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Un adefesio

9 octubre 2013 · Clásicas

Ayer fue todo uno: vi la marca de un autobús MAN modelo Stergo ‘ spica y se me encendió la bombilla. ¿Qué Stergo ni qué niño muerto? Ahí lo que pone es… Véanlo ustedes mismos, está en griego, pero un griego disimulado.

Placa con el nombre stergo'spica, un modelo de autobús MAN

Vamos a ver. Ahí lo que pone es σπεύδω ni más ni menos, o sea el verbo griego “ir deprisa, correr”, que para un autobús tiene su tela. La primera letra es una sigma final, cuando debería ser una sigma inicial/media, pero así los que ignoran el alfabeto griego pueden leerla como una “s”. A la segunda letra, la pi, el perpetrador de la idea le ha metido un hachazo en vertical y ha dejado sólo la mitad izquierda, que a resultas de la mutilación se lee como una “t”. De la épsilon nada cabe decir, puesto que se lee como “e” sin ningún problema. A la ípsilon me la han tenido que adelgazar por lo bajo, las caderas digamos, y eso la ha convertido en algo parecido a una “r” del alfabeto latino. Aceptamos pulpo como animal de compañía. La delta no puede ocultar que es una delta. Se muestra tal y como es, sólo que queda rarísima ahí por lo bajo, evocando remotamente a la latina letra “g”, que es de lo que se trataba. Por último, como la omega no la conoce el ignaro destinatario, la cambiamos por una ómicron y aquí Irene y después Gloria. Ahí queda eso, con un par.

Pedazo de adefesio, señores, dicho sea en su acepción de “Persona o cosa ridícula, extravagante o muy fea.” Y ya que estamos, por el mismo precio y en el diccionario de la RAE, me acabo de enterar de que adefesio procede del latín Ad Ephesios, en referencia al título de la epístola que Pablo de Tarso dirigió a los habitantes de la griega Éfeso, quienes se las habían hecho pasar de a metro. Como decía aquel, Nulla dies sine linea.

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Ἀνακλυσμός / Anaklusmos

28 septiembre 2013 · Clásicas

Por aquí alguien se está metiendo entre pecho y espalda, por riguroso orden de aparición, la saga de novelones titulada Percy Jackson y los dioses del Olimpo, obra de Rick Riordan inspirada en la mitología griega.

Ἀνακλυσμός (leído a la española como “anaklismós”) es el nombre de la espada del protagonista, Percy, una puesta al día del antiguo Perseo, al que aquí presentan como hijo de Poseidón y no de Zeus, entre muchísimas otras libertades. El nombre aparece escrito en la guarda de la espada en rigurosas mayúsculas, tal que así: ANAKLUSMOS (por un poco más lo podían haber escrito en griego: ΑΝΑΚΛΥΣΜΟΣ).

Esta palabra no existía en griego antiguo y por eso es inútil buscarla en los diccionarios. Eso sí, para crearla Riordan partió de una palabra que sí existía: κατακλυσμός “flujo” o “inundación”, que ha dado el español cataclismo, que originalmente designaba una catástrofe producida por inundación. El procedimiento que siguió Riordan para crear el nombre era fácil: a la preposición κατά “hacia abajo” se le opone en griego ἀνά “hacia arriba” (como en cátodo y ánodo), así que a κατακλυσμός, que etimológicamente significa “flujo hacia abajo”, le inventó un antónimo άνακλισμός que se debe entender como “flujo hacia arriba”. Sobre la acepción exacta que el autor quiso dar a este nombre caben pocas dudas. Él mismo, en el segundo volumen de la saga, traduce el nombre de la espada Ἀνακλυσμός al inglés como Riptide, que en la versión española aparece como Contracorriente. Y es una pena, porque el nombre daba para mucho más.

Sostenían los filósofos estoicos que el mundo se ha destruido y vuelto a crear repetidas veces, y que muchas de esas destrucciones se produjeron por inundación. A partir del original κατακλυσμός en el sentido de “inundación catastrófica” se podía nombrar la espada como Desecación, es decir, la que impide la inundación y destrucción del mundo o, en sentido más amplio, la que devuelve al orden lo que el mal entregó al caos. Suena más épico, que es de lo que se trataba. ¿O no?

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Lapidario náutico, atribuido a Astrámpsico

1 junio 2013 · Clásicas

Me entero por cortesía de Elena de la existencia de un Lapidario náutico en griego, atribuido quién sabe si falsa o acertadamente al escritor de magia alejandrino Astrámpsico. Como no hay, por lo que veo en Google, edición electrónica alguna en modo texto en todo el universo mundo, y mucho menos traducción al español, procedo a proveer al desocupado lector de ambas.

