta convocatoria han correspondido a:

1. Francisco Cortés Gabaudán, por su página Recursos para Clásicas en internet.

Al poco de empezar a hacer páginas en Internet me di cuenta de que las había de dos tipos: las que ofrecían contenidos (temáticas) y las que servían para encontrar páginas de contenido, léase buscadores o índices. Pronto vi que las páginas temáticas, aunque fueran vistosas, creativas y difíciles de hacer, recibían pocas visitas, mientras que las segundas, aunque sosas, tenían muchísimas. Mil personas buscan mil páginas distintas a través de un mismo índice. Resultado: índice 1000 visitas, página específica una. Me pareció una situación injusta, porque los índices chupan su popularidad de la necesidad que existe de páginas temáticas. (Por cierto que entonces se pensaba que los ingresos por publicidad iban a ser jugosos; hoy nos contentamos, como los héroes homéricos, con la honra.)

Pues bien, pasado el tiempo he visto cómo los buscadores e índices específicos de clásicas han sufrido una vida azarosa: el buscador Argos ya fallecido, o el índice Iliada.net, de Iván Juanes, recientemente renovado, son ejemplos destacados. Pero la cosa tiene su lógica. Hacer una página temática lleva tiempo, pero una vez hecha ahí queda y su validez no merma con el tiempo. En cambio elaborar y mantener un índice es una labor titánica para un sólo hombre, porque requiere estar continuamente vigilando las novedades y, más difícil aún, suprimiendo los recursos desaparecidos o actualizando las direcciones. Visto lo cual, no arriendo la ganancia a quienes se dedicaron a ello.

Pues bien, de entre todos ellos sólo uno, Francisco Cortés Gabaudán, desde el Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Salamanca, mantiene impertérrito, aunque a poco desfalleciente, su página de Recursos para Clásicas en internet. Va para él este premio, junto con el agradecimiento de quienes otra cosa no podemos darle. (Y una opinión: tal vez el futuro de este tipo de recursos esté en el uso de una herramienta colaborativa, como un wiki.)

2. Raúl del Pozo, columnista del diario El mundo, por sus continuas referencias a la antigüedad grecolatina, especialmente a la obra de Plutarco, hilvanadas a la tela del pasar de cada día.

Como se me acaba el resuello, seré breve: aquí un Encuentro digital, un poco viejo, con Raúl del Pozo, y allá una columna, Paseos en los blogs sobre la pernicie de la red precisamente. Cuando lo encuentre cuelgo uno de sus artículos con sabor a grecolatino vivo, porque precisamente éste no lo tiene. Hasta entonces, salud y libertad, como dice él que dicen los gitanos.

Foto del pez piloto
cortesía © Peter Wirtz

Y éste es el Pompilo de oro, un pececillo que nunca hizo mal a nadie, como no fuera guiar a los tiburones y a las negras naves ávidas de rapiña. Para saber más del bicho, ver el post ¿Y quién es Pompilo?.

Actualizado 30/4/2006. Encontrado artículo, entreverado de clasicismos, de Raúl del Pozo. Copio y pego.

Los amigos, de Raúl del Pozo. El Mundo (18 Febrero 2006).

Los tres jóvenes que pensaban suicidarse en Lober (Zamora) no estaban vinculados a sectas; «eran unos desencantados», según dos periodistas del programa de Ana Rosa Quintana que se infiltraron, a través de Internet, en el intento de suicidio para denunciarlo. Sin embargo, la Policía no descarta que el pacto para quitarse la vida pueda tener alguna connotación demoníaca. Muchos navegantes buscan sus ligues y también sus troncos en la Red, para integrarse en la basca. El deseo de tener amigos se refleja en los chats, los correos y en las citas. Antes para ligar o buscar colegas se iba a las discotecas o a las cafeterías; ahora se entra en Internet con el riesgo de enrollarte, no con un amigo, sino con un líder satánico. Todos los datos y encuestas reflejan la angustia de los jóvenes por encontrarse aislados, sin amigos. Algunos se alistan en las sectas, convencidos de que allí van a encontrar el tesoro del querer; como en los tiempos en que te decían que en la Legión podías llegar a comandante.

