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Vocabulario náutico del griego antiguo

3 noviembre 2009 · Náutica

Cuelgo aquí un vocabulario náutico del griego antiguo y la traducción de cada término al español. No hay mejor manera de tener siempre a mano una chuleta que colgarla en el interné. Iré completándola con términos nuevos a medida que se me crucen por el camino. Siempre con la ayuda de philolog.us, por supuesto.

Póster de una trirreme griega (imagen reducida)
[descargar póster]

  • ἄγκοινα, ας (ἡ): driza.
  • ἄγκυρα, ας (ἡ): ancla.
    ἱερὰ ἄγκυρα: ancla de esperanza.
  • ἀκάτειος, ον: perteneciente a un barco ligero.
  • ἀκάτειον ου, (τό): vela pequeña del trinquete.
  • ἀκάτιον ου, (τό): barco ligero usado por los piratas.
  • ἄκατος, ου (ἡ): barco ligero.
  • ἀκροστόλιον, ου (τό): adorno terminal de proa y/o popa.
  • ἀκρωτήριον, ου (τό): extremos de proa y popa, que se cortaban de los barcos capturados como señal de victoria.
  • ἀρτέμων, ονος (ὁ): vela de proa.
  • ἀσπιδεῖον, (τό): parte de la proa de un barco (Hesiquio).
  • ἄσκωμα, ατος (τό): pieza de cuero que cierra el ojo de buey por el que sale un remo.
  • ἄφλαστον, ου (τό): remate curvado de la popa en forma de cola de pez.
  • ἄφρακτος, ον: descubierto, dicho de un barco que carece de puente de combate.
  • γαλήνη, ης (ἡ): calma del mar.
  • γόμφος, ου (ὁ): clavija, espiga de madera usada en la unión de los palmejares.
  • διατόναιον, ου (τό): bao, viga transversal de la cubierta.
  • ἔμβολος, ου (ὁ) y ἔμβολον, ου (τό): espolón.
  • ἐπισείων, οντος (ὁ): cinta, banderola en lo alto del estandarte de popa.
  • ἐπίτονοι, ων (οἱ): backstays o estais de popa.
  • ἐπωτίδες, ων (αἱ): orejas, plataformas en ambas amuras en las que se depositan las anclas.
  • ἐρέτης, ου (ὁ): remero.
  • ἕρμα, ατος (τό): piedra de lastre; usada también como puntal para soportar una embarcación varada.
  • εὐναί, ῶν (αἱ): literalmente camas; piedras usadas como puntales al varar el barco, y también como anclas y lastre.
  • ζευγίτης, ου (ὁ): zeugita, remero del nivel intermedio de una trirreme.
  • ζυγός (ὁ): bao
  • ζωστήρ, ῆρος (ὁ): cinturón, viga longitudinal de refuerzo del casco.
  • ἠλακάτη, ης (ἡ): perilla.
  • θαλαμίτης, ου (ὁ): talamita, remero del nivel inferior de una trirreme.
  • θρανίτης, ου (ὁ): tranita, remero del nivel superior de una trirreme.
  • ἴκρια, ων (τά): puente o plataforma, normalmente de popa.
  • ἱστίoν, ου (τό): vela.
  • ἱστοδόκη, ης (ἡ): candelero, poste en que se apoya el mástil abatido.
  • ἱστοπέδη, ης (ἡ): bloque o hueco de la quilla en que apoya el mástil.
  • ἱστός, (ὁ): mástil, palo
    ἀκάτειος ἱστός: trinquete, palo menor de proa
    μέγας ἱστός: palo mayor
  • κάλως, κάλω (ὁ): escota.
  • κάνθαρος, ου (ὁ): un tipo de barco de Naxos.
  • καρχήσιον, ου (τό): perilla, tope del mástil por donde pasan las drizas; también grúa para carga y descarga de mercancías.
  • κατάστρωμα, ατος (τό): puente de combate.
  • κατάφρακτος, ον: acorazado, dicho de naves con puente de combate (por oposición a ἄφρακτος).
  • κεραία, ας (ἡ): antena, verga, gavia.
    ἀκάτειος κεραία: antena del trinquete.
  • κλείς, ιδος (ἡ): banco de remero y bao.
  • κλῖμαξ, ακος(ἡ): escalerilla
  • κρίκος, ου (ὁ): ollao, ojal anillado de una vela para pasar un cabo.
  • κυβερνήτης, ου (ὁ): piloto.
  • κύμβη ης (ἡ): barco ligero usado en lagos y ríos (Cic. De off. III.14); tal vez de origen fenicio (Plinio, Hist. nat. 7.208). Similar al ἀκάτιον.
  • κωπεύς, έως, (ὁ): astil del remo.