El texto procede de la edición decimonónica de Mely, F. de, Courel, H. y Ruelle, C. E.: Les Lapidaires de L’Antiquité et du Moyen Age Paris, ed. E. Leroux, 1896-1902 aprox., vol. 2, pp. 191-92. Puedes descargar de aquí en formato .pdf las páginas 191 y 192 que contienen este lapidario en concreto.

LAPIDAIRE NAUTIQUE DIT DE ASTRAMPSICHUS

῾Ὀσοι τῶν λίθων εἰς ἀνακωχὴν ζάλης καὶ τρικυμίας θαλάσσης.

1) Ἄνθραξ καὶ χαλκηδόνιος ἀπὸ παιδίου φορούμενος ναυαγήσαντας ὑποβρυχίους οὐκ ἐᾷ γενέσθαι.

2) Ἀδάμας καὶ ὁ γλαῦκος καλούμενος, ὁ ἐν Μακεδονίᾳ περὶ τὸ Πάγγαιον* ὄρος, ὃ χαλάζῃ ἔοικεν ἀποτρόπαιος μεγίστου κλύδωνος καὶ τυφῶνος· τὰ ὅμοια δὲ δύναται καὶ ὁ παρὰ Ἰνδοῖς εὑρισκόμενος ὁ τῷ εἴδει πυρρὸς καὶ ἀργυροειδής· κρείσσων δὲ ὁ σιδηρἰζων.

3) Βήρυλλος ὁ διαυγὴς καὶ λαμπρός, ὁ θαλασσόχρους· γλυφέσθω ἐν αὐτῷ Ποσειδῶν ἐφ ἅρματι διπώλῳ βεβηκῶς καὶ ἐν τοῖς διὰ θαλάσσης ὁδεύουσιν ἀπήμων ταῖς ταραχαῖς ἔστω.

4) Δρύοψ, λίθος ἔχων το μέσον λευκόν· ἁρμόζει καὶ αὐτὸς πρὸς εὔπλοιαν.

5) Κυράλιος σὺν δέρματι φώκης εἰς τὸ καρχήσιον τοῦ πλοίου περιαπτόμενος, ἀντιπάσχει άνέμοις καὶ κλύδωσι, και ἀκαταστασίαις παντοίαις ὑδάτων.

6) Ὀφιόκοιλος λίθος γενόμενος ἐν τοῖς ὄρεσι τῆς Αἰγύπτου· ἔχων ἐν ἑαυτῷ φολίδας διεζωσμένας, καθάπερ ὀφἐως κοιλία. Τοῦτον, ἐάν τὶς ἔχῃ, ἀκίνδυνος ἐν ζάλῃ θαλάσσης διαφυλαχθἠσεται.

7) Ὀψιανὸς λίθος μέλας οὐ λίαν, ἀλλ ὑπόχλωρος εὑρισκόμενος ἐν τῇ Φρυγίᾳ καὶ Γαλατίᾳ. ὃς καὶ πίσσα καλεῖται, διὰ τὸ προστριβόμενον αὐτὸν ὀσμὴν παρέχειν πίσσης. Χρήσιμος δέ ἐστι φορούμενος τοῖς κατὰ θάλασσαν καὶ ποταμοὺς τὴν πορείαν ποιουμένοις.

* Enmienda de Halleux y Schamp, manuscritos πάγιον.

Las piedras para calmar una tormenta y una mar brava:

1) Ántrax y calcedonio, llevados desde la niñez, no permiten que uno se hunda en caso de naufragio.

2) El acero y la piedra que llaman mochuelo, la que se encuentra en Macedonia en torno al monte Pangeo, la que se parece al granizo, protege contra la mayor de las olas y el tifón. También tiene el mismo poder la que se encuentra en la India, la que parece de fuego y de plata, pero es mejor la que parece de hierro.

3) El berilo traslúcido y brillante, el de color verde aguamarina: si se graba en él a Posidón montado en un carro de doble tiro, saldrán ilesos de las dificultades quienes navegan por el mar.

4) El carpintero, una piedra que tiene el centro blanco; esta también va bien para tener una travesía tranquila.

5) El coral, atado con una piel de foca en torno al mástil del barco, contrarresta los vientos y las olas, y todas las perturbaciones de las aguas.

6) La piedra vientre de serpiente que se da en los montes de Egipto. Tiene escamas separadas como las del vientre de una serpiente. Quien la tenga se mantendrá a salvo de la tormenta en el mar.

