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Hace un par de días comía en Zudaire, en un terraza frente a la placa del ayuntamiento que proclama el nombre del pueblo: «Zudaire (Amescoa baja)» (así, sin tilde en Améscoa), y una posible etimología me saltó sola a la vista. Enseguida quise asegurarme de si tenía razón, consultando la que para mí es la biblia de la etimología de los topónimos navarros, la obra de Mikel Belasko Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos, villas y ciudades de Navarra. Apellidos navarros (Pamplona: Pamiela 1999; ISBN 9788476813010); y esta dice de forma tan sucinta como rotunda: «Significado. Desconocido». Así que considero el campo libre para mi hipótesis, que es la que sigue:

SIendo de Estella, y habiendo en mi barrio un «Callizo de los pelaires» que es como se conocía a los cardadores de lana’ (del latín pellis ‘piel’), sé que el sufijo -aire es un sufijo de origen occitano que denota oficio o acción, presente en términos con trabucaire. Así que zud-aire puede ser originalmente el que trabaja o hace lo que sea ese zud-. De Lérida conozco el Castillo de la Suda, de Zaragoza el Torreón de la Zuda y más cerca de aquí encuentro la Zuda de Tarazona. Estos nombres me llevan al árabe zuda ‘castillo’, de donde deduzco que zudaire puede ser un topónimo derivado de un antropónimo ‘el zudaire’ o ‘el hombre del castillo’, o sea, ‘el castellano’. Sorprende que en las Améscoas emerja un topónimo de origen árabe, y que se hable de un castillo. Pero hubo árabes hasta en Pamplona, y en toda partes construyeron castillos; y castillo podía ser tanto un castillazo de narices como un torreón defensivo, algo así como un puesto de la Guardia Civil de los de hoy en día. Eso no significa que hubiera uno en el lugar de Zudaire: el ‘hombre del castillo’ pudo tener un castillito allí y dfender desde allí la bajada de las sierra de Urbasa y la entrada a la Améscoa alta, pero también pudo haber trabajado como castellano en otro lugar y llevar consigo el nombre cuando se afincó en este lugar.

Cartel con el nombre del pueblo, que reza Zudaire Améscoa Baja

Me comenta Jesús Blanco, señor de Zudaire (no por parte nobiliaria, sino por matrimonio), que el árabe zuda designaba también un azud (de zuda precisamente viene, con el artículo árabe, al-zud > azud), es decir, una presa que se le hace a un río para sacar de él una acequia para dar riego o para alimentar un molino. Y me hace ver que en Zudaire hay al menos hoy una presa en el río Urederra, por lo que el zudaire pudo ser el encargado de la presa. Aunque las presas digo para mí que dan poco trabajo; ¿quién sabe? La etimología es una ciencia que debe muchas veces conformarse con ser aproximativa. Como curiosidad, me viene el recuerdo de que en latín el castellum aquae o ‘castillo de agua’ es la presa en la que desemboca el caudal de un acueducto y desde el que se distribuye el agua en distintos ramales a los barrios de la ciudad.

Lo que doy para mí por cierto es que Zudaire etimológicamente significa ‘el de la zuda’, sea esta castillo o presa. Quedo a la espera de la opinión de los sabios. Por hoy vale.

Añadido el mismo día. Pues para mi sorpresa, los azudes sí que dan trabajo. Existe en español el término «azudero: Persona que cuida del azut o azuda, especie de noria movida por el impulso del agua corriente, que la eleva a otro conducto o acequia para regar» (leído aquí), que tiene la forma «azutero» en aragonés. Pues con más razón.

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Cunde el confinamiento. Retomo una idea que puse en práctica hace muchos años: hacer un carnet de indentidad de la República Romana (puestos a elegir, prefiero la república al imperio). Haciéndolo con los alumnos, repasan el sistema de nombres romano (pueden inventarse un cognomen, en latín por supuesto), las clases sociales (doy por hecho que todos se nombrarán cives, si alguien se propone como servus… ¡bingo!, tenemos un alumno con sentido del humor), el calendario, el año de la fundación de Roma, las provincias, el locativo para el nombre de la ciudad en la que se nació o se vive, etc. Y a lo mejor les mola. Yo me he hecho uno fetén, pero cuelgo aquí una versión de pega para no regalar al big data más datos de los que ya nos sonsacan. Helo:

Charta identitatis Pompili (1)

Charta identitatis Pompili (2)

Y para quien quiera reutilizar la idea, para sí o sus pupilos, dejo aquí el archivo de trabajo: Charta identitatis Pompili.sla. Es un documento del programa de maquetación libre y gratuito Scribus, que está disponible en versiones para Windows, Macintosh y Linux. Los tipos de letra que he usado son algo así como la Trajan Pro, la Lithos y la DIN Alternate, pero sirven similares, de los que hay a cientos en GoogleFonts. Así que se descarga el documento, se abre con Scribus y mutatis mutandis (nunca mejor traído a cuento) tenemos nuestra propia —tienen los pupilos la suya— charta identitatis rei publicae Romanae. Y en cuanto abran las copisterias, a imprimir en color y plastificar. Usar —si se usa— con extrema precaución. La cultura y el sentido del humor no son universales.

Feliz MMDCCLXXIII aniversario de la fundación de Roma la eterna. Valete.

