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Onírico

18 febrero 2014 · Varia

Onírico, del griego antiguo ὄνειρος, “sueño”. Es el estilo, el tema o la atmósfera de las fotografías de Himitsuhana, pseudónimo o falso nombre de Chiara Fersini. Aquí unos sueños: nereidas, un arcángel, un baño de Diana (los títulos y la obsesión helénica son míos). ¡Qué barbaridad!

Nereidas de Himitsuhana

Arcángel de Himitsuhana

Artemisa de Himitsuhana

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Volans Minerva, otro fondo de pantalla

11 febrero 2014 · Clásicas

Volans Minerva (1536×1024 píxeles) es un fondo de pantalla o de escritorio ideal para la chica chironiana, un tipo de chica muy especial: clasicista y moderna a un tiempo, es una degustadora ávida del pasado con todo el futuro por delante.

Fondo de pantalla

El grabado de la Minerva volante es del gran John Flaxman, la fotografía de una hoja de palma de Elroy Serrao, un usuario indio de Flickr que la ha pubicado con licencia CreativeCommons By-Sa y la combinación de ambas imágenes de una servidora. Καλὴ τύχη.

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Griego y francés, domicilio y hotel

5 febrero 2014 · Clásicas

A estas alturas de la película aún se ponen a la venta bodrios como este. La editorial La esfera de los libros ha editado la Iliada y la Odisea con una introducción del catedrático de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid Domingo Plácido Suárez quien, por lo visto, se apunta a un bombardeo. La edición es aparente, incluso muy aparente, tanto que ambos volúmenes juntos pesan dos kilos y medio y cuestan 69 euracos, precio de amigo.

Portada de Iliada de la Esfera de los libros

Pero a lo que voy. La traducción es del poeta parnasiano francés Leconte de Lisle, que tradujo ambas obras del griego al francés a mediados del siglo XIX (1866 y 1867). A su vez, la traducción del francés al español es de comienzos del siglo XX, obra de Germán Gómez de la Mata una y de Nicasio Hernández Luquero la otra, ambos escritores españoles de cierto nombre de comienzos del siglo XX. Ha llovido mucho desde entonces y la filología española del siglo XX ha dado a luz a plétoras de filólogos muy capaces de traducir a Homero directamente del griego al español con fidelidad y gusto. Sin ir más lejos, el profesor Plácido, que figura como editor aunque se limita a aportar una introducción y su nombre, se formó como filólogo clásico y sólo más tarde se profesionalizó como historiador de mucho mérito. Pero sus compañeros filólogos tienen un problema, y es que cobran por su trabajo, en tanto que estas traducciones, por más que huelen a rancio que tumban, le salen gratis a la editorial.

Por sus características, esta edición parece dirigida a personas con poca formación (y, también hay que decirlo, demasiada confianza en los catedráticos de Historia Antigua jubilados). Incluso puede que estos volúmenes se compren sólo para lucir intonsos en una estantería, y presumir ante las visitas de una cultura que no se posee. Pero es palmario que la editorial y el editor han decidido hacer caja con ambos, el confiado y el arribista. En la introducción el profesor Plácido pretende legitimar el recurso a estas traducciones con palabras filisteas (que reproduzco de Rogorn):

“…por más que el doble paso pueda dar la impresión de menor fidelidad, en obras como éstas no parece que la fidelidad literal sea el mejor criterio, dado que su pleno sentido es imposible y la pretensión de alcanzarla produce con frecuencia grandes dificultades para la lectura. (…) [Estas traducciones] consiguen una redacción fiel al espíritu de los poemas y hermosamente literarias”.

Estas palabras podrían leerse como un insulto a los traductores modernos de Homero, pero no es su intención, todo es mucho más sencillo: “Griego y francés, domicilio y hotel”.

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Pizarra digital y métrica

23 enero 2014 · Clásicas

Sé que es una simpleza, pero me ha hecho gracia. Tengo en el aula, desde hace un par de cursos, una pizarra digital interactiva, una Hitachi FX-Trio-77. Apenas la uso como pizarra porque se escribe muy mal en ella: hay que hacerlo muy despacio para que salga una letra medianamente decente, y no es cuestión. Si en una pizarra no puedes escribir a velocidad normal, que le den a la pizarra. Hasta ahí podíamos llegar. Y mira que ha costado dinero.

