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Las instituciones públicas contratan publicidad en los medios de comunicación, como hacen las empresas, pero con más controles. En el caso de un departamento de educación eso incluye rutinariamente publicitar la apertura de unos plazos de matrícula, una feria de la Formación Profesional, la creación de un nuevo grado universtario, un congreso de profesores… lo normal, o sea, los asuntos —neutrales— a su cargo. El Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, por no irme muy lejos, escribe además para Heraldo de Aragón un suplemento de educación de periodicidad semanal, que financia Telefónica; y otro departamento del mismo gobierno un suplemento de turismo, y otro uno de ciencia… Tanta transferencia de dinero hacia el medio de comunicación regional más influyente crea una relación de dependencia, de buena predisposición hacia el anunciante, que hará que el medio trate a este, sobre todo en un momento de crisis, con guante de seda. Pero esto, lo que me indigna, es otra cosa. La edición en papel del Heraldo de Aragón del 11 de septiembre, página 17, tenía este aspecto.

Una de las reglas deontológicas más importantes de la profesión establece que hay que diferenciar claramente (en el caso de los medios impresos mediante la tipografía, el diseño y la maquetación) la publicidad de la información.

«A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad». Código deontológico, Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

Pero con la crisis los escrúpulos se han puesto en almoneda, y se venden espacios publicitarios disfrazados de información: más caros, porque el periódico vende con el espacio su prestigio, que obviamente va a menos si el lector de da cuenta —que todos no lo hacen— de la jugada. Como el cinismo es el refugio de los sinvergüenzas, casi siempre veremos una pequeña señal, una coartada, en algún discreto lugar de la página: antes se usaba la palabra «Publicidad» en pequeñito en una esquina, o «Publireportaje», o… Como el truco se veía mucho, se cambió por «Remitido» (por un anunciante, se entiende), o echándole más morro, un simple «Ad» o «Contenido elaborado por UE Estudio» (nombre que el lector no tiene por qué saber que identifica a una agencia publicitaria). Son todo ello formas más o menos cínicas de la mentira. Pero mientras se anuncian empresas… ¡tira que te va! El ánimo de lucro viene de serie en el anunciante y el anunciador, y con él a menudo la falta de escrúpulos.

La supuesta noticia de la página 11 de este Heraldo de Aragón es un anuncio; eso significa el encabezamiento «Monográfico especial» para quien lo entiende, y nada para quien no. Por lo demás, se presenta tipográficamente, en su diseño y maquetación como una noticia más. Incluso queda espacio al pie de la página para disimular metiendo anuncios de otros anunciantes que sí parecen anuncios, por lo que por contraste el anuncio de arriba parecerá menos anuncio y más noticia. Sorprende un poco la falta de firma, pero solo al lector un poco avezado. Es un anuncio, escrito y pagado por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, con una particularidad que lo convierte en una práctica indecente y no sé si delictiva: no anuncia nada. En lugar de anunciar, informa del comienzo de curso, en un tonillo triunfal ma non troppo que puede pasar por opinión del periódico. Titular a tres columnas: «¿Qué ofrece este curso? Nuevos centros, clases bilingües y más festivos», y la entradilla «Ocho colegios estrenan sus aulas y el modelo Brit de estudios ingleses se extiende en la mitad de la Comunidad». Permitan que vomite. El comienzo del texto nos recuerda a ese reportero que en la tele cada septiembre dice…

«Como cada septiembre, los reencuentros posvacacionales en los patios de los colegios fueron los protagonistas ayer. Las anécdotas del verano, la emoción por el nuevo curso y algún que otro sollozo de los más pequeños marcaron el inicio del curso escolar de los alumnos de infantil, primaria y educación especial».