Añadido el 22 de abril de 2020. Para quien quiera hacer las cosas bien y no tenga costumbre de usar el programa Scribus, que ciertamente es un programa muy poco conocido, doy las instrucciones principales para cambiar los datos del documento por los suyos. Foto: hacemos doble clic en la foto y la borramos usando la tecla de retroceso; cuando el cuadro de imagen está vacío, hacemos clic en él y el programa nos pide que indiquemos en qué parte de nuestro ordenador está la foto que queremos poner; se lo indicamos. Para modificar el tamaño de la foto, vamos al menús superior «Ventanas» y abrimos «Propiedades»; en la nueva ventana desplegamos la propiedad «Imagen» y modificamos el porcentaje de ampliación/reducción de la imagen hasta que encaje en el cuadro. Texto: Hacemos clic sobre el texto que queremos cambiar, y escribimos el nuevo texto en lugar del que había. Si tenemos que modificar el tipo de letra, vamos al menús superior «Ventanas», abrimos «Propiedades de texto» y cambiamos el tipo de letra, su tamaño y demás propiedades de la forma habitual. Tipos de letra: el mejor sustituto gratuito de la tan romana TrajanPro es Cinzel, de GoogleFonts y de la Lithos, la Stein Antik o mejor aún esta Classica. Después vamos a menú «Archivo > Exportar > Guardar como PDF». Y como dicen los franceses, ça suffit !

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Entretengo mi confinamiento mejorando Wikipedia en español, y hasta en inglés. Entre otros quehaceres, me ha dado por dar el formato correcto a las citas de la enciclopedia Auñamendi, y de oca en oca he llegado a la cuestión de cuál es el título de esta obra. En Wikipedia la citan sistemáticamente como Enciclopedia Auñamendi, pero ese es el nombre que le da la gente, no su título. La versión original en papel, que empezó a publicarse en 1969, se titulaba Enciclopedia general ilustrada del País Vasco, y estaba escrita solo en español. La versión electrónica oline, que desde 2010 la ha sustituido, está escrita casi íntegramente en español, y ha empezado a incorporar artículos escritos en vasco. Pero —¡ojo al dato!— dicen sus gestores (o propietarios, que no lo sé) que su título es en euskera Auñamendi eusko entziklopedia – Bernardo Estornés Lasa Funtsa, y en español Auñamendi eusko entziklopedia – Fondo Bernardo Estornés Lasa (!). Preguntados al respecto, me confirman muy amablemente a vuelta de correo electrónico lo que sigue:

«…el título de la versión digital de la enciclopedia es “Auñamendi Eusko Entziklopedia. Fondo Bernardo Estornés Lasa” en castellano y “Auñamendi Eusko Entziklopedia. Bernardo Estornés Lasa Funtsa” en euskera.

«Los artículos están en castellano (idioma original de la obra hasta el año 2007) y en euskera. Cuenta con 155.000 artículos en castellano y 6.061 en euskera. Estos artículos en ocasiones son traducciones de los originales pero en su mayoría son artículos de nueva creación…»

O sea, que sigue estando escrita mayoritariamente en español, en una proporción abrumadora de 26 a 1, pero sus gestores solo consideran legítimo un título en vasco, intraducible al español. Y digo yo que una cosa es ser nacionalista, y otra hacer el ridículo o, por decirlo con las palabras justas, ser un supremacista. Si los Братья Карамазовы se convierten en Los hermanos Karamazov cuando la novela se traduce al español, ¿cómo no se va a llamar también Enciclopedia vasca Auñamendi una enciclopedia escrita en español desde su primer día de vida?

Proporción de artículos escritos en español y en vasco en la «Enciclopedia vasca Auñamendi» (2020)

Gráfico que ilustra la proporción de artículos de la enciclopedia escritos en español y en vasco a 13 de abril de 2020.

Hoy el 10% de los vascos habla más a menudo en vasco que en español, el 6% en una proporción similar, el 84% habla más a menudo en español que en vasco y el 47% del total ni siquiera entiende esta lengua (VI Encuesta Sociolingüística). Dicho con otras palabras, hoy las lenguas propias de los vascos son dos: el español y el vasco y —si tal expresión tiene algún sentido— la lengua más propia de los vascos es el español. Sin ir más lejos, Bernardo Estornés, el fundador de esta enciclopedia, fue un navarro de Isaba que tenía el español por lengua materna y aprendió vasco (junto con nacionalismo) en la edad adulta. Por lo que se refiere a la historia, los lingüistas dudan de que en el territorio del actual País Vasco se hablara vasco en la antigüedad, cuando sí se hablaba latín, y afirman que hay partes de Álava donde nunca se ha llegado a hablar vasco, hasta ahora. Para más señas, por si fueran pocas, parece ser que el romance castellano es resultado de un latín hablado por vasco-cántabros.

En ciencias sociales llaman «autoodio» a avergonzarse y esconder una parte de la identidad propia por sumisión a una identidad que se presume superior. Pero no creo que estemos realmente ante un caso de autoodio, sino ante una lucha por el poder, como ocurre tan a menudo: «Aquí —dicen sin decirlo los que a su condición de hablantes de vasco suman la de supremacista— mandamos más nosotros que vosotros y, para que no os quepa ninguna duda, mandamos hasta el absurdo». Pero digo yo que hasta ahí podíamos llegar: con todos ustedes, la Enciclopedia vasca Auñamendi.

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Se le llama computación distribuida, y consiste en que tu ordenador se integra en una red de ordenadores de todo el mundo que ayuda a un ordenador central a realizar cálculos científicos muy complejos, como simular el plegamiento de proteínas; cálculos que un superordenador, por muy capaz que fuera, tardaría mucho tiempo más en realizar. La gracia está en que cualquiera, o sea nosotros, podemos colaborar aportando los momentos en que nuestro ordenador está inactivo (porque hemos ido al baño, porque se está descargando un archivo grande y no hacemos nada más, porque nos han llamado por teléfono, etc.); o sea, lo que nos sobra.