En los afectos y en el ligue, los jóvenes son consumidores compulsivos, promiscuos. Tal vez ignoren que tener un amigo es un prodigio; seguramente lo fue en los tiempos pasados porque Plutarco ya escribe que es comparable el deseo de poseer muchos amigos al afán de las mujeres disolutas en unirse con muchos hombres; amar con entrega absoluta es cosa de dos. Con un buen amigo vas que chutas; ser querido no es posible entre muchos, porque «como los ríos cuando son divididos en numerosos canales y acequias fluyen sin fuerzas y disminuidos; así la amistad al repartirse entre muchos se debilita por completo». Aquellos hermosos tiempos de la amistad romana, que se basaba en la certeza de que el amigo daría la vida por ti, a lo Marco Antonio, se han extinguido. Nada hay más prodigioso que contar con la sombra de un amigo. Sin embargo, eso de que la amistad sólo es posible entre hombres buenos parece hoy una chorrada, porque nadie es tan fiel como un gangster.

Según Borges, «los argentinos están mejor dotados para la amistad que para el amor o el parentesco». La única idea que puedo aportar a mis contemporáneos en este sentido es que algunas mujeres me engañaron, pero casi todos los amigos me traicionaron. Será una incapacidad mía, una mezcla de desconfianza, desencuentros políticos y guerras digitales, pero el caso es que cuando el tanatorio es como un cine de sesión continúa, me van quedando menos amigos. Tal vez como a Ovidio en el exilio «me toman por bárbaro, porque nadie me comprende; cuando eres dichoso contarás con muchos amigos, pero si los tiempos se nublan, estarás solo».

Los ángeles no tienen alas, como creía; lo descubrí en Wall Street, donde un tiburón de la bolsa decía: «Si quieres un amigo cómprate un perro». Pero no pienso meterme en ninguna secta. Ya estuve en muchas.

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Festivales de Teatro Grecolatino: "Lisístrata"

20 marzo 2006 · Libros

Hoy hemos ido, al tiempo que muy oportunamente comenzaba la primavera, a la representación de Lisístrata, de Aristófanes, en el Teatro Principal de Zaragoza.

Primero unos pocos créditos. Reconocemos la labor de los Festivales de teatro Grecolatino y de la asociación cultural Foro Humanístico Iuventus Aetatis como organizadores. De Pedro Sáenz Almeida, como excelente traductor, y del grupo de estudiantes universitarios Teatro clásico de la Universidad de Alicante, dirigidos por Andrés Vinaches. En las butacas, y encantados de aplaudir, los alumnos de 1º y 2º de bachillerato del IES Avempace (faltaba A. por un problema médico realmente extravagante), de los que vemos aquí una instantánea.

Alumnos esperando que comience la representación

La obra ha sido escandalosamente buena, en todos los sentidos de la palabra “escandaloso”, a saber: “muy buena” y “obscena” hasta partirse. De ahí que no se hable en las comedias de otra cosa que de “mi lana”, “darle al remo”, consoladores milesios de ocho dedos, vestiditos amarillos… Puestos a justificar, dicen los estudiosos que los ritos teatrales tienen su origen en fiestas campesinas de fomento de la fertilidad de la naturaleza. Son ganas de complicarse la vida; con lo fácil que es decir que el sexo, aquí y en la Heraclea póntica, siempre ha sido cosa de mucha risa (por la represión que hay, más que nada). Pero esta explicación, en una tesis doctoral, como que no.

También se habla de política, claro, y sorprende que se tratara así la paz en una ciudad sometida a la barbarie de la guerra. Aquí va un helenajo (curioso que no tengamos el correlato de latinajo, lo doy por inventado): παρρησία es como llamaban a esto, o sea, “decir todo” o libertad de expresión. (Y lo pongo en griego de gusto que me da ver escrito el griego politónico en la red, con los sudores que ha costado hacerlo posible.) No sólo no le cortaron la cabeza a Aristófanes sino que le dieron varias veces el primer premio en los festivales dramáticos.

Para acabar, como dijo el traductor de Aristófanes, “Chas”. ¡Y cómo se movía la Concordia!

Post data sólo para adultos: unas ilustraciones decimonónicas de Aubrey Beardsley sobre pasajes de Lisístrata.

Añadido 17/4/2006. Hay profesores que han hecho del teatro grecolatino una pasión: el blog de Paco Tejedo, Katharsis, da cuenta de su propio caso.

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Τα γενέθλια μου

16 marzo 2006 · Varia

Así es como se dice en griego moderno “mi cumpleaños”, que hace el número με´. Los curiosos pueden consultar el sistema de numeración griego en la Wikipedia.