El Departamento de Educación no anuncia nada, ni publicita, informa suplantando en esa página el papel del periodista; digo «en esa página» porque las páginas 3, 4 y 5 del mismo número contienen la información de Heraldo de Aragón sobre el mismo tema. Las doce páginas que median entre una información y la «otra información», la publicidad, son suficientes para que no se note tanto el truco. Por supuesto, en «la otra» (la pagada, la comprada) no se informa sobre el descontento del profesorado de la enseñanza pública porque este gobierno mayormente progresista (PSOE, PAR, Podemos-Equo, Cha) sigue viviendo —por lo que se refiere a la carga lectiva del profesorado— instalado en los recortes que introdujo el PP en su versión más dura, cuando otras comunidades autónomas, gobernadas por el PP o el PSOE, las han revertido total o parcialmente. Teniendo en cuenta las paletadas de dinero que el Departamento de Educación pone regularmente sobre la mesa, comprando no solo espacio, sino en este caso periodismo avant la letre (no me vengan con que el aviso «Suplemento especial» lava el enjuague), no me sorprende que en las páginas 3, 4 y 5 del mismo número, que firman periodistas de Heraldo de Aragón, tampoco se hable de ello. Amigos, ¿es casualidad o parte del contrato?

El Departamento de Educación paga con el dinero de todos para beneficio —cui prodest?— de la imagen pública de sus gestores, que se encuentran una vez más a las puertas de unas elecciones generales. No sé cómo lo verá un abogado. Yo, que lo miro grosso modo, veo una malversación de caudales públicos de manual, que es como llamamos los un poco leídos a tener un morro que te lo pisas.

Añadido 25/10/2019. Para saber más, puede uno leer el interesante «Periodistas que hacen publicidad: un conflicto de intereses», del Consell de la Informació de Catalunya. Que esa es otra: este folleto se publica «Con el patrocinio de Generalitat de Catalunya. Departament de la Presidencia»; por lo visto, si no te compran los unos, es porque ya te han comprado los otros.

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Los vacantes (con uve de «vacaciones»)… es lo que tenemos: mucho tiempo libre. Leí en uno de esos desayunos largos de periódico y Padre Nuestro que se habían encontrado los restos de una presa romana en Mues, un pueblo de la comarca de Tierra Estella, en la que nací y me hallo. Allí me fui con la cámara de fotos, obré y días más tarde subí la foto correspondiente a Wikipedia, tal y como acostumbro; además añadí la ubicación de la presa a OpenStreetMaps (me meto en todos los fregaos en los que no pagan, cierto). Helas, la presa y su foto:

Vista de la presa romana, con sillares en primer término y opus caementicium detrás
Foto: Presa romana de Mues, de José M. Ciordia. Fuente: Wikimedia Commons, con licencia CC By-Sa 4.0.

Dicen las fuentes que la presa es similar a las presas también romanas de Muel y Almonacid de la Cuba, que he visitado y conozco, ambas en la cercana provincia de Zaragoza. Todas ellas alimentaban molinos de agua. En el caso de Mues la presa está en el paraje llamado hoy El Congosto, una abertura en una especie de cadena de colinas (como una colina corrida a lo largo del paisaje, vaya), que encajona las aguas bajantes en el río Odrón. El arroyo o río, caudaloso, movía en su día la muela del molino que molía trigo para los romanos de Mues. Mola.

No sé si lo he dicho ya, pero soy filólogo, y por eso me chocó ver el nombre del pueblo escrito en el diario con tilde: «Mués» [sic]. Pero investigué un poco y descubrí sorprendido que el nombre oficial era este, ¡con tilde!, a pesar de que siempre he oído el nombre pronunciado como un monosílabo, y por tanto no debería llevarla. Por no enrollarme, diré que hice de la tilde trizas de estas dos maneras: 1) edité el artículo Mues de Wikipedia en español y de la Wikipedia en otros 15 idiomas hasta eliminar la tilde por completo (solo los franceses se resistieron un poco, los portugueses aún se lo están pensando, pero lo harán), y 2) escribí al Instituto de Estadística de Navarra indicándoles el error, y días después me contestaron que agradecían mi contribución… y que habían corregido el error en el documento que contiene los nombres oficiales de las localidades de Navarra, este Nomenclátor de Navarra. ¡Toma ya! Aún no salgo de mi asombro. Como curiosidad, decían que el error se arrastraba desde el censo de 1842 hasta el de 1991.