Hay varios proyectos de computación distribuida en el mundo. El que viene a cuento ahora es [email protected] (del inglés fold ‘plegar’, por el plegamiento de proteínas), liderado por la Universidad de Stanford. Para colaborar, basta con descargar una pequeña aplicación, instalarla y elegir el proyecto con el que queremos colaborar: la investigación del coronavirus, pero también del cáncer de pecho o el complejísimo campo de la epigenética. Yo ahora mismo estoy «plegando» para el proyecto 14531: Proteasa del coronavirus SARS-CoV-2 (virus causante de COVID-19) – posible objetivo farmacológico.

Panel de control de Folding@home corriendo en Linux
Panel de control de [email protected] corriendo en Linux. Imagen de Ubuntizando, licencia CreativeCommons.

Hay proyectos similares como [email protected], cuyo lema —tan clarito como motivador— es You don’t have to be a scientist to do science. Con su aplicación BOINC se coordinan en torno a un millón de ordenadores de todo el mundo para, entre otros muchos proyectos, investigar la existencia de vida extraterrestre, buscar primos titánicos (¡juas!) o simular modelos de electrofisiología cardiaca para estudiar el comportamiento eléctrico del corazón.

Ἄγε δή, o sea ¡aupa!, o sea ¡venga!

Añadido 27/03/2020. Lo dice EL Mundo: «Tanta gente ayuda en la cura para el coronavirus, que han superado a los superordenadores», concretamente rebasando la barrera del exaFLOP o trillón de operaciones por segundo.

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Shortly after my article “The Ship in the Cave: the Greek and Nautical Origin of Greek Architecture” was accepted for publication, I discovered that I didn’t need Ulysses and his treasure kept in the cave, nor the identification of this character with Buddha, which are by far the most hypothetical elements of the argumentation.

If I mentioned the cave of the port of Forcis (Odyssey 13.102-112), the treasure kept at the bottom of that cave (13.366-371) and I proposed a hypothetical identification of Ulysses and Buddha, it was because the first Homeric passage I provided, the clearest one, seemed to me too irrelevant to inspire Buddhists believers of Greek origin an architectural form. It says:

“And as soon as early Dawn appeared, the rosy-fingered,
we dragged our ship, and made her fast in a hollow cave,
where were the fair dancing-floors and seats of the nymphs”.
Odyssey 12.316-318.

Although the passage perfectly explains the similarity of the chaytia carved into the rock with an overturned ship, it is actually quite anodyne. In contrast, (a) the figure of Ulysses sleeping and his kept treasure are much more relevant to the plot of the Odyssey, (b) the piled up treasure would explain the shape, placement and etymology of the stupa (“mound”) and, finally, (c) the term meros “booty” seemed a good etymology for Mount Meru, which is identified with the stupa.

Domestic composition with a small Buddha before a photo of the entrance to the cave of Lomas Rishi, a Greek civil ensign and a mermaid

Domestic composition with a small Buddha before a photo of the entrance to the cave of Lomas Rishi, a Greek civil ensign and a mermaid.

Now, however, I see it differently. Buddhist teachings maintain that Buddha preached respect for animals and vegetarianism, because of the transmigration of souls. In the Iliad and the Odyssey, on the other hand, Homeric heroes are represented celebrating hecatombs, sacrifices in which 100 bulls or cows are sacrificed and eaten. In this context, the Buddhist believers of Greek origin, the yavana, would often bear reproaches as “You shut up, yavana, wild-eater-of-a-hundred-cows”. The passage in Odyssey 12.316-318 where the Greeks drag her ship into a cave is part of the episode of the island and the cows of Helios (the Sun), in which Ulysses and his companions submit precisely to the ban on eating cow meat because of a prophecy they received from the magician Circe. It says (translation by Murray):

“And thou wilt come to the isle Thrinacia. There in great numbers feed the kine of Helios and his goodly flocks, seven herds of kine and as many fair flocks of sheep, and fifty in each. These bear no young, nor do they ever die, and goddesses are their shepherds, fair-tressed nymphs, Phaethusa and Lampetie, whom beautiful Neaera bore to Helios Hyperion. These their honored mother, when she had borne and reared them, sent to the isle Thrinacia to dwell afar, and keep the flocks of their father and his sleek kine. If thou leavest these unharmed and heedest thy homeward way, verily ye may yet reach Ithaca, though in evil plight. But if thou harmest them, then I foretell ruin for thy ship and for thy comrades, and even if thou shalt thyself escape, late shalt thou come home and in evil case, after losing all thy comrades.” (Odyssey 12.127-141)

Probably the monks who gave the shape of an inverted boat-hull to the entrance to the Lomas Rishi cave said in so doing that “We are Greeks, yes, but we don’t eat beef”.

Entry arch to the Lomas Rishi cave, in Barabar, India (black and white)

Photo: Neilsatyam. Wikimedia Commons. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.

The island of Thrinacia

The geography of the Odyssey is unreal, but the ancients identified Thrinacia, which means “three points”, with the island of Sicily which has a triangular shape; we know that others believed that it was “very far” where the Sun lives and rises every day, in the Black Sea. But it would not be strange if the Greeks of India, for their part, or the mariners who sailed from Hellenistic Egypt to there, identified their country with Thrinacia for being “very far” in the east, and for the respect due to the cattles. That would explain the abundance of the ornaments called triskelions in the Buddhist temples, which due to their etymological meaning (“three legs”) are associated with the island of Sicily, and would also be associated with the Homeric Thrinacia (“three-pointed”). It is taken for granted that rock-cut temples were used by the first Buddhist monks as a refuge during the monsoon months; similarly, Ulysses and his companions had spent a month on the island of Trinacria waiting for the east and south winds, that prevented them from sailing towards their homeland, to pass (12.326-327). If those who created or used these temples were Greek mariners, they would take very seriously the recommendation not to consume meat, because in Odyssey 12.403-419, for not obeying the prohibition, a lightning strike of Zeus destroys Ulysses’ ship and all his companions.