Cuando les he dicho a mis chicas de 2º (ellas son por orden rigurosamente alfabético A. y A.) que esta cifra ya empieza a pesarme, A. me ha dicho, con el tono dulce propio de su carácter y el humor de su inteligencia: “Profesor, debería dejar de leer esos poemas…”.

¡Oh là là, qué delicia! No puede uno enseñarles nada, sin que acaben usándolo contra el remitente. Se refería ni más ni menos que al poema de Mimnermo de Colofón (Fr.1) que semanas atrás tradujimos en clase, y que transcribo para delicia de los aficionados y castigo de ignorantes.

Tίς δὲ βίος, τί δὲ τερπνὸν ἄτερ χρυσῆς Ἀφροδίτης;
 τεθναίην, ὅτε μοι μηκέτι ταῦτα μέλοι,
κρυπταδίη φιλότης καὶ μείλιχα δῶρα καὶ εὐνή,
 οἷ’ ἥβης ἄνθεα γίνεται ἁρπαλέα
ἀνδράσιν ἠδὲ γυναιξίν· ἐπεὶ δ’ ὀδυνηρὸν ἐπέλθηι
 γῆρας, ὅ τ’ αἰσχρὸν ὁμῶς καὶ κακὸν ἄνδρα τιθεῖ,
αἰεί μιν φρένας ἀμφὶ κακαὶ τείρουσι μέριμναι,
 οὐδ’ αὐγὰς προσορῶν τέρπεται ἠελίου,
ἀλλ’ ἐχθρὸς μὲν παισίν, ἀτίμαστος δὲ γυναιξίν·
 οὕτως ἀργαλέον γῆρας ἔθηκε θεός.

Traduciré de memoria y a ojo, tal y como recuerdo que nos quedó en clase.

“¿Qué vida hay, qué placer sin la dorada Afrodita?
Estaré muerto cuando ya nada me importen estas cosas:
el amor a escondidas, los dulces regalos y la cama,
que son los agradables frutos de la juventud
para hombres y mujeres. Que cuando llega la pesarosa
vejez, que hace a un tiempo al hombre feo y malo,
de continuo funestos temores atormentan su ánimo,
ni siquiera se alegra de contemplar los rayos del sol,
y resulta odioso para los niños y despreciable para las mujeres.
Así de odiosa hizo la divinidad a la vejez”.

No quiero ponerme mementomórico, que decía Jose Ángel de VanityFea, sino continuar con una discusión que quien más quien menos todos hemos abordado alguna vez. ¿Hacen el estudio y la cultura mejores a las personas? ¿En qué medida nos cambian?

Nunca he sabido qué contestar al meollo de esta pregunta, pero sí tengo una respuesta parcial más bien modesta. Mis alumnos, sobre todo los mejores, según van ascendiendo en el cursus honorum, son capaces de hacer chistes cada vez más sofisticados, como éste de mi A. No es gran cosa, y ni siquiera es una virtud, pero sólo la educación formal hace posible este tipo de humor, y es un tipo de humor que, dicho en palabras homéricas, calienta mi ánimo y me reconforta. ¿No es toda la cultura en sí misma una forma de consolatio vitae?

Añadido 7/4/2006. Para aclarar el significado de “mementomórico” (supongo que por aquí merodean alumnos, y al fin y al cabo la deformación profesional es un vicio menor), he consultado la wikipedia española. Dado que no existía el artículo, lo he creado, y ahí luce flamante: Memento mori.

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Los amores de Eros y Psique

13 marzo 2006 · Red

Mirando atrás, veo que he hecho pocas webs directamente relacionadas con el griego: Periplo: un viaje a Grecia, Los amores de Eros y Psique, y este blog. Pues bien, contra todo pronóstico, la que se lleva la palma hasta el punto de que su éxito me deja boquiabierto es la de Eros y Psique.

He centralizado los contadores de visitas de varias páginas, y gracias a ello descubro que hoy, por ejemplo, Los amores de Eros y Psique ha tenido 91 visitas diferentes, que han pedido un total de 1066 páginas. Mirando con detalle las estadísiticas descubro sorprendido que unos dos tercios de las visitas completan el recorrido del relato. Por lo demás, pensé que mucha gente llegaría a ella por error, mientras buscaba otra cosa, debido a que el título incluye el término “eros”. Pero no, la mayor parte de las búsquedas se han realizado con los términos “eros y psique”, “mito de psique”, “psiquis”, etc. Dos conclusiones: 1) nuestra mitología sigue teniendo tirón, y 2) la cursilería (mi resumen del mito rezuma mantequilla de Soria) goza de buenísima salud.