Pero el filólogo de corazón no descansa, y me quedó el runrún de no saber la etimología de «Mues». En estos casos acudo a la obra de referencia sobre la toponimia navarra, que es Belasko, Mikel (1991): Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos, villas y ciudades de Navarra. Apellidos navarros (Pamplona: Pamiela. pp. 305-306. ISBN 9788476813010). Dice que es de etimología dudosa. Entiendo que hasta hoy, por lo que sigue.

En una almoneda (vale, en una tienda de segunda mano; tampoco nos vamos a poner exquisitos) he ojeado esta mañana la obra de José María Iribarren Vocabulario navarro (ISBN 9788486020071) y, por el runrún que digo, he buscado si existía algo parecido a «Mues». Esto ha salido: «mueso: mordisco», que según he visto después es una palabra antigua no específicamente navarra, derivada del latín morsus ‘mordisco’ a los romances castellano y navarro-aragonés de acuerdo con las leyes de evolución fonética habituales. Pero no parece ese un término fácil de convertir en topónimo. Hum…

Hasta que esta noche la carambola de una búsqueda en Google me ha dado la repuesta: la búsqueda «Topónimo Morsus Mueso» ha listado en los resultados un articulito sobre léxico aragonés, y en el resumen porporcionado por Google aparecían juntos, solo por proximidad alfabética que no etimológica (esa es la carambola), los términos latinos morsus y mulgere. El verbo mulgere me ha recordado a ‘moler’ (aunque en realidad significa ‘ordeñar’; segunda carambola) y me he dicho «¡Bingo!».

Recorte de un resultado de búsqueda en Google, con las palabras latinas «morsus» y «mulgere» juntas

Resumo, para quien no lo haya pillado. Los romanos construyeron en ese lugar un molino de agua. En los molinos, la pieza principal es una muela; de piedra, ya lo sé, no de hueso como el de la boca, pero ambas se llaman igual porque hacen lo mismo: moler trigo una y moler comida la otra. Pudieron llamar al lugar la Muela, como hicieron los romanos o sus sucesores en el pueblo aragonés de Muel, cuyo nombre deriva de muela con pérdida de la vocal final. En lugar de eso, llamaron al lugar Morsus ‘mordisco’, sustantivo derivado del verbo mordeo ‘morder’ (también puede ser participio pasivo con el siginficado de ‘lo mordido’). Morsus evolucionó a los romances castellano y navarro-aragonés mueso, del que el Diccionario de la Lengua Española de la RAE da como tercera acepción «Mordedura que se hace con los dientes» (más información en el DIRAE); este término se aplicaría —de manera propia o metafórica, la diferencia no es relevante— a la muela del molino de agua, o al hecho de la molienda en tal molino de agua. Por último, la evolución *Mueso > Mues, es decir, la pérdida de vocal final, es frecuente en romance como se puede comprobar en el topónimo ya mencionado —de un paralelismo perfecto— *Muela > Muel.

Según lo veo, primero fue el molino y se nombró así metafóricamente: Morsus ‘la mordedura, el molino’, y luego el tiempo creó el pueblo e hizo rodar su nombre hasta que tuvo la forma de «Mues». Ahora solo falta que los pueblos de Mues (Navarra) y Muel (Zaragoza), hermanos milenarios en origen, industria y nombre según entiendo, se hermanen oficialmente, celebren una fiesta y me inviten. :)

Añadido 5/11/2019. Afirmo más arriba que «mordisco» no parece un término fácil de convertir en topónimo, y puede que me equivoque. Podría aplicarse al congosto que atraviesa el río Odrón, como una «mues-ca» en la cadena de montaña, según me señaló Gaudiosa en Twitter. Y como indica Mikel Belasko en un comentario de su blog, morsus ha producido topónimos. Encuentro «La Muesa» en Somiedo, Asturias, y «Tajo de la Muesa» en San José del Valle, Almería. En toponimia la seguridad es rara, y lo verosímil es —no puede ser de otra forma— rey.