Finally, the presence of the stupa at the bottom of the cave does not require Ulysses or his treasure. As I indicate in the same article, the bottom of the cave corresponds to the stern of the ship, and the stupa is the memorial formed by the remains of the ship’s captain: a base, his ashes and the stylus that represents him.

Ships…

I take this opportunity to mention naval curiosities that I kept quiet in the article because they were not very relevant to what was being discussed there. The gavaksha arches, like the arches of the Lycian tombs, represent hulls built with the shell-first system, as corresponds to the tradition of Mediterranean naval architecture of the time, but their longitudinal reinforcements indicate that they are specifically sewn ships or πλοῖα ῥαπτά (Strabo VII 4.1). Finally, the arch of Lomas Rishi, and the arches on the ground floor of the Guldara Stupa do not have a prominent appendix, suggesting that they represent keelless hulls. Such hulls are common in river navigation, and both constructions are close to tributaries of the Ganges and Indus rivers respectively. The keel is a useful course stabiliser on sea crossings, while on rivers it is necessary to make turns continuously to follow its winding course. The upper apex of the gavaksha arches of the temples in the Maharashtra region, and the ogival arches of the Lycian tombs, corresponds to a keel, and suggests that the Indian and Lycian builders represented sea-going ships.

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Poco después de que aceptarán publicar mi artículo «El barco en la cueva: el origen ggiego y naval de la arquitectura griega», descubrí que no necesitaba a Odiseo y su tesoro guardado en la cueva, ni la identificación de este personaje con Buda, que son con mucho los elementos más hipotéticos de la argumentación.

Si mencioné la cueva del puerto de Forcis (Odisea XIII 102-112), el tesoro guardado en el fondo de esa cueva (XIII 366-371) y propuse una supuesta identificación de Odiseo y Buda fue porque la primera referencia homérica que aporté, la más clara, me parecía muy poco relevante para inspirar en los budistas de origen griego una forma arquitectónica. Dice así:

«Mientras amanecía la hija de la mañana, Eos de rosados dedos,
varamos la nave empujándola dentro de una cueva profunda,
donde unas ninfas tenían su lugar de baile y reunión».
Odisea XII 316-318.

Aunque el pasaje explica perfectamente la forma de barco volteado de las chaytia excavadas en la roca, lo cierto es que resulta anodino. Por contra, (a) la figura de Odiseo durmiendo y de su tesoro guardado son mucho más relevantes en la trama de la Odisea, (b) el tesoro amontonado daría una explicación a la forma, la ubicación y la etimología de la stupa ‘montón’ y, por último, (c) el término meros ‘botín’ parecía una buena etimología para el monte Meru, que se identifica con la estupa.

Composición con un pequeño Buda delante de una foto de la entrada a la cueva de Lomas Rishi, un pabellón naval griego y una sirena

Composición con un pequeño Buda delante de una foto de la entrada a la cueva de Lomas Rishi, un pabellón naval griego y una sirena.

Ahora, en cambio, lo veo de otra manera. Las enseñanzas budistas sostienen que Buda predicó el respeto a los animales y el vegetarianismo, con el argumento de la transmigración de las almas. En la Iliada y la Odisea, en cambio, se representa a los héroes homéricos celebrando hecatombes, fiestas en las que se sacrifican y comen 100 toros o vacas. En ese contexto, los fieles budistas de origen griego, los yavanas, se enfrentarían a menudo a reproches por ello: «Tú calla, yavana, salvaje-comedor-de-cien-vacas». El pasaje de la Odisea XII 316-318 en el que los griegos arrastran su barcos dentro de una cueva es parte del episodio de la isla y las vacas de Helios (el Sol), en el que Odiseo y sus compañeros se someten precisamente a la prohibición de comer carne de vaca por una profecía que habían recibido de la maga Circe. Dice así en traducción de Luis Segalá:

«Llegarás más tarde a la isla de Trinacia, donde pacen las muchas vacas y pingües ovejas del Sol. (…) Dicho ganado no se reproduce ni muere, y son sus pastoras dos deidades, dos ninfas de hermosas trenzas: Faetusa y Lampetia; las cuales concibió del Sol Hiperión la divina Neera. La veneranda madre, después que las dio a luz y las hubo criado, llevólas a la isla de Trinacia, allá muy lejos, para que guardaran las ovejas de su padre y las vacas de retorcidos cuernos. Si a estas las dejares indemnes, ocupándote tan sólo en preparar tu regreso, aún llegaríais a Ítaca, después de pasar muchos trabajos; pero, si les causares daño, desde ahora te anuncio la perdición de la nave y la de tus amigos. Y aunque tú escapes, llegarás tarde y mal a la patria, después de perder todos los compañeros». (Odisea XII 127-141)

Probablemente los monjes que dieron forma de barco invertido a la entrada de la cueva de Lomas Rishi manifestaban así que «Somos griegos, sí, pero no comemos carne de vaca».

Arco de entrada a la cueva de Lomas Rishi, en Barabar, India (en blanco y negro)

Foto: Neilsatyam. Wikimedia Commons. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.