Vae, amantibus!

Actualizado 4/4/2006. Veo que la editorial Atalanta ha editado un extracto de la obra de Apuleyo El asno de oro en forma de novela exenta, titulada así: Eros y Psique (ISBN 84-934625-4-3). ¿Me permitirán que incluya su portada para poner en este erial una nota de color?

Portada de Eros y Psique (ed. Atalanta)

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Nadie pierde

5 marzo 2006 · Libros

Portada de Nadie pierde, de Robert Wright.

Nadie pierde (en inglés Nonzero), de Robert Wright, lleva el subtítulo “La teoría de juegos y la lógica del destino humano”. Aún no sé si su autor es un historiador, un antropólogo o un economista, pero sí que trata uno de los temas estrella de las disciplinas humanísticas: el origen de las sociedades complejas, del estado, que a mí personalmente siempre me ha tenido mosqueado. Devoré sus primeras cien páginas, más o menos, y me cansó luego un poco su tono ingeniosillo (pero si tiene razón, ¿qué más da?) y su verbosidad.

Claro que mi entusiasmo es interesado, porque confirma algunas de las ideas que sostengo en el último capítulo de mi ¿proyecto? El origen naval de la arquitectura y la escultura griega. Me explico. Sostiene el autor, de acuerdo con la teoría de juegos, que los juegos de suma no nula (cooperación para entendernos) son el pegamento que crea las sociedades. Hasta ahí muy simple y evidente. Que el comercio es una de las formas más habituales de cooperación, lógico también, y que su expansión lleva aparejado el aumento del tamaño de los estados. Siendo esto último cierto, me resulta chocante la forma en que se ha ninguneado el papel del comercio en el análisis de las grandes culturas antiguas; yo, por mi parte, sostenía que el comercio era precisamente la actividad que hacía arrancar al estado. Wright también repite a lo largo de todo su libro que la principal razón de ser del estado es la de crear un espacio propicio a los intercambios comerciales mediante el establecimiento de la paz (monopolio de la violencia) y el derecho. El autor incluso habla de mis queridos piratas y salteadores de caminos:

«Unos de los primeros objetivos de la expansión romana, en el siglo III a.C., fue acabar con la piratería, para proteger el comercio itálico (…) Fue uno de los motivos por los que la Pax Romana se tradujo en riqueza. Creó no sólo una zona libre de conflictos bélicos, sino además una zona (relativamente) libre de bandidos.» (pp. 136-7)

«Preguntemos a un historiador qué dos cosas engrandecieron Roma y se convirtieron en hitos que la posteridad quiso emular, y lo más seguro es que oigamos: “Las carreteras y el derecho“». (p. 137)

Especialemente delicioso me ha resultado conocer que un tal Elman R. Service, autor de Los orígenes del Estado y la civilización (ISBN: 84-206-8083-4), sostenía que «…las jefaturas solían formarse cuando varias aldeas próximas entre sí quedaban vinculadas por el comercio; la aldea situada en el centro sería naturalmente la más rica y se volvería dominante poco a poco» (p.73). Haber redescubierto el Mediterráneo me hacer sentir bien en compañía tan prestigiosa.

Pero no todo está perdido. Ni el autor de Nadie pierde, ni los teóricos que se baten a duelo en sus páginas, parecen haberse dado cuenta de la importancia del bloqueo del comercio fluvial y marítimo, ni de que los primeros reyes bien pudieron ser capitanes. Y ya puestos, sus palacios, almacenes y templos, barcos puestos del revés. Alguien debería mandarle un mail a este chico.

Por cierto, juro y perjuro que antes de tener un blog yo no era tan pedante. No sé qué me está pasando. ¿Alguna idea?

Actualizado 12/3/2006. El mail está mandado y el autor me ha contestado muy amigablemente a vuelta de correo. Claro que no tiene tiempo de leerse lo mío, pero tampoco esperaba tanto. Esto de internet es la hostia.

Actualizado 13/3/2006. Sobre la pedantería en los blogs copio y pego una cita muy certera del frontispicio de VanityFea (“frontispicio”, sí, he dicho): “Algo hay en el formato mismo de los blogs que parece fomentar un desarrollo casi canceroso de nuestro ego” (John Hiler).

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