  • κώπη, ης (ἡ): mango del remo; por extensión, remo.
  • κορώνη, ης (ἡ): cuervo, popa curvada del barco.
  • κύμβη, ης (ἡ): casco, barco.
  • λέμβος, ου (ὁ): bote.
  • λῃστής, οῦ (ὁ): pirata.
  • λιμήν, ένoς (ὁ): puerto.
  • μεσόδμη, ης (ἡ): fogonadura, caja en la que se engasta el mástil.
  • μυοπάρων, ωνος (ὁ): barco ligero usado por los piratas.
  • ναύαρχος, ου (ὁ): navarco, almirante de una flota.
  • ναῦς, νεώς (ἡ): barco.
    ναῦς μακρά: barco largo de combate ο galera.
    ναῦς στρογγύλη: barco grueso ο mercante.
  • ναύσταθμον, ου (τό): puerto, fondeadero.
  • ναύτης, ου (ὁ): marinero.
  • νεώλκιον, ου (τό): dique seco.
  • νεώσοικος, ου (ὁ) y νεώριον, ου (τό): arsenal, astillero, atarazana.
  • νεωρός, οῦ (ὁ): director de un arsenal.
  • ὀθόνη, ης (ἡ): (tardío) vela.
  • ὅπλα, ων (τά): equipamiento de una nave (poleas, cabos, etc.).
  • ὀφθαλμoί, ῶν (oἱ): ojos pintados en ambas amuras (Philostr.Im.1.19).
  • Παραρρύματα, ων (τά): conjunto de lienzos de piel o fieltro que pende de la borda como protección ante los proyectiles.
  • παρεξειρεσία, ας (ἡ): saliente lateral en el que se apoyan los remos.
  • πειρατής, οῦ (ὁ): pirata, término tardío para λῃστής.
  • πεῖσμα, ματος (τό): amarra
  • πηδάλιον, ου (τό): timón.
  • πηδαλιοῦχος, ου (ὁ): timonel.
  • πλάτη, ης (ἡ): pala de remo; por extensión, remo.
  • πλοῖον, ου (τό): barco en general; mercante por oposición a ναῦς, barco de guerra.
  • προεμβόλιον, ου (τό): pico del barco, espolón.
  • πρότονοι, ων (οἱ): estais de proa.
  • πρύμνα (ἡ): popa.
  • πρυμνήτης, ου (ὁ): oficial de popa, piloto; χώρας τῆσδε πρυμνήτης ἄναξ, “el piloto del estado” (Esquilo, Euménides 16).
  • πρῷρα, ας (ἡ): proa.
  • πρῳρεύς, έως (ὁ): oficial de proa; sigue en rango al piloto, y se encarga del aparejo y manda sobre los remeros (Jenof. Econ. VII.14)
  • πτέρνη, ης (ἡ): talón, donde encaja el pie del mástil.
  • πτυχή, ῆς (ἡ): parte de la amura donde están los ojos y el nombre del barco (Escolios a Apolonio Rodio 1.1089).
  • ῥυμουλκέω: remolcar con un cabo (de ῥῦμα y ἕλκω).
  • Σάμαινα, ης (ἡ): samaina, barco de Samos.
  • σειρά, ᾶς (ἡ): cuerda.
  • σκαλμός, οῦ (ὁ): escálamo, tolete, donde apoya el fulcro del remo.
  • σταμίν, ίνος (ὁ): cuaderna
  • στεῖρα, ας (ἡ): tajamar
  • στόλος, ου (ὁ): equipamiento, expedición, flota; también proa.
  • στυλίς, ίδος, (ἡ) columnilla, asta del estandarte (gallardete, insignia, banderola, emblema) enarbolado a popa.
  • στυππεῖον, ου (τό): estopa.
  • ταρσός, οῦ (ὁ): pala del remo; por extensión, fila de remos.
  • τέρθριος, ου (ὁ): candaliza.
  • τοῖχος, ου (ὁ): costado, cada uno de los dos del casco.
  • τράφηξ, ηκος (ὁ): borda en la que se apoyan los remos; en barcos mayores la balaustrada completa o celosía de la borda; según Hesiquio, “el labio de la nave”.
  • τρόπις, εως (ἡ): quilla.
  • τροπός, οῦ (ὁ) y τροπωτήρ, ῆρος (ὁ): tira de cuero enrollada que une el remo al escálamo.
  • τροχιλεῖον, ου (τό): polea.
  • τροχίλος, ου (ὁ): rueda de la polea.
  • ὑπηρέσιον, ου (τό): cojín de remero.
  • ὑπόζωμα, ατος (τό): tensor, maroma de proa a popa que tensa la trirreme.
  • φάλκης, ου (ὁ): cuaderna (según Pólux 1.85).
  • φορτίς, ίδος (ἡ): barco mercante.
  • φρυκτώριον, ου (τό): torre para hacer señales con fuego.
  • : falsa quilla, que refuerza por debajo la quilla verdadera.
  • χηνίσκος, ου (ὁ): gansito, tope del tajamar en forma de cuello y cabeza de ganso (tardío).
  • χορδή, ῆς (ἡ): cuerda.
  • χῶμα, ατος (τό): muelle.
  • ὠὸπ ὄπ: onomatopeya con la que los remeros acompañan la boga.