Pero por fin he encontrado a la PDI un uso que merece la pena. Este curso preparamos Homero en 2º de bachillerato con vistas a las PAU, y toca medir hexámetros. Así que en el menú correspondiente del programa de manejo de la pizarra le doy a “Importar” y elijo el PDF que contiene el texto de Homero. El programa lo importa —Voilà!— como una imagen de fondo, así que el texto de Homero no se puede borrar, y se puede escribir sobre y junto a él. Desde ese día, cuando —valga la expresión— toca medir a Homero, nos ponemos filólogos perdidos y, cambiando de color el puntero, vamos marcando sílabas largas y breves, cesuras, diéresis y zeugmas, con lo que el documento queda finalmente tal que así, o sea, mono.

Texto de Homero con las sílabas largas y breves, pausas y zeugmas.

El documento se puede guardar cada día y seguir editándose al siguiente, de modo que a final de curso tendremos escandida en un mismo documento fácil de consultar toda nuestra antología de Homero. Y eso es todo. Ya lo decía al principio, una simpleza.

Pero ya que estamos… Volver tras tantos años a preparar Homero para las PAU me ha hecho sentir como de vuelta en casa, porque los helenistas nos hemos criado a los pechos de Homero, como se criaban los griegos mismos. Vuelvo al poeta unos veinte años más tarde, ahí es nada, y noto que los años transcurridos me han dado un poso del que carecía años atrás. Ese poso hace que me resulte claro como la luz del mediodía que es una barbaridad —probrecicos alumnos nuestros, recién desflorados como tienen los cerebros, que a menudo no aciertan a traducir un pretérito imperfecto al español y a duras penas saben qué cosa sean un aoristo y un optativo—… que es una barbaridad enseñarles lo que es un zeugma y acto seguido meterles en fila de a uno el de Hilberg, el de Hermann y el de Näke; y además, de regalo, un concepto que sabemos falso, como el de la tmesis. Ni que fuéramos a hacer de ellos nebrijas.

Como padezco wikipediomanía, además de meteorismo, presbicia y otras deliciosas etimologías, voy creando o ampliando artículos como si Wikipedia fuera mi propio cuaderno de notas (con la ventaja de que éste nunca voy a olvidar dónde lo he dejado, espero). Fruto de este desvarío que no cesa son el artículo Zeugma (métrica), que aún no existe en la Wikipedia de ningún otro idioma y, en el artículo Tmesis, una crítica (que traduzco del artículo correspondiente de la Wiki inglesa) a la aplicación incorrecta del término tmesis a lo que deberíamos llamar, con mayor propiedad, los phraseal verbs de la lengua de Homero: κατὰ δάκρυα λείβων “echando abajo lágrimas”, o sea, “vertiéndolas”.

A ratos sueltos hasta me he liado a vectorizar este dibujo tan simpático. Cuando lo vio dijo un alumno: “¡Ahí va!”, e inmediatamente regresó a su letargo. A veces me pregunto si el curso entero no es una a modo de hibernación entre dos temporadas de piscina, una prolongada tmesis en la que prosperamos los profesores como los ácaros en la ropa de cama.

Dibujo de un dedo índice como modelo del pie dáctilo, compuesto por una sílaba larga y dos sílabas breves.

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Combinación de teclas para cambiar rápidamente el teclado en un Macintosh

7 enero 2014 · Clásicas

En Macintosh, con el sistema OSX, cuando se tienen instalados dos teclados, como el español y el griego politónico, es un rollo ir al menú superior y cambiar a mano el teclado. Sobre todo cuando se está escribiendo un examen o un vocabulario, es decir, en tareas que obligan a cambiar de teclado continuamente.

Panel de control Fuentes de entrada

Para ir más rápido lo suyo es asignar a ese cambio de teclado una combinación de teclas: concretamente alt + cmd + barra espaciadora. Esta combinación de teclas ejecutaba por defecto esta acción en versiones anteriores del sistema, pero en una de las actualizaciones del sistema dejó de funcionar (más bien, pasó a ejecutar otra acción). Para volver a activarla haremos lo siguiente. En el menú de la manzana, “Preferencias del sistema”, abrimos el panel de control “Teclado” y hacemos clic en “Spotlight”. Desactivamos la casilla “Mostrar la ventana de Spotlight”, que es la acción que se ejecuta ahora por defecto con esa combinación de teclas, y que prácticamente no se usa, al menos yo.

Panel de control Teclado: Spotlight

Luego hacemos clic en “Menú teclado y texto” y activamos la última casilla que dice “Seleccionar la siguiente fuente del… [teclado]”.

Panel de control Teclado: Menú teclado y texto

Cerramos la ventana del panel de control y probamos a escribir cualquier texto. Desde ahora cambiar de teclado rápidamente, del griego politónico al español y viceversa, es tan secillo como esto: alt + cmd + barra espaciadora. ¡Que aproveche!

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