La isla de Trinacia

La geografía de la Odisea es irreal, pero los antiguos identificaron Trinacia, que significa ‘tres puntas’, con la isla de Sicilia que tiene forma triangular; sabemos que otros entendieron que estaba «muy lejos» donde vive y nace cada día el Sol, en el Mar Negro. Pero no sería extraño que los griegos de la India, por su parte, o los marinos que navegaron desde el Egipto helenístico hasta ella, identificaran su tierra con Trinacia por estar «muy lejos» en el este, y por el respeto debido a los rebaños. Eso explicaría la abundancia de los ornamentos llamados trisqueles en los templos budistas, que por su siginificado etimológico (‘tres piernas’) se asocian con la isla de Sicilia, y se asociarían también con la homérica Trinacia de ‘tres puntas’. Se da por hecho que los templos excavados en cueva eran usados por los primeros monjes budistas como refugio durante los meses del monzón; de forma parecida, Odiseo y sus compañeros habían pasado un mes en la isla de Trinacria esperando a que pasen los vientos del este y el sur que les impedían zarpar en dirección a su patria (XII 326-327). Si quienes crearon o usaron esos templos fueron marinos mercantes griegos, tendrían muy en cuenta la recomendación de no consumir carne, porque en la Odisea (XII 403-419), por no obedecer la prohibición, un rayo de Zeus destroza el barco de Odiseo y provoca la muerte de todos sus compañeros.

Por último, la presencia de la estupa al fondo de la cueva no requiere de Odiseo ni de su tesoro. Como indico en el mismo artículo, el fondo de la cueva corresponde a la popa del barco, y la estupa es el memorial formado por los restos del capitán de barco: una base, sus cenizas y el stylos que le representa.

Barcos…

Aprovecho para mencionar curiosidades navales que callé en el artículo porque eran poco relevantes para lo que se discutía allí. Los arcos gavaksha, como los arcos de las tumbas licias, representan cascos construidos con el sistema shell-first ‘primero el casco’, como corresponde a la tradición de arquitectura naval mediterránea de su época, pero los refuerzos longitudinales indican que se trata concretamente de barcos cosidos o πλοῖα ῥαπτά (Estrabón VII 4.1). Por último, el arco de Lomas Rishi, y los arcos de la planta baja de la estupa de Guldara no tienen una apéndice marcado, lo que sugiere que representan cascos sin quilla. Este tipo de cascos es el habitual en la navegación fluvial, y ambas construcciones están cerca de afluentes de los ríos Ganges e Indo respectivamente. La quilla es un estabilizador de rumbo útil en las travesías marítimas, mientras que en los ríos se han de hacer viradas continuamente para seguir su curso serpenteante. El ápice superior de los arcos gavaksha de los templos de la región de Maharashtra, y de los arcos ojivales de las tumbas licias, se corresponde con una quilla, y sugiere que los constructores indios y licios representaban barcos de navegación marítima.

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Hace unos días salió publicado mi artículo The Ship in the Cave: The Greek and Nautical Origin of Buddhist Architecture en la web del Journal of Asian Architecture and Building Engineering. Publico hoy aquí la versión en español para disfrute de propios y extraños y alimento de mi vanidad (clica aquí o en la imagen para descargarlo):

Captura de la primera página del artículo "El barco en la cueva…"

La revista es una publicación conjunta de tres asociaciones de arquitectura de Japón, Corea y China que tienen en total unos 165 000 asociados, y figura en el ranking Scimago de 2018, bajo el tema «Arquitectura», como la primera de Japón y de Corea y la segunda de China, y en el primer cuartil (Q1) para todo el mundo. Todavía me cuesta creerlo.

El artículo es el resultado de años de trabajo. Hace unos 15 años había llegado ya a la conclusión de que el templo griego era el resultado de voltear y apoyar sobre soportes un pentecontero, el barco de guerra habitual en el Egeo en el tránsito de la Edad del Bronce a la del Hierro. Presenté incluso una comunicación sobre el tema en el XII Congreso de la Sociedad de Estudios Clásicos (Valencia 2007) titulada «Del shadouf a las columnas dórica y jónica», limitada por la organización a los 20 000 caracteres, pero no se incluyó en Perfiles de Grecia y Roma, los dos volúmenes de actas que se publicaron después, así que no tuvo ninguna repercusión. Fracasado ese intento, confié en difundir mi hipótesis a través de la web pompilos.org pero esta, a falta de retroalimentación de sus hipotéticos lectores, poco a poco languideció. Algo así me esperaba, cuando la ilustré con esta cita:

«El progreso ha puesto al alcance de cada ciudadano, y no sólo de unos pocos profetas escogidos, la posibilidad de dedicarse al lujo de predicar en el desierto». Gabriel Zaid

«Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias» dijo alguien, y yo no tenía el tiempo, la formación científica, ni la fluidez en la escritura necesaria para explicarme por extenso y conseguir publicar donde resultara visible. Necesitaba una prueba simple pero definitiva, encontrar un barco de piedra volteado por ejemplo, y esa prueba apareció casualmente al cabo de los años, pero en la India y 500 años posterior a lo que yo esperaba: eran los primeros templos budistas, como el de Lomas Rishi. Solo tuve que tirar del hilo, vencer un bloqueo persistente ante el folio en blanco y a comienzos de 2017 tenía un manuscrito presentable. Varias revistas lo rechazaron, como es habitual, (cinco en español, un intento vano) hasta que di con la octava y última.

Chaitya de Karla con vistas del techo y su madera original

Foto: Kevin Standage, en Wikimedia Commons, con licencia CC BY-SA 2.0.