En esta página un lexicógrafo de verdad cuelga muestras de su proyecto Historical Dictionary of Mediterranean Nautical Terms. Mucha tela que cortar. En papel son muy completos los glosarios con términos griegos y latinos de Lionel Casson: Ships and Seaman Ships in the Ancient World. Baltimore, John Hopkins University Press, 1995, pp. 383-402.

Agenda sunt. Entre los recursos que aún me falta consultar, la voz Ναῦς en A Dictionary of Greek and Roman Antiquities. Sí he usado en cambio este póster de una trirreme, completo aunque con erratas: Τριήρης.jpg.

Off topic. Alucino pepinillos con Google. Once minutos después, once, de publicar este artículo su base de datos ya lo tiene indexado y lo coloca en cabeza de lista para la búsqueda Vocabulario náutico del griego antiguo. Este muchacho empieza a preocuparme.

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Θάλασσα, θάλασσα…

29 octubre 2009 · Náutica

Yendo a Tarragona por la autopista, nada más rebasar el puerto de Montblanc, vi al final del paisaje una mancha gris de brillo metálico: era el mar calmo encendido por un sol que se abría paso perezosamente entre las nubes. Como me ha ocurrido otras veces, no pude evitar recordar a los adelantados de la expedición de los 10.000 que, al culminar el último puerto de su ruta, ya en las inmediaciones de Trapezunte (hoy Trabzon, antes Trapisonda o Trebisonda), gritaron llenos de júbilo «Θάλασσα, θάλασσα». Pero, a diferencia de lo que me ha ocurrido otras veces, a la sensación de júbilo se le sumó esta vez una sensación de encogimiento, porque venía a medir mis fuerzas con las de ese mar.