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Ollogoyen y Ollobarren son dos concejos contiguos del municipio de Metauten, en el Valle de Allín, que es parte de la comarca de Estella Oriental, parte a su vez de la merindad de Tierra Estella, en la Comunidad Foral de Navarra, España, Unión Europea, planeta Tierra, en este lado de la Vía Láctea. O sea, estos en OpenStreetMap.

Vista general del pueblo de Ollobarren y al fondo los cortados de la sierra de Lóquiz

Foto: Ollobarren y los cortados de la sierra de Lóquiz de Basotxerri, con licencia CC By-Sa 4.0

La etimología de ambos topónimos es, en parte, muy sencilla. Como indica el utilísimo, moderno y completo Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos, villas y ciudades de Navarra: apellidos navarros (Pamplona: Pamiela, 1999; ISBN 9788476812396) de Mikel Belasko, una parte de ambos topónimos es vasca y de significado transparente: Ollogoyen significa ‘Ollo de arriba’, de -goien ‘parte superior’, y Ollobarren ‘Ollo de abajo’, de -barren ‘parte inferior’. Tanto Julio Caro Baroja como Belasko y el sentido común dan por hecho que la primera parte de ambos topónimos, ese Ollo-, es también de origen vasco. Dice Caro Baroja que significaría ‘gallinero’ y procedería del vasco oilo ‘gallina’; pero la hipótesis no me convence, y parece que a Belasko tampoco. Si ambos expertos filólogos hubieran hecho senderismo por la zona, como hice yo hace un par de años, habrían llegado a esta otra explicación, tan sencilla como rotunda.

Ambos concejos son contiguos y están situados al pie de los cortados de la Sierra de Lóquiz. Uno de los caminos que bajan de la sierra atraviesa, en las coordenadas 42.69182° -2.14723°, una formación rocosa, una cueva pequeña o paso (ver fotos) que llaman —por lo que he podido rastrear en internet— de estas maneras: el «Paso de la Raposa» (13.700 googles), el «Agujero de Ollo» (2.810), el «Ojo de Ollobarren» (1.970), el «Paso del Raposo» (1.210) y, por último, aunque con solo 5 resultados en la búsqueda en Google, el «Ojo de Ollo».

Montañero llegando a la boca de la cueva llamada Ojo de Ollo

Foto: Ojo de Ollo de Pompilos, con licencia CC By-Sa 4.0

Cualquier filólogo romanista reconocerá inmediatamente en tales topónimos la palabra ollo que significó precisamente ‘ojo’ en un momento de la evolución de esta palabra del latín vulgar al romance medieval castellano: oculum > oculu > ocolo > oclo > oilo > ollo > osho > ojo; como al navarro-aragonés uello y al occitano uèlh. Entre los topónimos y sus variantes destaca, por su especial encanto, el Ojo de Ollo, que significa tal cual ‘el ojo de ojo’, un tautopónimo como lo son Valle de Arán (‘valle de valle’) y río Flumen (‘río río’) entre muchísimos otros. Me parece significativo que una informante del cercano concejo de Ganuza no reconociera ante la senderista y bloguera Isa S. el resto de denominaciones, y le informara de «que lleva viviendo en Ganuza 60 años y su nombre es “Ojo de Ollo”».