Ahora mismo, recién publicado, cambiaría una palabra del título —«naval» mejor que «náutico»— y, con harto dolor de mi corazón, retiraría al bueno pero muy hipotético Odiseo de su argumentario, porque he dado con el quid simple y rotundo que lo hace innecesario. Otro día lo cuento.

Agradezco enormemente a los editores de JAABE su valentía, y que me eximieran de los gastos de publicación a que obliga la fórmula del open access. También a los investigadores que han hecho accesibles en internet los artículos y libros que he consultado, y a los fotógrafos y dibujantes que publicaron con licencias generosas las imágenes que he incluido. Un investigador amateur, que lee y escribe en su casa durante su tiempo libre, no puede investigar ni publicar sino gracias a ellos.

Para maquetar la versión en español del artículo he usado Scribus 1.5.5, que me ha sorprendido espectacularmente. El programa de maquetación, software libre y multiplataforma, ha llegado a la mayoría de edad, y he hecho con él casi lo mismo que hacía años atrás con QuarKXpress, con el que tanto gocé.

Tengo mucho más que contar sobre temas colindantes o parecidos, y yo diría que igual de bonito, pero me conozco y tengo miedo a obsesionarme. Quedo ahora a la espera de reacciones, en mi email o en los comentarios a este blog. Gracias. Y de nada.

Añadido 19/01/2020. Se me olvidó incluir el comentario de mi hija, divertida: «O sea que un español escribe en inglés un artículo sobre unos griegos que construyen templos en la India, y se publica en Japón». «Pues sí, en Japón, Corea y China» puntualizo. Puro siglo XXI.

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Andaba mirándome el mapa del Instituto Geográfico Nacional que he enlazado en la página Estella de Wikipedia y me he dado con el paraje de Oncineda. No sé por qué, se me ha ocurrido investigar su etimología y ha sido coser y cantar. Y aquí la traigo, porque no es la que muchos parecen dar por hecha.

Oncineda parece una corrupción de un supuesto *Encineda o bosque de encinas. Pero en etimología que una solo vocal no encaje es razón suficiente para sospechar, y para descartar una etimología si se encuentra otra mejor. Movido de esa sospecha le he preguntado a Google si encuentra algo que me cuadre, y me ha dicho que sí, que Oncina de la Valdoncina en León, sin ir más lejos. Lo bueno es que la etimología de ese topónimo ya está identificada a la perfección. Viene del latín uncus ‘gancho’, que da un adjetivo femenino uncina ‘curvada, ganchuda’ que puede referirse a un camino, a una villa o a un río curvado y puede convertirse en un sustantivo ‘curva’. La explicación le viene a Oncineda que ni pintada, porque el topónimo nombra al paraje que está al otro lado del río, más allá de la curva pronunciada que traza el río Ega en Los Llanos.

Para entender la adición del sufijo -eda, solo queda suponer que, una vez dejó de usarse como nombre común el término uncina ‘curvada’, los hablantes entendieron que el topónimo Oncina era una forma deformada del término encina, y como no habría una sino muchas en el lugar, como ocurre hoy en toda la comarca de Tierra Estella, lo convirtieron en bosque añadiendo el sufijo -eda que se usa en «fresneda», «pineda», etc.

Recoge José María Jimeno Jurío en su artículo «Estella/Lizarra. Toponimia» estas variantes documentadas: Olzineda (1287); Onzineda, Oncineda (C.m.a.: 1524); Honçineda (1673); Oncinera (1674); Onçineda junto a la Cruçijada (1674); Onceneda (1675). Solo la primera supone una dificultad: la /l/ sugiere que el topónimo deriva del latín vulgar ilicina ‘encina’, un derivado tardío del latín clásico ilex. Pero la presencia desde el principio del sufijo -eda indica que la confusión de oncina ‘curva’ con encina —si es que la hubo, ojo— ya había ocurrido en época medieval.

Digo yo.

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Las instituciones públicas contratan publicidad en los medios de comunicación, como hacen las empresas, pero con más controles. En el caso de un departamento de educación eso incluye rutinariamente publicitar la apertura de unos plazos de matrícula, una feria de la Formación Profesional, la creación de un nuevo grado universtario, un congreso de profesores… lo normal, o sea, los asuntos —neutrales— a su cargo. El Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, por no irme muy lejos, escribe además para Heraldo de Aragón un suplemento de educación de periodicidad semanal, que financia Telefónica; y otro departamento del mismo gobierno un suplemento de turismo, y otro uno de ciencia… Tanta transferencia de dinero hacia el medio de comunicación regional más influyente crea una relación de dependencia, de buena predisposición hacia el anunciante, que hará que el medio trate a este, sobre todo en un momento de crisis, con guante de seda. Pero esto, lo que me indigna, es otra cosa. La edición en papel del Heraldo de Aragón del 11 de septiembre, página 17, tenía este aspecto.

Una de las reglas deontológicas más importantes de la profesión establece que hay que diferenciar claramente (en el caso de los medios impresos mediante la tipografía, el diseño y la maquetación) la publicidad de la información.

«A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad». Código deontológico, Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

Pero con la crisis los escrúpulos se han puesto en almoneda, y se venden espacios publicitarios disfrazados de información: más caros, porque el periódico vende con el espacio su prestigio, que obviamente va a menos si el lector de da cuenta —que todos no lo hacen— de la jugada. Como el cinismo es el refugio de los sinvergüenzas, casi siempre veremos una pequeña señal, una coartada, en algún discreto lugar de la página: antes se usaba la palabra «Publicidad» en pequeñito en una esquina, o «Publireportaje», o… Como el truco se veía mucho, se cambió por «Remitido» (por un anunciante, se entiende), o echándole más morro, un simple «Ad» o «Contenido elaborado por UE Estudio» (nombre que el lector no tiene por qué saber que identifica a una agencia publicitaria). Son todo ello formas más o menos cínicas de la mentira. Pero mientras se anuncian empresas… ¡tira que te va! El ánimo de lucro viene de serie en el anunciante y el anunciador, y con él a menudo la falta de escrúpulos.