Leí en algún sitio que en el mar no hay ateos. La expresión “fuerza de la naturaleza” tuvo que inventarse para describir la enormidad que supone vivir una tormenta en el mar. En tierra firme la lluvia, el viento, el granizo… pueden dar miedo, pero la tierra en estas circunstancias hace honor a su adjetivo y sigue firme. En el mar a todo lo anterior hay que añadir que el suelo se mueve, sube y baja con oscilaciones de varios metros de altura, que la vertical de los palos puede describir un arco amplísimo en unos pocos segundos, y que no puedes salir huyendo de todo ese horror porque unos metros más allá, al otro lado de la borda, no está el refugio que necesitas, sino el mar helado que engulle por ahogamiento o consume por enfriamiento tu vida en unas pocas horas.

Leí también en otro sitio que la religión es un potente ansiolítico. Que nos protegemos de los peligros en la medida de nuestra habilidad para controlar el entorno; pero hay peligros que nuestras fuerzas son incapaces de domeñar. En estas circunstancias el ateo se encomienda a su buena suerte o a la estadística recreativa: “Si he sobrevivido al 100 % de mis peligros pasados, también saldré de ésta”. El creyente, en cambio, una vez ha hecho todo lo que a un ser humano le es dado hacer para conjurar el peligro (ponerse a la capa, asegurar la estiba, comprobar los instrumentos, notificar su posición y su rumbo a una costera…), se cree o se sabe capaz de hacer aún algo más: el creyente reza. Reza y confía y, por el arte de esa magia, su ansiedad se atenúa, gana por ello un plus de serenidad y acrece en un punto su capacidad de supervivencia. La selección natural hace el resto y acaba convirtiéndonos en una especie propensa a la fe.

Los marinos de la antigüedad evitaban navegar con mal tiempo. Si éste los sorprendía en el mar, evitaban la cercanía de la costa y sus peligros. Si a pesar de ello el viento y la corriente los empujaban hacia ella, recurrían al ancla de esperanza, que con buen criterio llamaban ἰερὰ ἄγκυρα, “ancla sagrada”. Confiaban en que a partir de ese momento, más allá del límite que alcanzaban sus conocimientos de marinería, intervendría el favor de la divinidad. Muchas anclas rescatadas de pecios antiguos conservan inciso el nombre de una divinidad o sus asimilados, Venus especialmente o los Dioscuros. Algunos, por agotar todos lo recursos, también se encomendaban a la buena suerte, la ἀγαθὴ τύχη, y algunas anclas llevan incisa además la jugada del perro, la suerte ganadora del juego de dados.

A pesar de mi inquietud los dioses atmosféricos fueron en esta ocasión generosísimos y disfruté como un antiguo a bordo de un precioso balandro de 13,5 metros de eslora, aparejado en Marconi, para más abundamiento llamado el Argonauta. Continuará.

Cubierta del balandro Argonauta

Cubierta del Argonatua. De proa a popa, el enrollador del Génova, el balcón de proa, los candeleros con sus guardamancebos o pasamanos, los obenques de estribor y, junto al palo, la contraescota o trapa. En primer plano los reenvíos y sus mordazas bien rotuladas. En el winche enrollada la driza de la mayor.

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Vehicular

31 agosto 2009 · Enseñanza

Siempre que oigo o leo este adjetivo, “vehicular”, una mosca chivata me aletea detrás de la oreja. Leo en un periódico que para un tribunal y en un caso determinado “el catalán es la lengua vehicular de los exámenes a profesor de autoescuela”; la noticia no sorprende una vez que todos hemos asumido que el catalán sea la lengua vehicular de las enseñanzas avant la lettre, la primaria y la secundaria.