De lo anterior se siguen dos conclusiones: la primera que Ollogoyen significa ‘parte de arriba del Ojo’ y Ollobarren ‘parte de abajo del Ojo’; y la segunda que el topónimo más antiguo de los tres es Ollo ‘el ojo’, que designa a la cueva que permite el paso de la sierra al valle, y que tiene que ser anterior a la formación de los otros dos, porque está en su base. Lo más llamativo: que el topónimo antiguo esté en lengua romance y los posteriores, atestiguados por primera vez en 1268, en vasco; sirva, tal vez, como dato para la historia de las lenguas de estas tierras.

Dejo sin abordar cuestiones que no están relacionadas con lo anterior, aunque pudiera parecerlo, como la existencia de un Ojo de San Prudencio en cortados cercanos de la Sierra de Lóquiz, sobre Ganuza, y del topónimo Ollo, que designa a un pueblo cercano a Pamplona y que aparentemente no tiene relación etimológica con nuestro ojo, como explica pormenorizadamente Mikel Belasko. Satis est, o sea, que ‘ya vale’ para esta que es la primera —y probablemente única de mi vida— aportación a la investigación toponímica de mi tierra natal, servida con treinta y seis (¡36!) enlaces.

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Diogenes (en inglés, luego sin tilde), de Peter Heslin, programa de cuya versión para Linux hablé por extenso aquí hace solo unos meses, se ha renovado. Ha llegado a la versión 4.0, ha cambiado de página web, ha cambiado la URL a d.iogen.es, y sobre todo luce ahora así de bonito:

Captura de pantalla del programa Diogenes 4.0, de consulta de bases de datos TLG y PHI

En su página de FAQs me he dado de morros con esta muestra de humor inglés: «Where can I get the databases? If you look around they are not hard to find». ¡Pfff!

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Traducción no oficial al español del comunicado Let’s talk about The North Face defacing Wikipedia, hecho público por la Fundación Wikimedia. Traducción de José M. Ciordia, que se publica con licencia Creative Commons BY 4.0, respetando la licencia del texto original.

Por Fundación Wikimedia
29 mayo 2019

Parque Nacional de Aigues Tortas y Lago de San Mauricio
Foto: David Iliff en Wikimedia Commons, con licencia CC BY-SA 3.0.

Ayer nos enteramos con disgusto de que The North Face, una compañía de productos de ocio al aire libre, y Leo Burnett Tailor Made, una agencia de publicidad contratada por The North Face, han manipulado de forma ilegítima Wikipedia; de que han puesto en riesgo tu confianza en nuestra misión con una acción publicitaria efímera.

En un vídeo sobre la campaña, Leo Burnett y The North Face se jactaron de que «hemos hecho lo que nadie ha hecho antes… cambiamos las fotos de Wikipedia por las nuestras» y «[no pagamos] absolutamente nada, lo conseguimos únicamente colaborando con Wikipedia».

El vídeo fue publicado más tarde por AdAge, que dijo que el «mayor obstáculo» para la agencia fue manipular el sitio «sin llamar la atención [de] los moderadores de Wikipedia».

Wikipedia y la Fundación Wikimedia no han colaborado con esta acción ilegítima, como afirma falsamente The North Face. De hecho, lo que esta hizo fue comparable a la mutilación de un bien público, lo que constituye un proceder sorprendente viniendo de The North Face. Su misión declarada, «sin cambios desde 1966», es «apoyar la conservación del medio ambiente», un bien público que hemos recibido en usufructo todos nosotros.

La misión de la Fundación Wikimedia, la organización sin ánimo de lucro que sostiene Wikipedia, es un mundo en el que cada ser humano puede acceder libremente a la suma de todo el conocimiento. También nosotros trabajamos por la conservación de un bien público.

Durante más de 18 años los voluntarios de Wikipedia han estado escribiendo, mejorando, buscando y añadiendo referencias a más de 50 millones de artículos a los que cualquiera puede acceder libremente por Internet. Todos los días luchan para mantener lo que lees libre de parcialidad y de informaciones erróneas; así es como se han ganado tu confianza.