7) La obsidiana, una piedra no muy oscura, más bien verdosa, que se encuentra en Frigia y en Galacia. También se la llama brea, porque al frotarla expide olor a brea. Conviene que la lleven quienes hacen un viaje por mar o por los ríos.

Dicho sea de paso, buscando documentación del Lapidario, me encuentro en la red un artículo de nombre delicioso y contenido más delicioso aún: “La pizarra visigoda de Carrio y el horizonte clásico de los χαλαζοφύλακες”, de F. J. Fernández Nieto, donde se habla del curioso y descansado oficio de vigilante de tormentas o guardián del granizo. Me lo pido, χαλαζοφύλαξ con una silla de enea por toda dotación y vistas al cielo.

Añadido 1/8/2014. Por si interesa a alguien, que lo dudo, hay una edición reciente, que aprovecho para hacer un par de enmiendas al texto y la traducción. La referencia es Halleux, Robert y Schamp, Jacques (2003): Les lapidaries grecs. Paris: Les belles lettres. ISBN 9782251003573.

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María Moliner [no] se equivocaba

21 mayo 2013 · Clásicas

Solemos llamar María Moliner, con el nombre de su autora, al Diccionario de uso del español. Gracias a Wikipedia me entero de que hay varias ediciones de este diccionario: la edición original escrita y editada en vida de la autora, agotada hace años, y unas segunda y tercera ediciones publicadas tras su muerte con numerosos cambios debidos a otras manos. Leo que los herederos han litigado con la editorial a cuenta de estas ediciones espurias, no sé si por la integridad de la obra, por dinero o por ambos.

La primera edición, la fetén, no incluía las voces kuros y kore, pero se metieron con calzador en las ediciones siguientes, y se metieron mal. Kurós y koré dice la versión electrónica, y dice que porque vienen del griego ya agudas:

kurós (del gr. kourós, hombre joven)
koré (del gr. koré, mujer joven)

Una colleja había que meterles a estos lexicógrafos anónimos que no saben leer griego: κοῦρος y κόρη son llanas de toda la vida. Manolete, si no sabes deletrear, ¿pa qué te metes?

Bueno, pues que los chicos/as de Wikipedia se lo creyeron y pusieron toda la wiki perdida de kurós y korés agudos. Y en esas ando, de limpieza. ¡Anda que no hay faena! A ver si un bibliotecario me cree y traslada Kurós a Kuros, que les mosquea que yo diga que María Moliner se equivocaba, cuando lo que yo digo es que María Moliner [no] se equivocaba.

Por cierto, que cualquier excusa es buena para traer a colación esta foto del usuario de Wikimedia Commons Tetraktys: un primerísimo primer plano lateral de un kuros, el famoso Diadúmeno “el que se ciñe (la cinta a la cabeza)”. Las manchas de la piedra hasta parecen pelusilla de un mal afeitado. ¡Qué belleza!

Primer plano lateral del Diadúmeno
Foto: Tetraktys. Licencia CC by-sa 3.0.

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Διπλοῦν ὁρῶσιν οἱ μαθόντες γράμματα

24 abril 2013 · Clásicas

“Los que saben leer y escribir ven el doble” es una frase atribuída a Pitágoras. Podría decirse que es un gregajo si tuviéramos que inventar un paralelo del término latinajo. Aunque eran pocos, alguno había antes en España que soltaba latinajos: médicos, abogados, curas… pero qué pocos, ¡ay!, soltaban en su vida una frase o proverbio en griego antiguo, un gregajo.

Diploun horosin hoi mathontes grammata
Foto: Immanuel Giel (dominio público).

Para paliar esta minusvalía de nuestros contemporáneos, por aprender el idioma de mis antepasados in pectore, o por curiosidad sin más, he emprendido la traducción de un listado de locuciones griegas de la Wikipedia en inglés (WP-EN) a la Wikipedia en español (WP-ES): Anexo:Locuciones griegas. Allí encuentro perlas como esta regla menmotécnica para recordar el número pi: ἀεὶ ὁ θεὸς ὁ μέγας γεωμετρεῖ τὸ σύμπαν “Siempre el gran dios aplica la geometría a todo”, que vale (no revelaré aquí cómo) por 3,1415926. Voy por la alfa, y estás invitado/a a sumarte a este llamémosle esfuerzo o gusto. Así, y por cerrar en anillo este articulito, haremos verdad el dicho atribuido a Pitágoras de que διπλοῦν ὁρῶσιν οἱ μαθόντες γράμματα. Χαίρε.

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