La supuesta noticia de la página 11 de este Heraldo de Aragón es un anuncio; eso significa el encabezamiento «Monográfico especial» para quien lo entiende, y nada para quien no. Por lo demás, se presenta tipográficamente, en su diseño y maquetación como una noticia más. Incluso queda espacio al pie de la página para disimular metiendo anuncios de otros anunciantes que sí parecen anuncios, por lo que por contraste el anuncio de arriba parecerá menos anuncio y más noticia. Sorprende un poco la falta de firma, pero solo al lector un poco avezado. Es un anuncio, escrito y pagado por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, con una particularidad que lo convierte en una práctica indecente y no sé si delictiva: no anuncia nada. En lugar de anunciar, informa del comienzo de curso, en un tonillo triunfal ma non troppo que puede pasar por opinión del periódico. Titular a tres columnas: «¿Qué ofrece este curso? Nuevos centros, clases bilingües y más festivos», y la entradilla «Ocho colegios estrenan sus aulas y el modelo Brit de estudios ingleses se extiende en la mitad de la Comunidad». Permitan que vomite. El comienzo del texto nos recuerda a ese reportero que en la tele cada septiembre dice…

«Como cada septiembre, los reencuentros posvacacionales en los patios de los colegios fueron los protagonistas ayer. Las anécdotas del verano, la emoción por el nuevo curso y algún que otro sollozo de los más pequeños marcaron el inicio del curso escolar de los alumnos de infantil, primaria y educación especial».

El Departamento de Educación no anuncia nada, ni publicita, informa suplantando en esa página el papel del periodista; digo «en esa página» porque las páginas 3, 4 y 5 del mismo número contienen la información de Heraldo de Aragón sobre el mismo tema. Las doce páginas que median entre una información y la «otra información», la publicidad, son suficientes para que no se note tanto el truco. Por supuesto, en «la otra» (la pagada, la comprada) no se informa sobre el descontento del profesorado de la enseñanza pública porque este gobierno mayormente progresista (PSOE, PAR, Podemos-Equo, Cha) sigue viviendo —por lo que se refiere a la carga lectiva del profesorado— instalado en los recortes que introdujo el PP en su versión más dura, cuando otras comunidades autónomas, gobernadas por el PP o el PSOE, las han revertido total o parcialmente. Teniendo en cuenta las paletadas de dinero que el Departamento de Educación pone regularmente sobre la mesa, comprando no solo espacio, sino en este caso periodismo avant la letre (no me vengan con que el aviso «Suplemento especial» lava el enjuague), no me sorprende que en las páginas 3, 4 y 5 del mismo número, que firman periodistas de Heraldo de Aragón, tampoco se hable de ello. Amigos, ¿es casualidad o parte del contrato?

El Departamento de Educación paga con el dinero de todos para beneficio —cui prodest?— de la imagen pública de sus gestores, que se encuentran una vez más a las puertas de unas elecciones generales. No sé cómo lo verá un abogado. Yo, que lo miro grosso modo, veo una malversación de caudales públicos de manual, que es como llamamos los un poco leídos a tener un morro que te lo pisas.

Añadido 25/10/2019. Para saber más, puede uno leer el interesante «Periodistas que hacen publicidad: un conflicto de intereses», del Consell de la Informació de Catalunya. Que esa es otra: este folleto se publica «Con el patrocinio de Generalitat de Catalunya. Departament de la Presidencia»; por lo visto, si no te compran los unos, es porque ya te han comprado los otros.

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Los vacantes (con uve de «vacaciones»)… es lo que tenemos: mucho tiempo libre. Leí en uno de esos desayunos largos de periódico y Padre Nuestro que se habían encontrado los restos de una presa romana en Mues, un pueblo de la comarca de Tierra Estella, en la que nací y me hallo. Allí me fui con la cámara de fotos, obré y días más tarde subí la foto correspondiente a Wikipedia, tal y como acostumbro; además añadí la ubicación de la presa a OpenStreetMaps (me meto en todos los fregaos en los que no pagan, cierto). Helas, la presa y su foto:

Vista de la presa romana, con sillares en primer término y opus caementicium detrás

Foto: Presa romana de Mues, de José M. Ciordia. Fuente: Wikimedia Commons, con licencia CC By-Sa 4.0.

Dicen las fuentes que la presa es similar a las presas también romanas de Muel y Almonacid de la Cuba, que he visitado y conozco, ambas en la cercana provincia de Zaragoza. Todas ellas alimentaban molinos de agua. En el caso de Mues la presa está en el paraje llamado hoy El Congosto, una abertura en una especie de cadena de colinas (como una colina corrida a lo largo del paisaje, vaya), que encajona las aguas bajantes en el río Odrón. El arroyo o río, caudaloso, movía en su día la muela del molino que molía trigo para los romanos de Mues. Mola.