Cuando The North Face abusa de la confianza que has depositado en Wikipedia para venderte ropa, deberías enfadarte. Añadir contenido con fines exclusivamente publicitarios va directamente contra las políticas, el propósito y la misión de Wikipedia de proporcionar al mundo información neutral y basada en hechos.

Después de esta acción ilegítima, los voluntarios han quitado las imágenes de The North Face (o han recortado el logotipo de la compañía) de todos los artículos de Wikipedia a los que se habían añadido, y están discutiendo y evaluando los artículos afectados para asegurarse de que cumplen con los estándares de neutralidad y fuentes fiables de Wikipedia. Invitamos a las empresas a conocer las buenas prácticas establecidas para participar adecuadamente en Wikipedia y apoyar el bien común.

Nota del editor: La imagen que hay en la parte superior de este artículo muestra el Parque nacional de Aiguas Tortas y Lago de San Mauricio en Cataluña, España, y fue tomada por David Iliff, editor voluntario de Wikimedia. Fue eliminado de Wikipedia por The North Face el mes pasado como parte de su acción publicitaria ilegítima.

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Estoy contento como un niño con zapatos nuevos. Los gestores de Vitalinux han instalado por defecto en todos los ordenadores del sistema educativo público de Aragón que gestionan —ya más de 16.000, que configuran, actualizan y segurizan en remoto sin despeinarse— el programita TypeCatcher, un software libre de Andrew Starr-Bochicchio (Tante grazie, Andrew!). En un primer momento no he dado mucha importancia a esta novedad, porque me ha parecido que el listado de tipos que incluía era una recopilación de fuentes gratuitas chungas de las que hay en internet a decenas de miles. Hasta que me he dado cuenta de que el programita gestiona y ayuda a instalar ni más ni menos que… todo el catálogo de Google Fonts. ¡Yo lo flipooooooo!

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Hace ya casi cuatro años me propuse, como escribí en Μία παροιμία καθ᾽ἡμέραν, traducir al español los 366 refranes griegos incluidos en el Greek Proverbs Widget de Laura Gibbs, de la Universidad de Oklahoma. Como no tenía fecha de entrega, me lo he tomado con calma, pero ya está hecho. Contra mi intención inicial no ha sido una traducción colaborativa, porque nadie se apuntó. No todos los vicios son transferibles.

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El punto alto griego me tenía un poco mosqueado desde hace tiempo. Un compañero pregunta ahora qué tecla o combinación de teclas se usan en Linux —en Vitalinux en realidad— para escribirlo, así que he investigado un poco y… Vaya lío.

En Unicode el carácter se llama GREEK ANO TELEIA (U+0387). Aparentemente es un carácter como los otros, pero cuando uno lo escribe en Linux con la combinación de teclas que indican los manuales, o sea, activando el teclado griego politónico y después presionando AltGr+Q, sale un punto, sí, pero decepcionante: muy poco alto, más bien un punto medio.

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A ver, que un profesor de Griego y Latín de educación secundaria puede pasar sin Diogenes. Pues sí, pero a mí me mola tenerlo instalado, y más en Vitalinux. Empiezo por el principio. Diogenes 3.2.0 (sin tilde, el título del programa está en inglés) es un software libre desarrollado por Peter Heslin, profesor de la Universidad de Durham, para acceder a las bases de datos de textos e inscripciones en griego y latín distribuidas en CD más usuales: el Thesaurus Linguae Graecae y el PHI principalmente.

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Vitalinux se llama la distribución del sistema operativo libre GNU/Linux que poco a poco se está instalando en las escuelas e institutos públicos de Aragón. Para los curiosos, esta distribución está basada en Lubuntu, que está basada en Ubuntu, que está basada en Debian (ya sé, nadie es tan curioso; y aquí más info, para los adictos). Vitalinux lleva incorporados por defecto dos tipos Unicode de amplio uso capaces de escribir en griego politónico: Palatino Linotype y Gentium.

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