Decidido a resolver de una vez por todas la razón del incómodo mosqueo, cojo el adjetivo por los cuernos y me doy a estas reflexiones. “Vehicular” es un adjetivo totalmente inusitado, de hecho es un neologismo creado ad hoc (¡lagarto, lagarto!) para acompañar a la palabra “lengua” en el contexto específico de la legistación de política lingüística; que yo sepa no aparece en ningún otro contexto. Primera razón para ponerlo en cuarentena.

Preguntémonos ahora por su significado. La expresión “el catalán es la lengua de la enseñanza”, sin el adjetivo “vehicular”, se entendería igual de bien, lo que demuestra que el adjetivo carece de significado, por lo menos de significado denotativo, el fetén (connotaciones las habrá adquirido con el paso del tiempo, allá cada uno con la suya). Pero concedamos que significa de verdad algo: “vehicular, que sirve de vehículo de comunicación” parece una definición ajustada a su etimología. Sólo que este significado es una tautología, porque nunca las lenguas han servido para otra cosa.

— Oiga. Si en la enseñanza el catalán es la lengua que se usa para comunicarse, entonces el castellano ¿para qué se usa?
— Para nada. Directamente no se usa.
— ¡Ah! Vale.

Así que por este camino tampoco.

Sometamos por último el adjetivo a la prueba de los antónimos. Lo oscuro y lo claro existen por sus contrarios y, en caso de significar algo, “vehicular” debería tener su antónimo. Aquí el intento legitimador naufraga una vez más, pero se enciende por fin una luz. Los contrarios que me salen son tal que:

  • El español es la lengua excluida de la enseñanza.
  • El español es la lengua prohibida en la enseñanza.

Si tales son los antónimos, el adjetivo original que se ha evitado con el recurso al —en apariencia inocente— neologismo “vehicular” es “lengua única” u “obligatoria”. Veamos cómo suenan:

  • El catalán es la lengua única de la enseñanza.
  • El catalán es la lengua obligatoria de la enseñanza.

Claro que el legislador no quiso usar ninguno de estos adjetivos: se entienden demasiado bien y suenan como lo que son. En cambio “vehicular” no se entiende, porque nada significa, pero se parece a un argumento; hasta que lo destripas, claro, y se esfuma, pero eso no todo el mundo lo hace.

Retorcer el lenguaje nunca ha sido un problema para el poder. Precisamente por serlo, tiene una legión de filólogos en nómina capaces de justificar, con sólo un adjetivo, el sueldo que esforzadamente se ganan. Una persona inteligente anda por ahí con su neologismo “vehicular” colgado en el currículum a modo de medalla. Él aún se está riendo, los demás un poco menos.

Añadido. Me entero por un comentarista de Menéame de que la RAE ha incluido vehicular en su diccionario:

2. adj. Dicho de una lengua: Que sirve de comunicación entre grupos de personas de lengua materna distinta.

Seguimos en las mismas.

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Ωραίο…

1 julio 2009 · Náutica

Ωραίο, παραπολύ ωραίο. Bonito, muy bonito, es este vídeo sobre la reconstrucción, botadura y singladura de la nave Argo de la que he hablado aquí otras veces.

Este otro vídeo, ΑΡΓΩ, ζώντας το όνειρο, está relatado en griego con el fondo musical épico habitual.

Y contado en los telediarios en inglés:

Verlos bogar refresca y da envidia.

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No es sólo por…

25 junio 2009 · Libros

Este artículo de Antonio Delgado se merece un enlace: No es por bajar pelis gratis. Aunque habría que matizar: “No es sólo por…”, pero también. De todos los argumentos que se manejan pro y contra la propiedad intelectual hay uno que me subleva y que es cierto como el sol del mediodía: los artículos (libros, música, etc.) que las industrias no consideran rentables quedan descatalogados, es decir, secuestrados durante décadas al conocimiento y disfrute de millones de potenciales usuarios, hasta que llega el día en que nadie sabe siquiera de sus existencia. Ahí sí que hace santamente la piratería dando agua al que tiene sed.

Y la que se les viene encima con los lectores de libros digitales.

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