No sé si lo he dicho ya, pero soy filólogo, y por eso me chocó ver el nombre del pueblo escrito en el diario con tilde: «Mués» [sic]. Pero investigué un poco y descubrí sorprendido que el nombre oficial era este, ¡con tilde!, a pesar de que siempre he oído el nombre pronunciado como un monosílabo, y por tanto no debería llevarla. Por no enrollarme, diré que hice de la tilde trizas de estas dos maneras: 1) edité el artículo Mues de Wikipedia en español y de la Wikipedia en otros 15 idiomas hasta eliminar la tilde por completo (solo los franceses se resistieron un poco, los portugueses aún se lo están pensando, pero lo harán), y 2) escribí al Instituto de Estadística de Navarra indicándoles el error, y días después me contestaron que agradecían mi contribución… y que habían corregido el error en el documento que contiene los nombres oficiales de las localidades de Navarra, este Nomenclátor de Navarra. ¡Toma ya! Aún no salgo de mi asombro. Como curiosidad, decían que el error se arrastraba desde el censo de 1842 hasta el de 1991.

Pero el filólogo de corazón no descansa, y me quedó el runrún de no saber la etimología de «Mues». En estos casos acudo a la obra de referencia sobre la toponimia navarra, que es Belasko, Mikel (1991): Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos, villas y ciudades de Navarra. Apellidos navarros (Pamplona: Pamiela. pp. 305-306. ISBN 9788476813010). Dice que es de etimología dudosa. Entiendo que hasta hoy, por lo que sigue.

En una almoneda (vale, en una tienda de segunda mano; tampoco nos vamos a poner exquisitos) he ojeado esta mañana la obra de José María Iribarren Vocabulario navarro (ISBN 9788486020071) y, por el runrún que digo, he buscado si existía algo parecido a «Mues». Esto ha salido: «mueso: mordisco», que según he visto después es una palabra antigua no específicamente navarra, derivada del latín morsus ‘mordisco’ a los romances castellano y navarro-aragonés de acuerdo con las leyes de evolución fonética habituales. Pero no parece ese un término fácil de convertir en topónimo. Hum…

Hasta que esta noche la carambola de una búsqueda en Google me ha dado la repuesta: la búsqueda «Topónimo Morsus Mueso» ha listado en los resultados un articulito sobre léxico aragonés, y en el resumen porporcionado por Google aparecían juntos, solo por proximidad alfabética que no etimológica (esa es la carambola), los términos latinos morsus y mulgere. El verbo mulgere me ha recordado a ‘moler’ (aunque en realidad significa ‘ordeñar’; segunda carambola) y me he dicho «¡Bingo!».

Recorte de un resultado de búsqueda en Google, con las palabras latinas «morsus» y «mulgere» juntas

Resumo, para quien no lo haya pillado. Los romanos construyeron en ese lugar un molino de agua. En los molinos, la pieza principal es una muela; de piedra, ya lo sé, no de hueso como el de la boca, pero ambas se llaman igual porque hacen lo mismo: moler trigo una y moler comida la otra. Pudieron llamar al lugar la Muela, como hicieron los romanos o sus sucesores en el pueblo aragonés de Muel, cuyo nombre deriva de muela con pérdida de la vocal final. En lugar de eso, llamaron al lugar Morsus ‘mordisco’, sustantivo derivado del verbo mordeo ‘morder’ (también puede ser participio pasivo con el siginficado de ‘lo mordido’). Morsus evolucionó a los romances castellano y navarro-aragonés mueso, del que el Diccionario de la Lengua Española de la RAE da como tercera acepción «Mordedura que se hace con los dientes» (más información en el DIRAE); este término se aplicaría —de manera propia o metafórica, la diferencia no es relevante— a la muela del molino de agua, o al hecho de la molienda en tal molino de agua. Por último, la evolución *Mueso > Mues, es decir, la pérdida de vocal final, es frecuente en romance como se puede comprobar en el topónimo ya mencionado —de un paralelismo perfecto— *Muela > Muel.

Según lo veo, primero fue el molino y se nombró así metafóricamente: Morsus ‘la mordedura, el molino’, y luego el tiempo creó el pueblo e hizo rodar su nombre hasta que tuvo la forma de «Mues». Ahora solo falta que los pueblos de Mues (Navarra) y Muel (Zaragoza), hermanos milenarios en origen, industria y nombre según entiendo, se hermanen oficialmente, celebren una fiesta y me inviten. :)

Añadido 5/11/2019. Afirmo más arriba que «mordisco» no parece un término fácil de convertir en topónimo, y puede que me equivoque. Podría aplicarse al congosto que atraviesa el río Odrón, como una «mues-ca» en la cadena de montaña, según me señaló Gaudiosa en Twitter. Y como indica Mikel Belasko en un comentario de su blog, morsus ha producido topónimos. Encuentro «La Muesa» en Somiedo, Asturias, y «Tajo de la Muesa» en San José del Valle, Almería. En toponimia la seguridad es rara, y lo verosímil es —no puede ser de otra forma— rey.

Añadido 3/8/2020. Como indica Belasko en los comentarios a su blog, «Muesca» es común en toponimia, y en efecto encuentro un «Collado de la Muesca» y tres «Muescas» más en este artículo de toponimia leonesa. Mues está junto a un collado, esto es, según el Diccionario de la lengua española una «depresión suave por donde se puede pasar fácilmente de un lado a otro de una sierra». Pero León nos queda un poco lejos. Añado un indicio más cercano: he sabido que en el País Vasco francés existe el apellido Mouesca, que lleva por ejemplo el miembro de Iparetarrak Gabriel Mouesca. Como hay en la Navarra sur apellidos que proceden de topónimos de la Navarra norte, es posible que este apellido del País Vasco del norte proceda de una versión antigua (completa, pues) del topónimo Mues de la Navarra sur. Ahí queda eso, por ahora.

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